UNIDAD DE MEDIDA DE LA ESTUPIDEZ TODAVÍA SIN ACUÑAR Buenas noches nocturnas… Esas cosas acerca de las que uno evita hacerse preguntas simplemente porque las desconoce. Por ejemplo, si algo ante mí obrara hasta producirme perplejidad y estuviera en compañía de otros, tal vez sintiera la necesidad de que se me administrase un pellizco: para despertar, no por otra cosa. Cuando se duerme y se experimentan acontecimientos turbadores, no viene mal la interrupción de ese tormento, sea por decisión ajena o por virtudes del azar. Por lo tanto, convencido de estar cautivo de un sueño malo, o demasiado bueno, ese aguijón de insecto, practicado mediante la presa de una pequeña porción de piel de tal forma que produzca daño, lo demando y, si despierto y la suerte me favorece, digo albricias; y si todo continúa en mi contra, ¡pies pa’ qué os quiero! Pues bien, pellizcar es tanto como pizcar, verbo del que no sabía nada: «Tomar una porción mínima de algo». Viene *pizca*, de *pizcar*, y tu...