MASTURDATING
Buenas noches nocturnas… Es muy probable que haya llegado a creer en la posibilidad de estar viviendo en un territorio, en un país, en un estado, poco complaciente a la hora de originar conductas mediante las que puedan desarrollarse provechosos negocios. Y, habré de desdecirme: creer, en este caso, no es un término que me guste. Lo he escrito y ya está, pero me impugno. De acuerdo con lo que pienso, es más conveniente, por conformidad, sustituir creencia por persuasión. Por lo tanto, estoy persuadido. Entiendo como origen de los estímulos y planes antes expuestos, predominantemente, el mundo anglosajón. He de descontar de esta certeza, lo admito, el valor degradante de un consumo informativo cuyos terminales ofrecen escasos detalles acerca de lo producido respecto de la materia dicha por estos pagos, y eso lo condiciona todo. Pero no estaré muy desencaminado. El caso es que una nueva industria está en marcha. Desde hace tiempo se explota todo lo que concierne al bienestar y la salud, más allá de los justos términos a los que obliga lo básico. Y este impulso comercial, con nombre inglés de origen incierto, al que me refiero en la ocasión presente —no será la última oportunidad de coincidir con proposiciones de esta índole— se denomina “masturdating”. Una manera de explorar la soledad como beneficio. El porqué de la elección semántica no está al alcance de las informaciones que he podido reunir. Disponer de la masturbación, sexo con uno mismo, y tener una cita, un encuentro, mezclarlo todo y decidir que aprovechar el tiempo sin los demás, en el caso de actuar mediante unas determinadas prácticas, pueda resultar placentero, es una operación simpática, tal vez, desde luego más cercana a la ocurrencia. Pero este es el juego de las marcas. Como fuere, no existe diferencia alguna entre realizar actividades cuando se está solo y emprender un periodo de este onanismo ceremonial que no facilita otra cosa que contantes sumas de dinero en caja. Los creadores de este supuesto indican que, para ejercer la modalidad psicológica a la que me estoy refiriendo, no estará de más ir a restaurantes, al cine, al teatro, a ver una exposición, viajar sin compañía, dar un paseo, en fin, lo que tradicionalmente se ha hecho, salvo que, como también es tradicional, ocurra en correspondencia con terceros. Sostienen los voceadores de este invento que, entre los beneficios, hay que reparar en cosas como contribuir a fijar los recuerdos, desarrollar la empatía, estimular la creatividad, proporcionar sensaciones de libertad y control sobre uno mismo, mejorar las relaciones sociales y fortalecer el carácter y la identidad. Vamos bien. Nunca lo hubiera pensado. Y eso que estaba a la vista. Menos mal que hay personas indudablemente aptas para la vida, capaces de ofrecernos puntos de vista ocultos y soluciones magníficas para solventar ese día a día ramplón con el que no cesamos de combatir. Por supuesto, para aprenderlo, nos cuesta, nos costará, si queremos abordarlo como “santa economía” manda, un ojo de la cara. Habrá que pagar a terapeutas y psicólogos expertos en este tipo de talleres, habremos de adquirir productos, adoptar nuevas costumbres encaminadas a la vida sanísima y proporcionar el testimonio de nuestra conversión a lo bueno de estar solos por obra y gracia del “masturdating” —recuérdese que la soledad a secas es un producto ínfimo— en las redes sociales. Todo lo que supone una mejora, en estos primeros años, cuarto de siglo ya, supone un aporte económico sobresaliente y se incrementa día a día. Es verdad que esto ha sucedido siempre, pues lo social, militar en algo o disfrutar de sus consecuencias, nunca fue otra cosa que un reducto destinado a los elegidos. Toda una categoría. Ahora, como parece que lo tenemos todo resuelto, al menos en el primer mundo, cabe ingresar en algún club de los muchos que se forman en las cercanías del bienestar, a fin de que se note… De modo que, ya lo saben: si están solos por propia voluntad, no digan que van al parque a leer unos poemas de Pessoa: proclamen que harán “masturdating” y serán tan apreciados como aplaudidos. Me destoso.
https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2025/04/01/masturdating-deberias-cita-183102.html
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK y se editó después.




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