NI DEL TODO SÓLIDOS, NI NECESARIAMENTE VIRTUOSOS Somos vulnerables. No cabe duda. Hasta el más poderoso de los seres humanos lo es. Incluso héroes como Aquiles, llamado el invencible en combate, sumergido en el río Estigia por su madre, la ninfa Tetis —cuando era un niño— para hacerlo inmortal, quedaron expuestos a la muerte, una vez que la flecha de Paris acertó a clavarse en ese único punto débil. Y muchas de esas flaquezas son notorias sin necesidad de que sobrevenga un conflicto bélico. Ni siquiera necesitamos recurrir a problemas de salud para ilustrar estos asuntos, o a inconvenientes relacionados con conductas sociales de dudosa satisfacción. Por ejemplo, durante nuestra vida como consumidores. No es una novedad referirse a esa disciplina que estudia el comportamiento de todos —en cuanto que todos consumimos— mediante la que se pretende entrar en nuestra mente, descubrir qué nos emociona, qué mensajes captarán nuestra atención y cuáles son los mejores canales para aproxima...