PALABRAS EXCESIVAS Buenas noches nocturnas… En algún lugar de la tecnología aguardan indefinidamente Javier Aznar y Carlos Boyero, quienes se reunieron para proponer una conversación de más de dos horas en el «Hotel Jorge Juan». Por medios que están a disposición de cualquiera, accedí a ese repositorio y me enteré de la charla y de sus pormenores. Muy entretenido todo, por cierto. Muchas veces, los que desarrollan su vida pública amparados por la fama o claudicantes ante ella, cuando se muestran tras apearse de esa potencia, resultan innecesarios. Pero no ha sido esta la ocasión. El caso es que, justo al comenzar, preguntado el crítico cinematográfico por cómo se encontraba, aparece la expresión «razonablemente feliz», que usa su entrevistador, y propone que «felicidad», en su caso, es una palabra «excesiva». Lo anoto al poco de escuchar y escribo: «Palabras excesivas». Por eso figura en el encabezado de este texto como título. Es lo que hago para que, más tarde, cuando me dispon...