AVISO DE CALOR EXTREMO Y ALUCINACIONES Una mujer menuda y muy delgada avanza por la acera a la que llegaré más tarde. Me ha llamado la atención. No digo que se dirigiera a mí, sino que me interpeló indirectamente por sus gestos. Unos ademanes —a mi juicio semejantes a los masculinos— caracterizados por la cercanía con el aspaviento. No sé si hablaba sola o se dirigía a alguien a través del teléfono que observé entre sus manos. Es bastante común contemplar el paso de hombres y mujeres adultos, adolescentes y hasta niños, demostrando que pueden hacer dos cosas a la vez: comunicarse y acudir, aparentemente conformes con su destino, a donde fueren. Desconozco si son actividades que se pueden realizar con dignidad y satisfacción, pero ¿qué importa? La protagonista a la que aludí se sentó en un banco, no sé si esperanzada con la posibilidad de consolidación de un fenómeno propicio: las interferencias hasta ese momento registradas en cuanto al rigor de la suficiencia solar de este veran...