CON UN SENTIDO MENOS La agencia encargada de promocionar cierto país centroamericano recurre a una frase llamativa: «Un país que se vive con los cinco sentidos». Bueno, solo con cinco de entre todos los que tenemos. No es demasiado. Sin embargo, si existe un lugar —o un grupo de países— cuya experiencia depende de esos cinco sentidos, puede que haya otros que se vivan con cuatro, con tres, con dos, con uno y… ¡con ninguno! ¿Y cómo podrían ser esos territorios? Un país que pudiera vivirse con todos los sentidos menos la vista dispondría de edificios construidos para facilitar la orientación de las personas mediante ecos y temperaturas. La comunidad residente en ese territorio privilegiaría lo oral: la voz, la palabra, el canto. Además, gran parte de los engaños asociados al culto contemporáneo de la imagen resultarían inviables. Puede que las personas que entienden la vida de acuerdo con la comunicación de viva voz y el arte basado en el sonido prefirieran acudir a un país con esa...