MECANOSCRITO O DIGITOSCRITO, COMO PREFIERAN Buenas noches nocturnas… Debo decirlo, y que se entienda como una confesión: la informática no solo ha mejorado mi caligrafía, sino que la ha sustituido. Siempre he tenido una letra irregular, deficiente, penosa, más emparentada con la que se atribuye a los profesionales de la medicina. Ahora que apenas escribo a mano, no concibo que lo que produzco para comunicarme con los demás resulte inferior. De momento, se sostiene con idéntica calidad— sea la que fuere— y, por supuesto, es absolutamente legible. Es lo que tiene la tecnología. Por cierto, esta ciencia es distinta de la anterior, como lo es —y sigue siéndolo— la forma de plasmar las combinaciones del lenguaje que llamamos texto. En consecuencia, el ordenador consigue justo lo contrario de lo que podría suponerse, al menos, en mi caso. A partir de lo ya expuesto, se demuestra que no he invertido tiempo ni dinero en mejorar esa habilidad humana. Pude haber obrado de otra forma,...