ENTRE FRAILES Y PUÑALADAS Por lo que he averiguado, cuando la gente consigue descansar al margen de las agobiantes impertinencias térmicas del estío —como suele suceder también en otras épocas del año—, un número indeterminado de ellas, a menudo expresado en cifras para las que se emplea la palabra mil en plural, lo hacen solo hasta cierto punto. En ningún caso se sienten satisfechas al haber soñado con «This Man»: este hombre. Al parecer, refrenda esto que acabo de decir una leyenda urbana que data de 2006. En enero de aquel año, la paciente de un psiquiatra de Nueva York, muy inquieta con la aparición de este hombre en sus sueños, decidió dibujarlo. Esta operación solo servía de sugerencia, de impresión documental que, sin embargo, excusaba toda relación con alguien conocido. En la lámina de papel quedó registrado el aspecto de un varón con la frente amplia, grandes cejas y poco pelo. La mujer aseguró que la presencia de este hombre llevaba aparejada, en algunas ocasiones, la i...