MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA EXPLANADA SOLITARIA CON FURGONETA Y MURO AL FONDO Buenas noches nocturnas… Así que no venían. Los de la plataforma elevadora no se habían presentado. Seguro que era obra de los agentes de su padre: otra intromisión, otro sabotaje, otro fastidio. Pero no impedirían el amor. El amor que aguardaba, cautivo, al otro lado de la ventana situada en lo más alto del castillo. Desde luego, su padre estaba en todo. A cañonazo limpio contra la familia de la dama a quien tanto deseaba su hijo y, sin embargo, capaz de movilizar a sus servidores para desbaratar la idea de casamiento que lo había llevado allí, previo rapto; la acción liberadora indispensable. Detuvo la furgoneta cerca del muro porque pretendía valerse de la escalera y subir hasta el enrejado del ventanal. Al menos, mientras los de la grúa llegaban, estaría cerca de su amor. Eso era lo que le urgía. Pero la maldita escalera no era más que la reproducción burlesca del atajo que imaginó como vía de lleg...