PATATAS, HUEVO, ACEITE Y SAL Buenas noches nocturnas… Partamos de la base de que si el objetivo es comer, beber y bailar hasta perder el conocimiento —siendo consciente de sus implicaciones y libre de la confusión propia de la adolescencia—, me declaro ausente en sintonía con el rechazo que siento. Sencillamente, me parece una idea intolerable e inadmisible. Otra cosa sería poseer los atributos que permitieran resistir los excesos hasta el punto de superar el reto sin rastro de pesadumbre. Tal invulnerabilidad quizá sea posible en las páginas de un tebeo; no sé si existe, pero no dudo del poder de la imaginación y de lo infranqueable que suele ser la realidad cuando, tozuda, quiere imponerse. Al fin y al cabo, se podría dominar al mundo sometiendo al género humano mediante interminables jornadas de fiesta. «El ave-verde cantaba paralelepípedo paralelepípedo paralelepípedo El ave-verde cantaba volando en un velocípedo. Paralelamente la recta disparada por el puente. Los polígonos ...