DE OSO EN OSO Buenas noches nocturnas… Escuché a una persona que presenta espacios de meteorología en televisión que, durante la madrugada de este día 23, ha empezado el otoño. Pues muy bien. Para inaugurarlo, visité el refranero y, lejos de este periodo de noventa días que finalizará en diciembre, me quedé con uno que puede utilizarse en cualquier otra época: «El hombre celoso hace de la pulga un oso». De ello se deduce que el ser humano, cuando emplea buena parte de su energía en manifestar su dominio —incluso sobre aquellos a los que dice amar— e interpreta cualquier signo que pudiera contravenirlo como un ataque a su propiedad, sin reparar en medidas, origina una fuerza multiplicadora que hace de los seres y de los objetos materia amplificada. Podría ser útil en el caso de considerar a estos especímenes como bestias de trabajo a fin de incrementar las dimensiones de algo, en realidad, muy pequeño. Pero hoy prefiero lo legítimamente grande. Por ejemplo, los osos. Y, si quieren...