LA FOTO Buenas noches nocturnas… Un día cualquiera se levanta, desayuna, atiende las tareas domésticas elementales y sale de casa rumbo a una tienda especializada para adquirir una máquina fotográfica. Había tomado una decisión y, ya que el origen de esta iniciativa era inobjetablemente peregrino, asume un compromiso elaborado a la par: con ese brillante ingenio hará, cada día, una sola foto. La mejor posible: verdaderamente buena, extraordinaria por su calidad, pero única. Es decir, nada de disponer de un surtido y luego elegir la mejor. No. Una sola fotografía, a conservar en el caso de que sea inmejorable. Pasados los días, después de haber acertado, a su juicio, la mayoría de las jornadas —pues, como cuando surge el enamoramiento, todo es maravilloso: hay tantas opciones como oportunidades ofrece la naturaleza para que un corazón se estremezca—, empiezan a acumularse las pruebas de la adversidad. Ocurría que gastar adecuadamente la única bala disponible para cada salida comen...