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  MARTES EN EL BAZAR Buenas noches nocturnas… Hoy, en el mercado, nos ofrecieron productos de marca internacional: sudaderas, zapatillas superventas y prendas deportivas con rebajas sustanciosas. No por hacernos un favor o porque sientan verdadera simpatía por los clientes, sino porque hay que deshacerse de cierto número de existencias mediante el estímulo condicionado. Las llamadas plataformas televisivas, como se reanudan determinadas competiciones deportivas de interés, promueven un acceso pagado a precios atractivos, para que los aficionados que no estuvieron cuando arrancó la temporada acepten ahora esta oportunidad: saquen su entrada —dicen— y no se desplacen de su salón. Hay productos bancarios y de inversión, electrodomésticos de cocina, ungüentos de belleza, accesorios textiles para el baño, ofertas de menaje y unas zapatillas. Los voceadores proclaman que las piezas de todos los números a la venta garantizan comodidad superior para el pie, además de protección y capacidad...
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  EN PEORES MUSEOS HEMOS ESTADO Buenas noches nocturnas… Tengo una caja dentro de la cual voy depositando palabras. La llamo “baúl de los innumerables verbos”. Alguna vez, cuando se me queda la boca seca y las molestias consiguientes me llevan a la inacción —porque estoy ensimismado en mis dificultades— acudo a esta provisión y me encomiendo al impulso que facilita el uso de una de estas expresiones. Las tomo al azar porque carezco de evidencias acerca de la beneficencia indiscutible de unas sobre otras. En esta ocasión, dado que el disparate de lo festivo en día laborable —casi por contexto, todo lunes es jornada de trabajo— me ha producido aturdimiento, hube de recurrir a esta fuente y me ha salido “apostillar”: “Poner apostillas”. Y apostilla, por consiguiente: “Acotación que comenta, interpreta o completa un texto”. Viene de “postilla”: del latín *pustella*, por *pustŭla*, “costra”. Costra; y del latín *post illa*, “después de aquello”, “acotación o glosa de un texto”. Ya lo te...
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  SI NOSOTROS GALLEGOS, ELLOS MAPUCHES Buenas noches nocturnas… En Argentina, por ejemplo, se llama *gallego* a cuanto español circula por esas tierras americanas. Era julio de 2023 cuando TRESB Comunicación publicaba en el diario *El Mundo* un artículo titulado “¿Por qué llaman ‘gallegos’ a los españoles en Argentina y otros países de América Latina?”. Esto que sigue son palabras recogidas del segundo párrafo de la noticia: “Muchas personas de Galicia emigraron a América entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX por la pobreza, la falta de trabajo y la represión franquista. ‘La inmigración gallega fue masiva’, expone la Biblioteca Galega de Bos Aires. Según datos del profesor e historiador Ruy Farías, 1.100.000 gallegos dejaron su tierra y llegaron a Argentina entre los años 1857 y 1960. De todos ellos, 600.000 se establecieron en el país”. Por extensión, de manera afectuosa —se dice—, llaman *gallegos* a los españoles y se nos tiene en cuenta, también, de manera adver...
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  A MANO ABIERTA Buenas noches nocturnas… Debiera reflexionar acerca de lo que se origina en un organismo aparentemente sano —por ejemplo, el mío— cuando, al intentar disparar a la diana de la inspiración con los ojos tapados, se acierta de lleno. ¿Casualidad? No lo sé. Como mis conocimientos acerca de la física son escasos, pregunté en un servicio automático, experto diseñado para facilitar informaciones propias de distintas disciplinas, cómo sucede, desde la física, una bofetada. ¿Por qué? No encuentro explicación que respalde esta iniciativa. Quedó al margen de mi entendimiento. Mi organismo sabrá. El caso es que, aunque los datos que obtuve merecen constatación —porque estos mismos bibliotecarios anticipan que pueden estar equivocados—, hay parte de ese material que ilustra con datos científicos algo de lo que suponía. No obstante, recurriendo al truco de la rebaja —aliviar la carga de erudición para facilitar la ingesta divulgativa—, solicité que se me sirviera el mismo materi...
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  EL CAPITÁN Y LOS TULIPANES Buenas noches nocturnas… Antes de acostarse, ha de hacer una última comprobación: no conciliará el sueño a gusto sin asegurarse de que la máquina de café estará lista a la mañana siguiente. Una vez levantado, no mucho después de las primeras luces, sale del baño, va a la cocina, descorre las cortinas de la ventana que dan al jardín y prepara su primer café. Que suceda esto es imprescindible. En ese mismo orden. De lo contrario, pesadillas, incertidumbre, malestar en suma. La noche que ocurrió todo, hizo precisamente lo mismo. Cumplió con sus rutinas. Acababa de leer una noticia que daba cuenta de la sorpresa que se llevó un ciudadano noruego, Johan Helberg, y se felicitó de no residir cerca de la costa. El atónito protagonista, al atender a un vecino que había tocado el timbre, descubrió que, a pocos metros de su casa, estaba encallado un carguero de 135 metros, el buque NCL *Salten*, que, a causa de una incomprensible maniobra, terminó en ese emplazami...