UN LUNAR DE ARCILLA EN LOS CONFINES DE UN OCÉANO DE CAL Buenas noches nocturnas… Durante un día estupendo de casi no sol cerca de la mar hasta cierta hora —lo que proporciona cierto enfriamiento, aunque esta afirmación sea, en rigor, una inexactitud—, antes de que la parroquia se llenase de feligreses, porque se celebra la Virgen del Carmen y hay muchos ociosos, además de los propiamente veraneantes, me hice una promesa de bruma. Pensé en una especie de niebla alegre, aunque carezco de referencias a las que pueda aludir con carácter de autenticidad. Es decir: no encuentro respaldo para esta idea en documento alguno. Se trata, por tanto, de un concepto arbitrario solo a mí debido, salvo que haya materiales en los que no haya reparado, cosa que tampoco extrañará a nadie. Sea como sea, ¿qué es, cómo, cuándo, dónde? Se trata de un paréntesis, una excepción, un lunar de arcilla en los confines de un océano de cal. Un refugio y una alternativa. Para mí —casi seguro— esto último. ...