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  ORÉGANO Buenas noches nocturnas… El poeta vendrá a visitarme. Traerá entre sus manos una ramita de orégano y me la ofrecerá diciendo: «Hoy estoy feliz con las sábanas de la vida.   Lavé las sábanas.   Tendí las sábanas y las vi   aletear y elevarse como gaviotas.   Cuando estuvieron secas las descolgué   y hundí mi cabeza en ellas.   Todo el oxígeno de la tierra en ellas.   Todos los pies de todos los bebés del mundo en ellas.   Todos los calzones de todos los ángeles del mundo en ellas.   Todos los besos mañaneros de Filadelfia en ellas.   Todos los juegos de saltar pintados sobre las aceras en ellas.   Todos los caballitos hechos de trapo en ellas. Así que esto es la felicidad:   ese agente viajero.» Será su forma de decirme que se presenta con las mismas emociones y los mismos sentimientos con los que viene revestido. Al repetir estos versos de Anne Sexton y ...
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  CAPERUCITA, DE NUEVO Buenas noches nocturnas… Lo reconozco: es una ocurrencia. La materia prima es un cuento que casi puede reconocer cualquiera, pues constituye lo que bien se denomina historia universal. Es un juego de espejos y una elección caprichosa. Caperucita Roja, en una de sus exposiciones más breves. Veamos. Una niña que viste un atuendo con capucha de color encarnado recibe el encargo de llevar una cesta de comida a su abuelita. Esta vive más allá del bosque. La madre exhorta a su hija a fin de que siga sus instrucciones, y la niña parte contenta. Por el camino se encuentra al lobo titular del cuento, quien, fiel a sus maneras falaces, la engaña. Una vez obtenida la información necesaria, su idea es adelantarse a la pequeña y, tras comerse a la abuela, fingir de nuevo para cobrarse en las carnes infantiles el mejor de los postres. El lobo triunfa, no sin antes acceder a la letanía que todo el mundo sabe rezar: la de los ojos, la nariz y la boca enormes para ser los de ...
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  LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ Buenas noches nocturnas… He descubierto una revista. Todo porque, ahora que sopla el viento con menos ínfulas, reparé en aquellas cosas que los desplazamientos más que enérgicos del aire se habían llevado o se podían llevar. Como deseé empezar este comunicado con una alusión lírica, tuve que eludir las referencias al cine y a la película *Lo que el viento se llevó*. Ya saben, esa obra maestra del cine, según sostienen muchos, cuyo título tiene que ver, de manera simbólica, con la pérdida y la transitoriedad de la vida tal como la conocían los personajes principales: Scarlett O'Hara, Rhett Butler, Ashley Wilkes, Melanie Hamilton Wilkes, etcétera. La frase refleja cómo las estructuras sociales, la riqueza, las relaciones y el estilo de vida de la aristocracia sureña fueron destruidas o desaparecieron con el fin de la Guerra de Secesión en Estados Unidos. El “viento” funciona como metáfora del tiempo y del cambio inevitable, que arrastra consigo todo lo que...
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  UNA FORMA DISTINTA DE CONDENA Ramón Campos es un productor ejecutivo, guionista y director español de series de televisión, películas y documentales. Colabora con Rafa Latorre en *La Brújula* de Onda Cero y, durante la última emisión que escuché, compartió los pormenores de un supuesto contacto con una inteligencia artificial, a la que había solicitado “ayuda” para perpetrar un crimen. Concretamente, un asesinato. Se trataba de comprobar si los sistemas de interlocución automática —o, como yo los llamo, «bibliotecarios»— cuentan entre sus requisitos de actuación con algún freno ético, según se podía deducir del diálogo de los dos radiofonistas. El “aparato”, en consonancia con sus directivas, solo podía responder de una manera: dijo que no. Rotundamente. Sin embargo, Campos puso en marcha una estratagema. A partir de ese momento, la máquina fue enterada de las verdaderas intenciones de su comunicante: escribir una novela. Por eso, de inmediato, se condujo con premura a fin de fac...
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  MECANOSCRITO O DIGITOSCRITO, COMO PREFIERAN Buenas noches nocturnas… Debo decirlo, y que se entienda como una confesión: la informática no solo ha mejorado mi caligrafía, sino que la ha sustituido. Siempre he tenido una letra irregular, deficiente, penosa, más emparentada con la que se atribuye a los profesionales de la medicina. Ahora que apenas escribo a mano, no concibo que lo que produzco para comunicarme con los demás resulte inferior. De momento, se sostiene con idéntica calidad— sea la que fuere—  y, por supuesto, es absolutamente legible. Es lo que tiene la tecnología. Por cierto, esta ciencia es distinta de la anterior, como lo es —y sigue siéndolo— la forma de plasmar las combinaciones del lenguaje que llamamos texto. En consecuencia, el ordenador consigue justo lo contrario de lo que podría suponerse, al menos, en mi caso. A partir de lo ya expuesto, se demuestra que no he invertido tiempo ni dinero en mejorar esa habilidad humana. Pude haber obrado de otra forma,...