CAUTELOSO PARA CONFIABLE Buenas noches nocturnas… Tuve que replantearme varias cosas, ponerme ante el espejo, como aconseja el psiquiatra Jesús de la Gándara, e interpelarme: una manera gráfica de fomentar la conversación con ese tipo que reside dentro de mí. Porque me pareció que, entre mis contradicciones, sobresalía una que me estaba poniendo más incómodo de lo habitual. E intentaré exponerlo de manera sencilla y rápida: dudé de la confianza, y no precisamente por su ausencia. Temí que los valores asociados a las formas en que concedemos crédito a las personas, a las comunidades, a los sistemas y a los artefactos, tal como los entendí durante años, estuvieran equivocados. No solo por el error —asunto humano cuyo valor se ha de establecer en las oportunidades de mejora que propicia—, sino por la desorientación que acontece cuando un segmento trascendental de lo que forma parte de la propia configuración se torna materia en entredicho, gravemente dañada o a punto de expirar. Dur...