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NADA QUE VER CON EL GRAFITO, AUNQUE RESULTE DE IDÉNTICA CONSTITUCIÓN CROMÁTICA Buenas noches nocturnas… Tras el horizonte selvático del Carnaval, a punto de constituirse, ocupará su sitio el advenimiento de la ceniza, al menos para quienes nos hemos educado en el cristianismo, seamos creyentes o no. Ese es el orden. Cuando llegue, participaremos en las celebraciones a las que dé lugar la fiesta del disfraz, de la máscara, de la parodia, de la burla, de la denuncia... y del recogimiento, la contracción que supone el inicio de la Cuaresma, ya los atavíos depositados en los baúles hasta una nueva convocatoria, y los gestos y las palabras informales también. Del arco iris y su casa común, el blanco, presidiéndolo todo, al gris como tendencia y como consecución. Intervendremos —dije— o nos mantendremos al margen, o puede que hagamos acto de presencia en esas dos corrientes como navegantes a tiempo completo, a tiempo parcial o a imagen y semejanza de nuestros propios deseos y posibilidades. ...
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  ABOLENGO Buenas noches nocturnas… La palabra del título nos remite, de acuerdo con su significado, a la familia: al rastro, al poso que dejaron nuestros ancestros y sus valores; al lugar del que procedemos, a su historia; a las costumbres, a las tradiciones, a la identidad. Parece lejos de las actividades que estime llevar a cabo un sindicato. Aunque, si ese organismo —en realidad, asociación de trabajadores que se reúnen a fin de actuar en defensa y promoción de sus intereses— acredita años de presencia en el mundo de lo público o de lo privado, servirse del término para calificar a la junta de síndicos dicha no estaría pendiente de reproche. Y, si las letras de la palabra elegida para encabezar este comunicado, todas juntas, en el orden propuesto, resultan ser un acrónimo de «Asamblea Benemérita de Organismos Léxicos Enteramente Guturales y Obvios», «abolengo» significa más cosas. Ahora bien, esto no lo van a encontrar en las enciclopedias ni en los textos académicos. Ha sido l...
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  IRRELEVANCIA Buenas noches nocturnas… A estas horas faltan asuntos que definir, pero se actúa con solvencia si se dice que, al cabo de unos cuantos años, fallecerá. Podría llamarse John Doe o Jane Doe, si nace en Inglaterra; Pierre, Paul, Jacques, *monsieur tout-le-monde*, si nace en Francia; Tizio, Caio o Sempronio, si nace en Italia; Fulano, Beltrano o Sicrano, si nace en Portugal; Ivanov Ivan Ivanovich, si nace en Rusia; Erika, Max Mustermann, Hans u Otto, si nace en Alemania; Juan de la Cruz o Juanita de la Cruz, si nace en Filipinas; y, si nace en España, Mengano, Zutano, Perengano o Perencejo. En Argentina es más común Magoya o Mongo Aurelio. Terminará sus días un sábado por la mañana, después de su segunda taza de café, con independencia de la fecha estacional. Para suerte suya e indiferencia ajena —salvo para quienes lo conocieron— cabe atribuirle longevidad. Murió más allá de lo razonablemente estadístico, pero no tanto como para inquietar a nadie. Es decir, las causas d...
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  ONI Buenas noches nocturnas… Si se busca adecuadamente el nombre, en la web de la Real Academia de la Historia aparece esto que escribo a continuación: San Juan Arranz, Máximo. Máximo. Mambrilla de Castrejón (Burgos), 1933 – Madrid, 28.XII.2014. Humorista gráfico, dibujante y guionista. A continuación aparece un párrafo que pormenoriza un resumen de datos biográficos, con abundancia de fechas y nombres propios. Yo lo recuerdo de sus años en *El País*, mucho antes de que llegaran los dibujantes que actualmente figuran en la plantilla del diario. En casa hay un libro que se llama *Este País*, del que es autor Máximo San Juan. Y, en la contraportada del libro, un histórico periodista y escritor, Carlos Luis Álvarez, “Cándido”, puso de su parte, en resumen, que la obra literaria, ilustrada por las viñetas del autor, se comporta como una radiografía implacable del país por aquel tiempo: el volumen fue publicado en el año 1971. En él se examinan los espacios, rutinas, mentalidades e in...
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  LAS LENTEJAS SON LENTEJAS Buenas noches nocturnas… Dice mi peluquero que a uno le gusta la comida que le gusta. Y dice bien, como asentí mientras él podía rebanarme el pescuezo merced a la navaja con la que concluía el rasurado facial al que me avine. No por la amenaza, nunca percibida por mí, sino porque, efectivamente, comemos con gusto, a favor o en contra de lo que nos dicen que está rico. Y nuestro paladar, educado o sin la formación deseable, valiéndose de las referencias adquiridas durante el crecimiento en la casa familiar como primer activo, es capaz de apreciar las cosas de una determinada manera. Siempre y cuando las circunstancias no se modifiquen. Por eso, estoy de acuerdo con la persona que me presta sus servicios a fin de asear las manifestaciones capilares de mi cráneo. A este respecto, decir “mi peluquero”, o “mi fisioterapeuta”, o “mi esposa”, me satisface poco. Tengo la sensación de estar expresando el dominio que ejerce, con solvencia, quien es dueño de algo. ...