SALIENTES Y PRECIOSOS Buenas noches nocturnas… Usted sale de su casa. Se dirige a donde sea que vaya. Supongamos: a realizar unas compras. Entra en el recinto elegido, toma los artículos que ha previsto consumir o considera otros y acude a los lugares de pago. Puede que ahí intercambie unas palabras con el personal de la tienda. También es posible que se extienda en ese diálogo porque conozca a los profesionales o porque sea usted una de esas personas locuaces. Salvo alguna posibilidad de conflicto, lo más normal es que regrese de su excursión sin daños. Ahora bien, en un escenario distinto, usted sale de su casa y se dirige a una plaza de la ciudad o del pueblo en el que reside, a sabiendas de que a esa hora habrá gente. Se sube a un banco y, como no habrá autoridad que le reproche esa falta de civismo, comienza a disertar sobre lo que haya pensado o improvisa. Puede que le tomen por loco. También es posible que, como en aquella escena de *La vida de Brian*, lo tomen a usted por...