SILLAS CALIENTES


Buenas noches nocturnas… Creo que me di cuenta de su existencia durante esas retransmisiones de ciclismo que me gusta contemplar, cuando se disputa una prueba contrarreloj. Entonces, el atleta que consigue, provisionalmente, mejor tiempo, accede a una pequeña estancia o altillo techado, donde ocupa un asiento, frente a las cámaras de televisión, en el que debe estar revestido —figuradamente— como líder, hasta la conclusión de la prueba, a no ser que otro especialista haga méritos superiores.


En estos días, como dedico algunos minutos de mi tiempo, atento a la pantalla mientras se desarrollan los Campeonatos del Mundo de Atletismo en Japón, he sabido que a este “mobiliario” —dos asientos, en vez de uno, como en el ciclismo— se le llama “sillas calientes”. Los bibliotecarios electrónicos estiman que se trata de una metáfora. Es decir, la sugerencia de dos butacas confeccionadas con materiales que permanecen a enormes temperaturas, o se han calentado para que resulten incómodas, no es aplicable. De hecho, estas poltronas estarán a temperatura ambiente, o incluso refrigeradas, si el lugar en el que se disponen ofrece este tipo de servicios.


El asunto resulta creíble si se piensa en el estrés, en la incertidumbre, en la molestia. Los ocupantes aspiran a la oportunidad definitiva de un triunfo o de una clasificación que les permita competir en pos de esa victoria. Así que todo va fantásticamente, pero todo puede ir mal, muy mal. Como en la vida, pero en unos segundos. De la gloria a la tragedia en un fragmento de tiempo ridículo.


En todo caso, estuve pensando en otras ocasiones de la vida en las que las sillas calientes pudieran ser de utilidad. Sobre todo ahora que el espectáculo se ha impuesto, y todo concluye por aproximarse a una fantasía de televisión. Por eso, enseguida me acordé de la política y de los políticos. Imaginen: elecciones generales. Sillas calientes. Conforme se van conociendo los resultados, cualquiera de los líderes, según encabezan o no el escrutinio, toma asiento en el sillón de los campeones, previo a la foto final en el pódium, en el que recibirán las medallas de oro, plata y bronce. Unas veces, Sánchez; otras, Feijóo; otras, tal vez, Abascal…


Y, como en aquel juego de la infancia, cuando se escondía algo y los que participaban buscando lo que fuera escuchaban “caliente” o “frío”, según se acercaran o se estuvieran distanciando del objetivo, conforme el fervor popular traducido en votos fuera favoreciendo a los candidatos, no solo escucharían “¡Caliente, caliente!”, sino que percibirían un aumento de la temperatura en sus propias nalgas… Sería divertido, ¿verdad? ¡Gana aquel que termina con el culo ardiendo!


O cuando se presentan oportunidades románticas y uno no sabe a quién elegir: ¿cuántos son los pretendientes? Todos a sentarse, por turnos, mientras la persona que debe tomar la decisión de la relevancia amorosa —para decidir quién será el elegido para formar pareja— llega a establecer el nombre propio de la flor que acompañe a la flor, deshojando la margarita.


Acaso las sillas calientes puede que no sean otra cosa que un exceso. La escena que se añade a una obra de teatro ya bastante recargada. El gasto innecesario. La oportunidad de inflar el globo porque no se augura estallido alguno.


Solo tengo sillas calientes en verano. Pero en el estío, caliente es un estado redundante. Además, los atletas que he visto en esas instancias me parecieron impresentables, como lo estamos usted o yo cuando el aire acondicionado nos castiga con la insolencia de su inacción: sudorosos, quebrantados por el esfuerzo físico, implorantes, temerosos… En fin, un desastre, una vergüenza ajena.


Me parece todo de circo rancio. Es lo que hay.


Me destoso.



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK.





Selección gráfica del día...

RICARDO en El Mundo 19 de septiembre de 2025



ESTEBAN en La Razón 19 de septiembre de 2025



Sciammarella retrata a Robert Redford en El País 19 de septiembre de 2025



Tomás Serrano en El Español 19 de septiembre de 2025




Selección de contenidos:

Primera:

¿Nueva estética aspiracional?

Marta Díaz de Santos en ARTÍCULO 14

https://www.articulo14.es/estilo-vida/es-el-embarazo-la-nueva-estetica-aspiracional-20250918.html



Segunda:

Siloé - Todos los Besos

En el Canal Siloé

https://youtu.be/9iJNXx0IpFw?si=Fh1tggJTGqA4WErs



Tercera:

Ray LaMontagne - You Are The Best Thing

En el Canal Glenn

https://youtu.be/vJ3xTjvj9tw?si=VBp_fu43frWSg5lZ


















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