DEDICATORIAS: UN GÉNERO LITERARIO DE COMBATE Lo cierto es que no tenía vocación alguna, si es que la vocación logra algún espacio fuera de los discursos de sobremesa. Si la vocación consiste en sentir una preferencia indudable por una carrera —esa mezcla de emoción y coartada racional—, lo sensato es hablar de otra cosa. En ocasiones, esto se disfraza. No hay que olvidar lo teatreros, para mal, que podemos llegar a ser los seres humanos. Pero se hizo escritor. Empezó juntando palabras, luego frases, después párrafos y, con todo ese material, impreso en papel y en soportes digitales, publicó su primer libro. Por azar, por habilidad social y por cálculo, conectó con el público suficiente y logró unos ingresos que suponían la oportunidad de convocar a inversores y a grandes editoriales, y triunfó. Llegaron a un acuerdo con él para que se alzara como ganador en un premio literario de prestigio y, a partir de ese momento, todo lo que vino respondió a los entresijos de la maquinaria in...