SOBREVIVIR: ESE OFICIO
Buenas noches nocturnas… Por lo visto, estamos en peligro. Es decir, a punto de pasar todo tipo de calamidades. De esto no sé si se están enterando en todas las zonas de guerra en el mundo o territorios afectados por dificultades que impugnan toda idea de existencia digna. Si tienen noticia, es posible que, además de una profunda indiferencia, haya alguno que, con notable sorna, exclame: ¡Bienvenidos al club! Sea como fuere, en la floreciente Europa, llueve sobre mojado. Tampoco ha sido este continente modelo de pacífica convivencia, ni han dejado de producirse otro tipo de catástrofes. Quien conoce la historia lo sabe. Pero está bien que se nos comunique lo que corresponda acerca de lo que sucede en la frontera cuando no hay escapatoria a ninguno de los dos lados. En Francia, por ejemplo, consideran oportuno alentar a sus ciudadanos para que mantengan cerca un retén de materiales indispensables en el caso de que los tableros del juego salten por el aire. Entonces, a dichos efectos, Macron a la cabeza, se sugiere a los galos: “Agua embotellada (mínimo 5 litros por persona); alimentos fáciles de preparar y preferiblemente no perecederos; una radio a pilas; una linterna; una batería de repuesto para el móvil; un hornillo o cocina portátil (y gas envasado); combustible; cerillas; dinero en efectivo; medicamentos; pastillas de yodo; material de primeros auxilios; cinta adhesiva; un extintor y artículos de higiene”. Por supuesto, esto es orientativo. Una alternativa con la que he dado, mientras examinaba la red, indica como posible lo siguiente: manta de emergencia; cerillas resistentes al agua; vaselina; linterna o frontal; filtro de agua o pastillas potabilizadoras; herramienta multiuso; kit de costura; anzuelo e hilo de pescar; cuerda de paracord, que es una cuerda multifuncional hecha de nylon utilizada en diversas actividades al aire libre; alambre; crema solar; lona de plástico de 3 metros por 3 metros; botiquín de primeros auxilios (y depósito de medicamentos más habituales); cinta americana; caja de aluminio estanca; pedernal; cuchillo de montaña; silbato; algodón; latas de sardinas o atún en aceite; vela pequeña y señalización luminosa. No obstante, a cualquiera le parecerá que faltan o sobran opciones y, de ponerse a ello, confeccionará su hatillo como crea conveniente. Lo que no sé es si, además de reservar todos estos materiales, habrá que emprender cursillos para aprender a utilizarlos. Sospecho que las empresas dedicadas a este sector de las actividades humanas van a registrar un aumento de la demanda y de sus ingresos. Más: profesión del futuro, monitor de supervivencia. O de resistencia, como Pedro Sánchez. O, ya en terrenos de la ridiculez, de resiliencia. A estas horas carezco de datos que permitan estimar el alza en la demanda y producción de papel higiénico. Lo anoto ahora porque fueron muy comentadas aquellas imágenes de desesperación occidental cuando la pandemia, con la gente acarreando rollos como si temieran padecer de tremendas diarreas. Y, si me río, es porque nuestras autoridades hacen que nos lo tomemos a chufla. Ahí está el ejemplo de la comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib. Esta señora tiene un bolso en el que guarda cosas. Cosas diversas. Y las enseña, las saca de su bolso, como hacen esos comerciantes de redes sociales al desenvolver o desempaquetar un producto que han comprado. Si los peligros se reducen a esto, es que a ella le traen sin cuidado los obuses… De todas formas, entre las pertenencias que se dicen son necesarias, no he visto que se mencionase la necesidad de leer. Un libro. Una revista. Un periódico. Un cuaderno. Un cuaderno en el que ir escribiendo cosas. Anotaciones quién sabe si trascendentales. Como para que no se olviden detalles de lo que ocurre. Como para orientarse. Como para rezar. Como para inventar historias: las que se cuenten a los otros, a los que puedan acompañarnos o que nos contemos a nosotros mismos, que también somos público. Eso sí. También habrá que acudir a las academias. A que nos enseñen caligrafía. Otro recurso laboral del futuro. Me destoso.
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La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona FREEPIK




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