INGENIERÍA O SUSTO

Buenas noches nocturnas… Supe del recuento adverso entre hombres y mujeres a la hora de estudiar materias relacionadas con la informática, si en el título de la graduación figuraba la palabra “ingeniería”: con los mismos contenidos temáticos, las señoras y señoritas aceptaban el inicio de la carrera solo si se prescindía de ese término. Cuestión mágica, pareciera. El caso es que, muchas veces, sin que existan razones de peso, argumentos conectados con la razón o la lógica, actuamos en la linde de la superstición, atribuyendo a las palabras valores que están fuera de toda conformidad. Es cierto que quien se asusta ante la palabra "ingeniería", sea hombre o mujer, está considerando lo elogioso de la profesión a la que se puede acceder mediante los estudios que sean necesarios, pues ha de concitarse un amplio conocimiento a ese fin. Y desvelan, por otra parte, lo poco aguerridos que deben ser esos seres humanos a fin de enfrentar tales posibilidades. En fin, a propósito de lo anterior, de aquellos conceptos con los que, a nada que se insinúen, perdemos pie, como suele ocurrirle a Willy el Coyote cuando persigue al Correcaminos una vez ha superado los límites de un terreno elevado. Por ejemplo, esta misma mañana, al escuchar un sonido correspondiente al, para mí, inconcebible estrépito de la bomba que se dejó caer sobre Hiroshima, utilizado para "ilustrar" la lectura de una carta, me puse muy nervioso. El ruido, y más ese, me trae malos recuerdos y, aunque me he acostumbrado con el paso del tiempo a algunos efectos perniciosos del mismo, cuando se produce, sea naturalmente o de manera artificial, su sola insinuación, durante proposiciones creíbles, correspondientes a la realidad, me sigue perturbando. Tal vez reaccione ahora con menos histeria, pero no las tengo todas conmigo. Prefiero eludir esa posibilidad. ¿Será, por tanto, el ruido y las palabras que lo designen—bomba, sirena, derrumbe, tormenta, colisión, portazo—algunas de las que en más aprietos me pongan? Es probable. Pero hay más, y no directamente relacionadas con un cañonazo. Por ejemplo, "zumbido". El de las moscas y el de los mosquitos o de otros insectos alados es perturbador. No suelo ser afectado en demasía por las picaduras de estos bichos y, aunque las moscas son muy pesadas, hay algo incontrolable, una incertidumbre imposible de localizar, desde luego una intimidación evidente. El siseo de un escape de gas. La insistente caída de un líquido, cuando es gota a gota de manera interminable y hasta el, en otros momentos agradable, oleaje marino, o la caída de la lluvia, durante un periodo de tiempo relajante y no más. El pellizco sonoro de los besos: propios de la intimidad y, sin embargo, como ocurre tantas veces con el exceso de perfume, capaz de transmitir indeseables experiencias. En realidad, todas las manifestaciones correspondientes a actos o procesos íntimos, fuera de contexto, son incómodas. Como lo son esas otras que, sin haber adquirido una intensidad en decibelios propia de los aeropuertos, al suceder durante ese tiempo del día en el que los niveles generales de ruido descienden, irritan hasta, al menos, la violencia verbal y la venganza. Lo sabe una vecina a quien algún enemigo que tiene en el edificio puso denuncia. Vino la policía a saber de su mascota por unos ladridos inconvenientes a horas muy tempranas. Y, desde luego, su perro no era, porque su perro llora. Dice ella, la vecina acusada, que su querido y ya mayor compañero, de ella y de la familia, Nube, sufre lo que se llama “Ansiedad por separación”, un trastorno consistente en un “estado de estrés que alcanza el perro cuando no tiene acceso a su compañero humano. Este estado no ocurre porque el animal sienta una dependencia hacia su humano, sino porque no es capaz de gestionar la situación de soledad y separación”. Claro, los dueños se van, hacen sus vidas y lo dejan solo en la casa. Aquí es cuando el can, al menos este, en vez de ladrar como un barítono o como una soprano, manifiesta su decepción gimoteando, como suele hacer “Krusty el Payaso” cuando las cosas le salen mal. Así que no, Nube no fue. Sería otro. Otro de los bastantes que hay, porque en esta vida, tener un perro es como tener un coche, tener un patinete o tener un hijo: barajen las cartas a su antojo y repartan naipes. Debo decir que tampoco me tranquiliza el ladrido de los perros, el aullido de los lobos, o el argumentario habitual de las hienas, los leopardos, los leones y los elefantes, por no hablar de la música de *Tiburón*, que también molesta un rato. Puede que a cada uno de nosotros se nos haya adjudicado alguna personificación del mal y estén al tanto de nuestras andanzas, pendientes, día sí y día también, a fin de sobresaltarnos con todo aquello que pueda inducirnos al horror, sin que nos toque. Será la vida. Me destoso.


https://www.expertoanimal.com/ansiedad-por-separacion-en-perros-sintomas-y-tratamiento-3083.html



La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona Microsoft Designer





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CAÍN en La Razón 16 de mayo de 2025



Windy Shoreline en la cuenta de X de @fraveris 12 de mayo de 2025




Selección de contenidos...

Primera:

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En el Canal Raul Olivar

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Segunda:

The Brian Setzer Orchestra - Rock This Town

En el Canal Kingscup20

https://www.youtube.com/watch?v=KXqDFYJcdSQ



Tercera:

Sindicato Del Ritmo, Café Tacvba - Eres

En el Canal Sindicato Del Ritmo

https://www.youtube.com/watch?v=GXWseKK8INs

















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