ALGÚN ENSODERCEDOR QUEBRANTO CONTIENE EL SILENCIO Buenas noches nocturnas… Debo dar las gracias a quienes son padres y han tomado la decisión de que se atienda a sus hijos en los comedores escolares o repartan a su prole en casas de otros familiares hasta que regresan por la noche para compartir el final del día y acostarse, aunque a veces no sea así. Lo agradezco porque, como las paredes de las casas son de papel y la conducta moderna supone dar por buenos los alaridos —cuidado que no digo voces ni cantos— de algunos de sus retoños, no sé si aquejados de alguna enfermedad o empoderados al comprender que, si protagonizan alguna tragedia, ganan, los demás descansamos. La higiene mental propia mejora grandemente. Me preguntaba ELLA anoche, o anteanoche, por qué los motoristas circulan por las calles atronantes como pedo de volcán. Era una demostración retórica originada en el profundo disgusto que inspiran esos descerebrados. Yo, que comparto el mismo desprecio, no puedo explicarme...