EL PINTOR POBRE
Buenas noches nocturnas… Existe un pintor pobre. Lo sé porque lo ha dicho el poeta. El pintor pobre, "Hoy/ casi vende/ un cuadro en sueños". He tomado estas palabras, las he guardado con cuidado para que no se deterioren con la manipulación, y las he llevado a mi taller. Me dedico a inflar los poemas. Los poemas son como globos para mí. Un globo, como ya se sabe, necesita aire para cumplir con las funciones ornamentales más usuales, o para entretener. Por eso, soplamos en su boca, en la boca del globo, otorgamos aliento para nuestro recreo. De modo que, una vez con el material dispuesto en la mesa a la que me siento para realizar mis tareas, tras comprobar que todo está bien, soplo. Soplo y examino los resultados. «Hoy, no en ninguna otra fecha, ahora tal vez, antes, puedo admitir, casi vende un cuadro en sueños». El pintor pobre, con toda probabilidad a la espera de un cierto desahogo, ha logrado la precisión necesaria como para que se le tome en cuenta. No se está contentando con un anuncio: propone unos límites. Enseña, muestra el territorio porque conoce el tiempo. Vuelvo a soplar, y... «Hoy, no en ninguna otra fecha, ahora tal vez, antes, puedo admitir, casi vende: encontró interés en el prójimo. Debiera decir, en los clientes, interés, en los clientes. Pero los clientes son solo criaturas con poder adquisitivo. Se las humaniza por cuanto interesa estimular en ellos el orgullo de saberse importantes, de sentirse apreciados con motivo. Sin embargo, más allá de los datos y de la técnica, una vez pagan, hasta que no regresan persuadidos de querer repetir la operación, desaparecen, se esfuman como todo lo gaseoso». Ahora, el pintor pobre ha logrado una rudimentaria comunicación. Ellos, los otros, están ahí. Cuando el poema nacía, la alusión a las posibilidades de venta no era sino teoría por escrito. Una formalidad de la que cabe dar noticia para consentir el progreso. Así que, soplo de nuevo: «Hoy, no en ninguna otra fecha, ahora tal vez, antes, puedo admitir, casi vende: encontró interés en el prójimo. Debiera decir, en los clientes, interés, en los clientes. Pero los clientes son solo criaturas con poder adquisitivo. Se las humaniza por cuanto interesa estimular en ellos el orgullo de saberse importantes, de sentirse apreciados con motivo. Sin embargo, más allá de los datos y de la técnica, una vez pagan, hasta que no regresan persuadidos de querer repetir la operación, desaparecen, se esfuman como todo lo gaseoso... desaparecen, pero es lícito soñar y, en sueños, un cuadro en sueños, un cuadro que casi se vende, hoy, es un cuadro cada vez con mayor atractivo. La técnica artística evoluciona con los sueños y dentro de los sueños no hay límite. Como en Matrix: especulación, donde uno aprende a pilotar una moto de gran cilindrada tras unos breves segundos de confusa perplejidad. Por lo tanto, vendrán más cuadros y los sueños serán la galería de arte donde visitarlos»... Visitar es el último verbo. Pellizco los elásticos de la boca del globo para que no se escape el aire. Los anudo. Está flamante. Suena bien y, al lanzarlo, cae graciosamente. Es un buen globo. No muy grande porque la horma del poema no puede forzarse. A ver. Otros artesanos podrían, seguro que sí, podrían conseguir globos mejores. Mis habilidades son las que son y tampoco se puede decir que mis pulmones sean la quinta esencia de la potencialidad neumática. Hago esto solo para divertirme. No soy profesional. Sé que se nota, pero lo admito públicamente para que no haya malos entendidos. Me destoso.
Txema Maraví es el responsable de un blog que se llama LA CURVA DEL SIGLO XXI. Poemas de bolsillo. Y en este lugar aparece una miniatura que se llama…
EL POETA POBRE
Hoy
casi vende
un cuadro en sueños.
https://blogs.noticiasdenavarra.com/lacurvadelsigloXXI/2024/06/02/el-pintor-pobre/
La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona COPILOT







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