INTERCESORES A REGAÑADIENTES Buenas noches nocturnas… Estuve pensando en los jueces. Sí, a renglón seguido de la actualidad, dados los casos notorios de los que se ocupa la prensa y que provocan un desasosiego importante entre la población —de la que formo parte—, habituada ya a rasgarse las vestiduras. He de decir que no he roto ninguno de mis lujosos trajes. La ropa, para nosotros los ricos, es un bien a conservar durante mucho tiempo porque sabemos lo que cuesta la pana y lo que valen otros tejidos que están dispuestos en nuestros armarios, en los distintos vestidores de la casa, pues tampoco conviene repetir prendas. Pero otras personas sí que se arrancan las mangas de las chaquetas o se descosen las cinturillas de los pantalones. Lo hacen para demostrar lo escandalizados que se sienten: —¡Qué bochorno! ¡Aquí hay corrupción política! Como si fuera la primera vez y los demandantes de juego limpio y transparencia no hubieran sido partícipes de lo que ellos mismos habían determi...