DECIR QUESO ES ESTAR A SALVO Hoy estuve recordando. Acerca de una lectura realizada antes de que concluyera el verano, de viaje en tren —eso es audacia, considerando las circunstancias actuales del transporte de viajeros por ferrocarril— con primer destino en la capital de España. Supe, pues lo desconocía, según cuenta Álvaro Cunqueiro en “El consolador de los tristes”, uno de los artículos que aparecen en el libro *El laberinto habitado*, que las revistas italianas publicaban con frecuencia determinado tipo de anuncios: «… “Fulano o mengana se ofrecen, no solo a averiguar el desenlace de una determinada situación personal, sino que darán consejos que destruyan las dificultades que se oponen al sujeto que acude a ellos y, además, lo consolarán con pláticas adecuadas, haciéndole olvidar lo que ha sufrido y poniéndolo ingenuo y limpio ante un futuro nuevo”.» Después, Cunqueiro menciona a Plutarco y ofrece una información confusa, pues lo que dice en ese libro parecen ser actos del ...