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  LA PAZ DE LOS AUTOBUSES Buenas noches nocturnas… Accedí a un audio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, en el que intervenían Isabel Baeza Fernández, locutora y redactora, y Antonio Sánchez Fernández, profesor de Filosofía de la UNED. Lo encontré durante mis pesquisas en busca de precisión. Quería saber a qué atenerme exactamente a la hora de servirme de la palabra «utopía». Pues bien, escuchándolo, encontré la introducción de Baeza Fernández, que se atuvo, más o menos, a estos términos: «En la opinión cotidiana, utopía se identifica con irreal; parece que es, en este sentido, un término cargado de connotaciones negativas. Lo utópico, por irreal, se nos figura inalcanzable. Para los soñadores, en cambio, por crear ilusión, lo utópico aparecerá como lo deseable. Desde el punto de vista de la filosofía política, a veces no está tan claro; la ambivalencia se difumina y confunde. Desde Platón, con su diseño utópico de la polis, hasta Tomás Moro con los habitantes de U...
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  LA PIEDRA DEL DESQUITE Buenas noches nocturnas… Según acabo de leer, al menos hay seis variedades: verde, San Martín, onisxtin, aragonita, sardónice y negro. Me refiero al ónix, también llamado ónice. Alude a este mineral de la clase 4 (óxidos), de acuerdo con la clasificación de Strunz, el director adjunto de *La Vanguardia*, Miquel Molina, en su columna «Un detalle fascinante del polvo africano que visita Barcelona». La piedra semipreciosa, cuyo nombre traducido del griego significa “uña”, es citada en los términos que escribo a continuación: «La columna de polvo encarnado se adentra entonces en el edificio, pero no lo hace, como podíamos prever, para abrazar a la mujer esculpida por Georg Kolbe en eterna actitud de protegerse, ya sea de los rayos del sol, ya sea del viento. A donde se dirige la columna de polvo es hacia la imponente pared de ónix que domina el interior del edificio. Con respeto y sensación de fin de viaje, las partículas se adhieren al muro rojizo y reposan». ...
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  FORJADO A FUEGO Buenas noches nocturnas… Como estuvo el Papa por aquí, hay quienes aseguran que también estuvo Satanás. Es el parecer de quienes suponen a Dios y al Diablo como las dos caras de una misma moneda: siempre en el aire, siempre en el suelo, unas veces para fortuna de los seres humanos, otras para su angustia. De hecho, que León XIV interviniera en actos públicos no irradió suerte especial ni obvia desdicha. Y, si en la actualidad pueden relatarse una serie de sucesos desventurados cuya suma constituiría el detalle de una época sin duda mejorable, puede que regresen las herraduras. Pero me explicaré. Los animales —caballos, vacas— usan esos hierros casi semicirculares para proteger sus cascos, pero, en tiempos, se colocaban a las puertas de las casas como amuleto de buena suerte. Para entenderlo mejor, valiéndose de la leyenda, Santiago Abraldes, en *Infobae*, lo expuso así: «Entre las historias que sostienen su fama como talismán destaca una leyenda irlandesa de la Ed...
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  PRUEBA N.º 7 Buenas noches nocturnas… La siguiente transcripción corresponde a un diálogo mantenido por los acusados antes de su detención. El contenido se reproduce sin alteraciones. Voy a explicártelo en corto. Te lo voy a dar bien masticadito, para que solo tengas que hacer lo tuyo. Pero, para que te prestes sin reserva, además de recibir la suma que hemos acordado, me interesa que entiendas la operación. Una vez sepas lo que estoy a punto de compartir contigo, seguro como estás de que, si yo caigo, caerás —y mucho más profundamente—, tú te encargarás de los peones necesarios. Ahora bien: existe un documento antiguo. Una «bula papal». Es un escrito autorizado y solemne emitido por el Papa, redactado en latín y autenticado con un sello de plomo —o, a veces, de oro—. Se utiliza para asuntos de máxima importancia, como dogmas, decretos doctrinales, nombramientos episcopales o convocatorias relacionadas con el año jubilar correspondiente… aunque no siempre es exactamente así. Por ...
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  INTERCESORES A REGAÑADIENTES Buenas noches nocturnas… Estuve pensando en los jueces. Sí, a renglón seguido de la actualidad, dados los casos notorios de los que se ocupa la prensa y que provocan un desasosiego importante entre la población —de la que formo parte—, habituada ya a rasgarse las vestiduras. He de decir que no he roto ninguno de mis lujosos trajes. La ropa, para nosotros los ricos, es un bien a conservar durante mucho tiempo porque sabemos lo que cuesta la pana y lo que valen otros tejidos que están dispuestos en nuestros armarios, en los distintos vestidores de la casa, pues tampoco conviene repetir prendas. Pero otras personas sí que se arrancan las mangas de las chaquetas o se descosen las cinturillas de los pantalones. Lo hacen para demostrar lo escandalizados que se sienten: —¡Qué bochorno! ¡Aquí hay corrupción política! Como si fuera la primera vez y los demandantes de juego limpio y transparencia no hubieran sido partícipes de lo que ellos mismos habían determi...