IDA Y VUELTA Buenas noches nocturnas… Algunas personas deambulan sin voluntad expresa de que se las reconozca y parecen de viaje. Sin embargo, es obvio: están de mudanza. Una mujer joven o de mediana edad acarrea dos maletas medianas y un bolso. Tiene que ser, al menos, el anticipo de un traslado general cuyos efectos visibles son el contraste entre lo que uno necesita para permanecer durante un tiempo limitado en el destino que se le antoje y lo que, sin duda, excede esa medida, y en mucho. Pienso en los mercaderes del desierto, en las caravanas, en los camellos y dromedarios y su lento paso sobre la arena, cargados y silentes. Aun así, no hay motivos para la aspereza de un panorama tan riguroso como el que aludo… Sí, sí: riguroso, claro, pero solo desde el punto de vista de un individuo urbano occidental. Cabe preocuparse por las circunstancias de un trayecto de largo recorrido en ferrocarril; hoy en día, lo previsible supone aceptar, cuando menos, un abanico de incomodidades q...