MEJORA Buenas noches nocturnas… Atribuyen a Esopo la fábula de la rana y el buey. El anfibio contempla cómo, no lejos de su posición, un buey pasta. El tamaño del macho bovino es impresionante desde el punto de vista de la ociosa protagonista. Llega así a una conclusión: basta con inflarse —cosa que, cuando quiere, no se le da mal— para aumentar de tamaño hasta codearse con el imponente herbívoro. Sin embargo, necesita una certificación externa. Pregunta a sus amigas si, efectivamente, ha crecido lo necesario y, como cosecha negativas, sigue hinchándose hasta que su cuerpo estalla… Porque la mejora, además de catastrófica, llevada por el empecinamiento hasta el extremo, es —o puede resultar— insuficiente incluso frente a datos objetivos que puedan aportarse a fin de consolidar los valores que se hayan puesto en juego. Mejora quien mejora, pero su alivio puede resultar un bien o una pena. Pongamos por caso el de un sanitario que trata a un paciente en estado grave. El sujeto, al c...