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  CRÓNICA DE UN MAL MENOR En algunos lugares que existen, aunque no se hayan facilitado pruebas de la localización de los mismos ni de lo que allí se haga, un apéndice del mal obra a favor de todo desatino. No se puede decir de esta criatura cosa destinada a valorar poderes ni habilidades extraordinarias, y su desgraciada labor no ha llegado a constituir uno de esos peligros que se ciernen contra el mundo y amenazan descabalar para siempre la vida que conocemos. Por lo tanto, en la más afortunada de las conclusiones, molesta, sí, pero se olvida sin mayor consecuencia. Ahora bien, deja sus señales, sus excrementos. Conozcan, a continuación, uno de sus malos actos. Para ello, en un principio, hemos de aproximarnos al objeto de sus pesquisas. Diariamente examina el mundo en busca de una novedad atractiva. Fomenta su apetito todo aquello que pudiera constituir un ejemplo de la loable conducta humana. Actúa como el gusano de la fruta y horada los materiales que estén a su disposición me...
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  CORRESPONDENCIA ENTRE IMPOSTORES Te escribo esta carta porque conviene que cada uno vaya pensando en lo que diremos, en versión conjunta, una vez llegue septiembre. Quiero decir con esto que nos reuniremos para debatir y planificar, en breve. Quiero adelantarte, para que lo consideres, una cosa que se me ha ocurrido. Podría denominarlo “fingir el asombro”. Se trataría de entusiasmarnos, adicionalmente, por cosas que ya conocemos. Por ejemplo, recuerda la última vez que estuvimos en Londres. Sí, me refiero a aquellos días en los que acudimos al Wilton’s Music Hall. Estuve buscando información complementaria acerca de la historia de este establecimiento. Como nos informaron, esta histórica sala de espectáculos, situada en el barrio de Shadwell, en el este de Londres, fue construida en 1859 por John Wilton y ha sido considerada una de las salas de música más antiguas que se conservan en el mundo. Esto ya bastaría para emplearnos a fondo mediante la expresión corporal y la distribuci...
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  AMÉN Buenas noches nocturnas… Porque no leí el libro, me atengo a la película, que he visto en varias ocasiones. Me refiero a *La princesa prometida*, dirigida por Rob Reiner. En ella, el actor londinense Cary Elwes, quien interpretó al granjero Westley, también conocido como el temible pirata Roberts, al conversar con su amada Buttercup (Botón de oro), a quien interpretó la actriz estadounidense Robin Wright Penn, solía decir —para corresponder a las demandas que ella manifestaba— “As you wish”: “Como desees”, en español. Es casi lo primero que he advertido entre mis pensamientos al examinar algunas cosas concernientes a la palabra “amén”. Por supuesto, dada mi educación, antes de eso reconocí el término como la voz con la que se finalizaba todo rezo durante las misas y demás actos religiosos. Si me refiero a este particular en pasado, es porque hace tiempo desdeñé los contactos espirituales que otros mantienen. Y “amén” por añadido, pues figura en un glosario de palabras mágica...
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  PEDALEAR NO BASTA Buenas noches nocturnas… En las viejas historias aparecen los elementos atmosféricos y los astros dotados de personalidad. Cuando se trata solo de animales y cosas, hablamos de antropomorfismo. Desconozco si esto mismo se aplica a lo dicho en primer lugar. Pero, de esta forma considerada, por influencia del mito, por ejemplo, el sol y el viento, capaces de un poder extraordinario, entran en competencia. Puede observarse bien mediante la fábula del viento y el sol, que se atribuye a Esopo: «El viento y el sol discutían sobre quién era más fuerte. De repente vieron a un viajero que venía por el camino, y el sol dijo: “Veo una manera de resolver nuestra disputa. Quien logre que ese viajero se quite la capa será considerado el más fuerte. Empieza tú”». «Así pues, el sol se ocultó tras una nube y el viento comenzó a soplar con todas sus fuerzas contra el viajero. Pero cuanto más fuerte soplaba, más se envolvía el viajero en su capa, hasta que, finalmente, el viento, ...
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  ILUSIONES SOBRE RUEDAS Buenas noches nocturnas… No sé ahora mismo si existirán experiencias humanas carentes de inconveniencias. Tiendo a pensar que eso no es posible y que el confort consiste en admitir de buena gana todo aquello que nos incomoda. Pero, como esa clasificación del dolor que se estima más o menos grave dependiendo de la percepción de cada uno, así varían las medidas y la valoración de aquello que situamos entre la molestia y lo inadmisible. Pensemos en algo para lo que tenemos unas expectativas muy grandes, que nos produce ilusión, como suele decirse. En esas instancias permanecemos cautivos de la esperanza. Creemos en el porvenir como quien imagina estar a un paso de traspasar el umbral de lo maravilloso. Después, una vez en ese más allá, tal vez las cosas ocurran de otro modo, sin que, en realidad, se alejen de lo previsto. Puede que, simplemente, no estuviéramos preparados. Acontece, en estos casos, la desilusión. Tomemos el mismo relato que facilitan Ana Ruiz ...