MEGACURSÍFONO


Buenas noches nocturnas… Se llama “Cosita”, la mascota de los vecinos que residen en el mismo rellano que yo, a una sola puerta de distancia. No sé de qué raza es la bestezuela; los canes son ajenos a mi esfera de intereses, y nada sé, en verdad, de ellos, salvo que ladran, se orinan donde les da la gana y que lo mismo te hacen fiestas que amenazan con dentelladas. Tiene el pelo negro o gris oscuro y, en ese aspecto, parece emparentado con las ovejas. Por otra parte, es innecesario describir sus hechuras, pues importan poco en relación con lo que contaré acto seguido. Se llama “Cosita”, no “Cosa”. Al parecer, al rebajar el rigor del sustantivo, disminuyéndolo, se dota de cierta identidad dulce, amorosa, fraternal y civilizada al rudo representante de la fauna. No digo yo que hayan elegido ese nombre por las razones que acabo de exponer. Seguramente, la idea es mucho más simple. Pero podría ser. Igual no estoy tan desencaminado. Según diversas fuentes, que nutren su caudal de los grandes manantiales de la ficción, el lenguaje, en sus tiernos inicios, era tan vasto y sin sutilezas que carecía de voces adecuadas para expresar ese cariño extremadamente amable, propio del comienzo de la vida. Menos mal que los dioses, aquellos ocupados en el departamento de comunicación, con su infinita sabiduría y un leve tic en el ojo adquirido ante la abundancia de brusquedades, emitieron un edicto cuyo título rezaba: “¡Basta ya de tanta grandilocuencia!”. Y así, convocaron a la adorable ninfa Diminutas, una tejedora de sueños tan etérea que seguramente flotaba entre nubes de azúcar y arcoíris. Diminutas, la de los suspiros de purpurina, bajó a la Tierra y se encontró con un problema gravísimo: ¡la gente llamaba a sus hijos "niño" a secas! ¡Qué falta de dulzura! Con el aliento almibarado que la caracterizaba, transformó “niño” en “niñito”, inundando el aire de una ternura de segunda generación, cuyos efectos no tardaron en manifestarse. Pero, lejos de conformarse, siguió con su misión cursi, convirtiendo “cabra” en “cabrita” y hasta al majestuoso “elefante” en “elefantito”. Así, los diminutivos, esos vapores condicionantes de la vida originados por la ninfa mencionada, se tornaron en el eco de un amor tan, tan grande, que no cabía en palabras normales, permitiendo a los humanos acunar el mundo en sus corazones con una melosidad capaz de hacerte derramar una lagrimita de puro sentimiento. ¡Qué bonito, por favor! Pero que nadie se preocupe: esa tendencia hacia la tontería, tan propia de la humanidad actual, puede dar frutos en estos tiempos de cambio. El Gobierno impulsa, como ya se sabe, un plan para dotar a los ejércitos y demás agentes de defensa y ataque del Estado de nuevos recursos. Acaba de saberse que, tras una reunión secreta con los consejeros delegados de las principales empresas armamentísticas, se ha alcanzado un acuerdo para incorporar al ministerio correspondiente un artefacto poderoso con el que ya cuentan otros países miembros de la OTAN. Se trata de un altavoz gigante, de diseño futurista, con acabado brillante y colores pastel, dotado de fuentes de energía autónomas y conexiones con los principales puestos de estrategia militar del grupo de naciones afines que convenga. Al activarse, el MEGACURSÍFONO, como se le ha bautizado, emite ondas sonoras que transforman las palabras de los enemigos en diminutivos rebosantes de ridícula sonoridad. Por ejemplo, “Ejército” se convierte en “Ejercitito” y “Ataque” en “Ataquito”. La idea consiste en abrumar a los enemigos mediante la ternura y el absurdo hasta lograr el rechinar de dientes y la demencia sobrevenida. Puede actuar en modo susurro, emitiendo diminutivos suaves y melódicos para operaciones encubiertas, o en modo estridente, cuando se genera un bombardeo de diminutivos a gran volumen, excelente para desmoralizar al enemigo en cuanto esté a tiro. Dispone de tecnología capaz de proyectar imágenes con filmaciones de momentos de regocijo acompañadas de frases como: “¡Mira, mira, qué lindo gatito!”. Se utilizaría en situaciones de conflicto donde la moral del enemigo sea un factor clave, ideal para unidades de guerra psicológica y tácticas de distracción, creando un ambiente de confusión y risas. Desde luego, lejos de los obuses y otros proyectiles contundentes, tan mal vistos por ciertos sectores de la sociedad, esta inclinación por soluciones menos violentas —por cuanto nadie se ensucia de sangre, salvo que los afectados por la cursilería de los diminutivos vean alterado el estado normal de sus fosas nasales— contribuirá a que los gobernados recuperen la confianza que deberían haber tenido en sus altos representantes. Me destoso.



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT.






Selección gráfica del día...

JL MARTÍN en La Vanguardia 22 de mayo de 2025



PERIDIS en El País 22 de mayo de 2025



JUAN PABLO COMPAIRED en Instagram 22 de mayo de 2025




Selección de contenidos...

Primera:

Julieta Rada & Martín Buscaglia - Visionarios (Live on PardelionMusic.tv)

En el Canal Pardelion Music

https://www.youtube.com/watch?v=yA5NHaY6JdM



Segunda:

Colectivo Panamera - Un río que se va ft. Georgina (Acústico)

En el Canal Colectivo Panamera

https://www.youtube.com/watch?v=vYY-AzDZz1s



Tercera:

The Weight | Featuring Ringo Starr and Robbie Robertson | Playing For Change | Song Around The World

En el Canal Playing For Change

https://www.youtube.com/watch?v=ph1GU1qQ1zQ



















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