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  ALGUNA VEZ EN LA CAMA Buenas noches nocturnas... En *El secreto de la vida*, Karmelo Iribarren estima el amor y lo superpone, teniendo en cuenta sus formas más sencillas, a cuanta otra experiencia o bien que se pueda atesorar… «Escuchas el sonido de la lluvia,   desde la cama, de noche,   junto a ella. Te giras un poco   y observas   su perfil recortado en la penumbra;   en los labios, en calma,   ese amago de sonrisa. Y no sabes cómo pero sabes   que no te hace falta   nada más,       que ahí   está todo lo que necesitas». Tal vez ser poeta sea, entre otras cosas —Félix de Azúa sostiene que una cosa es escribir versos, incluso muy buenos, y otra ser poeta: en el segundo caso, la persona está hechizada por la poesía, pertenece a ese valor—, hacer patentes las experiencias, exponer los sentimientos propios como un modelo reconocible al que quienes tenemos limitac...
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  CECI N’EST PAS UNE PIPE Buenas noches nocturnas… El tipo cierra la puerta del aula. Todavía hay luz natural, aunque antes de que finalice la clase puede que se necesite el alumbrado eléctrico. No tiene ante sí ni más ni menos personas de las que esperaba. Entonces, una vez hechos los saludos elementales, se dirige a los presentes a la vez que enseña un botellín de agua. —Esto no es un melocotón. Y no lo es, de verdad. Pude haber traído conmigo una fotografía en la que apareciera un melocotón, y estaría en disposición de decir lo mismo: esto no es un melocotón. Recordarán la célebre obra de René Magritte: *La traición de las imágenes*, una pintura al óleo en la que aparece una pipa de fumar, inequívocamente detallada y, bajo ella, la leyenda: “Esto no es una pipa”. Y no lo es porque lo que vemos en ese cuadro es la representación de la pipa, no la pipa misma. En esto, lo que digo se parece al arte extraordinario del belga universal. Enseña de nuevo el envase de plástico lleno de a...
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  PAGUE AHORA Y VUELVA DENTRO DE SEIS MESES  Buenas noches nocturnas… Como me he dado cuenta de lo mucho que ha crecido la hierba en el jardín de la terraza, creo que debo tomar medidas. Lo digo porque, como ese flequillo que desciende sobre las cejas pero no tapa aún los ojos, todavía puede aguantar. Antes de permitir que el alegre territorio se convierta en una alegoría de la selva, reservaré una partida de cabras, que se pueden alquilar con tiempo, para cortar el césped. Sin embargo, todo lo anterior es falso. La terraza a la que me referí es un descampado urbano de no más de tres metros cuadrados. Alguna maceta sí que hay, desde luego, pero nada que se pueda comer un destacamento de cabras entrenadas para devorar los vegetales ajenos. Como ustedes saben, muchos bienes y servicios que se adquieren hoy han de reservarse, a menudo, con gran antelación. No hay ni tiempo, ni lugar, ni productos para todos de manera inmediata. A largo plazo, y me refiero a periodos de dos o tres...
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  IDA Y VUELTA Buenas noches nocturnas… Algunas personas deambulan sin voluntad expresa de que se las reconozca y parecen de viaje. Sin embargo, es obvio: están de mudanza. Una mujer joven o de mediana edad acarrea dos maletas medianas y un bolso. Tiene que ser, al menos, el anticipo de un traslado general cuyos efectos visibles son el contraste entre lo que uno necesita para permanecer durante un tiempo limitado en el destino que se le antoje y lo que, sin duda, excede esa medida, y en mucho. Pienso en los mercaderes del desierto, en las caravanas, en los camellos y dromedarios y su lento paso sobre la arena, cargados y silentes. Aun así, no hay motivos para la aspereza de un panorama tan riguroso como el que aludo… Sí, sí: riguroso, claro, pero solo desde el punto de vista de un individuo urbano occidental. Cabe preocuparse por las circunstancias de un trayecto de largo recorrido en ferrocarril; hoy en día, lo previsible supone aceptar, cuando menos, un abanico de incomodidades q...
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  TOMAR EL OLIVO Buenas noches nocturnas… Leo la expresión en un artículo de Pérez-Reverte. En un blog llamado *El Olivar* mencionan el dicho y lo explican: «Cuando un torero busca la barrera huyendo del toro, se emplea la expresión “tomar el olivo”. Tal expresión procede de la frase latina *extra oleas vagari*, con el significado de “vagar por entre los olivos”. De la misma frase procede el modismo que citamos, dado que en otros tiempos solían marcarse con olivos los límites de las tierras, de modo que quien rebasaba dichos límites se consideraba huido, fuera del poblado, de la misma forma en la que huye el torero que se refugia en la barrera». Y pienso que, muchas veces, algo o alguien debe «tomar el olivo», sobre todo cuando las amenazas de muerte son obvias. Ahí está el rato. Esa medida de tiempo que, según está recogido en el diccionario, alude a lo breve. Sin embargo, no se puede determinar en minutos y segundos cuánto. Esperamos un rato, regresamos en un ratito y queremos ma...