ELOGIO Y REFUTACIÓN DE LA PISCINA COMO ESCENARIO PARA LA LECTURA
Buenas noches nocturnas… En el periódico digital “Vozpópuli”, le presentan como “filósofo, columnista y vicerrector de la Universidad Autónoma de Madrid”. El periodista Víctor Lenore, que es quien hace las preguntas y reproduce las respuestas del entrevistado, añade que Diego S. Garrocho está especializado en Aristóteles y que “ganó el premio David Gistau con su ‘Carta a un joven posmoderno’, donde hila un discurso cuestionador de los dogmas progresistas que nos dominan”. Pero si lo traigo aquí no es para abundar en las valoraciones políticas que hace durante ese diálogo, sino tras haber leído también un artículo de opinión publicado en “Ethic”. Es una pieza en la que declara su inclinación a elegir, como escenario de lectura, la cercanía con las aguas. Por ejemplo, las de la piscina. Y me parece bien. Tratándose del verano, me parece bien. Como Gabriela Mistral en el poema “Agua”, yo también la quiero…
“Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera”.
No con esa ansia, no con esa necesidad, no con esa urgencia, pero con predilección, con agrado, con todo lo que incumbe. Aunque no me deslizara del asiento para acomodar mis tres cuartas partes de “hache dos O” entre los metros cúbicos de *afanoso fluido* de la confortabilidad urbana. Quiero, aunque debo decir, querría, estar a la sombra y ver los destellos del sol en el leve balanceo de la cuba limpia. Intuirlos, porque mis ojos acudan a la letra impresa e imaginen otras cosas. Se trata de saber que está ahí. Bien cerca. Dispuesta. Como servidor preparado. En eso debe consistir la solvencia. Conocer el gasto, saber que puede realizarse y hacerlo o no hacerlo sin que nada menoscabe el desenlace… Además, el agua, como los libros, tienen historias. Mario Benedetti lo dejó por escrito en *Agua*:
“Toda el agua del mundo es una abuela
Que nos cuenta naufragios y fragatas
Que nos moja la sed y da permiso
Para seguir viviendo otro semestre”.
La voz de los viejos, porque el agua es vieja, incluso cuando es lluvia nueva. La precipitación que, como riego, podemos ambicionar, toda vez que en los termómetros se acaban de medir temperaturas de 40 grados, una vez toca el suelo, empieza a hacerse mayor. Vive deprisa y tiene narraciones que transmite a quien quiera escucharla. En los libros está la voz de otros ancianos que han vivido mucho, aunque sean jóvenes, y cuentan, y cantan… Pero, digo: es otra cosa la que escribí. Puse letra por letra: “querría". ¡Querría! Querría, porque sé que mis deseos son la formulación de un imposible. Las piscinas de las que habla Garrocho son piscinas de coste extraordinario y de economías muy aseadas. Las que se disfrutan en soledad porque uno las sufragó dentro de una vivienda unifamiliar en urbanización de campanillas o porque asume su coste como el que acude al bar a tomarse una cerveza. Todas las otras piscinas, y no digamos los mares, y los ríos, son patrimonio de la multitud. Y, admitiendo que haya personas capaces de leer en cualquier sitio, de leer y abstraerse, declaro que no es mi caso. No lo es. Así que me quedo sin esa fuente de confortabilidad y ya leeré, de todas formas. Me destoso.
https://www.culturagenial.com/es/poemas-sobre-el-agua/
https://ethic.es/lectura-de-piscina
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI




Comments
Post a Comment