VIRTUD (O NO) DE LA FUGA Buenas noches nocturnas… Algo resuena en mi mente, en primer término, cuando pienso en lo que supone escapar. De hecho, muchas personas, durante estos días, a pesar de la crisis y sus consecuencias, estarán haciendo lo que llaman una «escapadita». Pero ¿de quién? De las exigencias sociales y del agobio de la productividad, puede que contesten. Y, desde luego, sobre todo quienes disponen de más recursos económicos llevarán a cabo, con solvencia, ese propósito: escapar y desentenderse, desconectar, como se dice mucho ahora. Esto es así. Sin embargo, un gran número de personas, como casi siempre que toma vacaciones, se limita a cambiar de localidad. Sus vidas, más o menos liberadas de todo compromiso laboral, se cargan de nuevas actividades, por lo que suplen un esfuerzo con otro y mantienen, además, todo aquello que realizan a diario. Ahora bien, escapar. ¡Escapar! Escapar como los escapistas. Estas personas son artífices que practican una rama del ilusioni...