20 DE JULIO DE 2026 Cuando la arena africana supera el estrecho y llega a la península, es improbable evitar su respiración. Pues bien, ocurre lo mismo con otras cosas relacionadas con la actualidad. Se perciben, llegan a formar parte del organismo, aunque no se deseen. Me interesa poco el fútbol, cada vez menos. De hecho, hay algo que tiene que ver con la vida de las personas, con las pasiones desatadas, con la religiosidad que supone la pertenencia a un club en calidad de aficionado, con el ridículo —en mi opinión— protagonizado por este conjunto de seres humanos, que, en ocasiones, casi me fascina. Por otra parte, cierta habilidad para valerme de ese gastado patrimonio lingüístico facilita que pueda conversar acerca de los pormenores de este deporte sin que mis interlocutores teman estar ante un impostor. Probablemente, cuando están de acuerdo conmigo o cuando no lo están, oyen lo que quieren escuchar. De modo que, terminado el Campeonato del Mundo, España campeona y ya está. ...