SATURACIÓN Buenas noches nocturnas… A las señoras que están sentadas para desayunar, situadas a mi espalda, les debe parecer propio de lo de todos los días dirigirse las unas a las otras de tal manera que cualquier prójimo se entere, con todo lujo de detalles, de lo que conversan. Una de ellas declara su preferencia por una serie televisiva que trata de asuntos irrelevantes para mí. Otra replica manifestándose partidaria de telefilmes por capítulos de pocos episodios: seis, ocho a lo sumo. Deben viajar en compañía, conocerse o ser familia. En opinión de una de estas, a las que aludo, es deseable la confidencialidad: que los próximos se abran a fin de compartir los pormenores de su vida, ocurra este acercamiento social de tú a tú o en nutrida compaña. Como en las ruedas terapéuticas. De acuerdo con el tono de sus explicaciones, no parecen inclinadas al chisme. Pero por eso mismo demuestran interés por el tipo de consecuciones que satisface al proporcionar un sinfín de particularid...