HOGAR SIN GARANTÍAS MÁGICAS Buenas noches nocturnas… Hablando de los procedimientos que sigo para originar oportunidades de escritura, como esta que estoy iniciando, menciono, en esta ocasión, la resonancia sonora. Mientras me satisfago con la tarea de fregar la vajilla y los utensilios del almuerzo, tengo la televisión encendida y escucho. Como se trata de emisoras generalistas, cada cierto tiempo hay interrupciones para la publicidad. Lo cierto es que, como alguien advirtió hace mucho tiempo, los distintos programas suelen ser entremeses entre bloques y bloques publicitarios. En todo caso, de pronto, me quedo con un eslogan. Enseguida lo anoto porque los circuitos integrados de este organismo en el que habito tampoco son la monda. Y, ¿qué escribí? Pues esto: «Donde hay magia, hay hogar». Sugerente, corto, fácil de recordar, entrañable: todas, virtudes para vender el producto en cuestión. Naturalmente, ahora podría aludir a la marca o proporcionar datos acerca de las mercaderías...