BRINDAR CON SIDRA, CELEBRAR CON UNA CALABAZA
Buenas noches nocturnas… Los cuatro versos que escribiré a continuación evocan una estación del año, en estos momentos a estrenar:
Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!
Pertenecen a Lucila de María Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral. Poetisa, diplomática, profesora y pedagoga chilena, nacida en Vicuña en 1889 y galardonada por su obra con el Premio Nobel de Literatura en 1945. Así que: Chile, en primavera, con Gabriela Mistral. Apellido que puede remitirnos al viento del noroeste, dicen que frío y seco. Tal vez, un soplo de rigor a punto de empezar a producirse muy cerca de nuestras casas.
Sí, porque allí es primavera, en el hemisferio sur, en territorios próximos a los que transitara la dueña de tan felices palabras. Allí es cosa hecha la estación que precede al verano. Las fechas, no obstante, están claras. Los signos se irán acomodando para que la realidad no desdiga el orden natural de las cosas, y examinaremos símbolos antiguos. Es primavera porque aquí estamos a tres meses de comenzar el invierno.
Conforme a esta idea, dicen los bibliotecarios electrónicos de guardia que, para esta época que está iniciándose por estos pagos, conviene mencionar a las grullas, aunque existen, entre la fauna universal, otros animales de preferencia simbólica a la hora de evocar este reverso. Estos ingenios tan populares, que facilitan las cosas almacenadas en un periquete, señalan la migración de las aves —objeto de este crédito— como una metáfora del cambio, del tránsito entre mundos: del calor al frío. Creen que la elegancia en movimiento de los mencionados animales se asemeja a la lentitud ritual y la contemplación. Sugieren la oportunidad de acercarse a culturas orientales, como la japonesa o la china, para explorar las conexiones existentes entre la infinitud y lo tangible. Y, para los más románticos, dado el carácter monógamo de estas volátiles criaturas, emparejadas de por vida y atentas al cortejo por siempre jamás, queda la constancia íntima y silenciosa de este periodo…
Y entonces, me remiten a un texto en el que un niño y una grulla se encuentran, y vuelan juntos, e intercambian una parte de la vida:
“Ahora son unas alas pesadas, anchas, de color ceniza y de una textura aterciopelada. Mira a sus compañeras y, en el reflejo de los ojos de la más cercana, observa que su menuda cabeza se ha transformado en un largo y enhiesto cuello blanquinegro rematado en un pico robusto. El blanco y negro contrastan con el rojo carmesí de la pequeña boina y el del iris de sus ojos. No puede creer que esté volando junto a las grullas: seres esculpidos por la naturaleza con una belleza y delicadeza inmensurable; pintados con el pincel del tiempo, con gallardas y seductoras plumas; y empujados por la supervivencia a conquistar los misterios del cielo. Las grullas, las mitológicas reinas de las alturas, aquellas que, trabajando en equipo con su peculiar formación en ‘V’, han fascinado a tantas civilizaciones. Las grullas, mensajeras divinas que, en nuestras latitudes, anuncian el comienzo del frío, de la lluvia, de la caída de las hojas, de las setas…”
Es un párrafo perteneciente a *Las grullas*, de Tirso Moreno Ortega, que cumple, a los efectos de decir sin ofrecer detalle, cosa que me he propuesto para "emparentar" con mi tiempo favorito, en este martes de septiembre. Más aún: insisto en ello, valiéndome de una frase atribuida a Albert Camus: “Cada hoja es una flor que ha aprendido a caer con elegancia.”
Cada hoja. Una hoja, luego otra, y otra más, que están por descender de la plenitud de las ramas en busca de un calor que se empezaría a considerar imperceptible, conservado en el suelo tan poco visitado mientras imperaba la expansión de los espacios abiertos, de las evanescencias y los rituales de los fuegos aéreos.
Ya está escrito. He llegado a la sesión inaugural, creo, con ventura. Después, mañana, sucederá lo que tenga que suceder.
Me destoso.
https://www.poemas-del-alma.com/dona-primavera.htm
https://losojos.es/tierra-y-memoria/las-grullas/
La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona COPILOT.




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