FAMILIARES CUADRÚPEDOS Y OTRAS CRIATURAS DEL ESCAPARATE MODERNO
Buenas noches nocturnas… Confieso que experimento perplejidad al verlo, como hoy, por ejemplo. Una persona empujaba un carrito sobre el cual contemplaba la vida… un perro. Como no es la primera vez que tal cosa sucede ante mis ojos, podría haberme acostumbrado, pero no es así.
Sin embargo, me temo que esta costumbre —o esta necesidad, no sé— es un asunto predominantemente urbano. La tenencia de animales a los que se designa como mascotas, hijos para algunos, bebés, parte de la familia, lleva aparejadas modas, formas y maneras más próximas al trato que se depara a seres humanos que a la condición natural de estas criaturas.
Y siempre he pensado que, salvo por cuestiones relacionadas con la salud de la fauna doméstica, prestarse a este tipo de maniobras no demuestra otra cosa que la ambición de ser observado y destacar, las ganas de llamar la atención, la preferencia de actuar como quienes se abonan a lo que en las sociedades modernas se denomina *postureo*.
Sin embargo, debo decir que no he llegado a este tema a propósito del encuentro que mencioné. Me ha conducido el azar mientras examinaba unos archivos antiguos. En concreto, un artículo publicado en *El País* en el año 2017. La pieza, firmada por Chiqui de la Fuente, hablaba sobre ciertas formas de publicidad que, a su juicio, merecían ser etiquetadas como de bajo coste. A este respecto, además, el párrafo que sigue es revelador:
“Alrededor de la publicidad existe un subgénero que aglutina a toda esa gente que cree que dentro de ella o él hay un director creativo y que con tan solo tener una idea brillante (sic), un ordenador y un par de rotuladores su producto se va a vender solo. Personas que creen que el papel lo aguanta todo y que componer un mensaje atractivo es ‘facile e divertente’...”
En principio, nada que ver con todo lo anterior. Ocurre que me he puesto a buscar publicaciones donde los particulares compran y venden sus pertenencias, sin intermediarios. Y, en una de ellas, he descubierto un apartado específico al que se accede marcando: “Bugaboo de segunda mano”.
Después, vistas las fotos, se hizo la luz para mí. Porque no tenía ni idea de lo que era un *Bugaboo*. Ahora —pues soy muy de enterarme— conozco que Bugaboo International es una empresa holandesa de diseño que fabrica productos parentales como cochecitos para bebés y niños pequeños. La compañía se fundó en 1996 por Max Barenbrug y su entonces cuñado, Eduard Zanen, empresario y médico.
El caso es que, al ver estos vehículos, mi cerebro conectó con la experiencia matutina y ha dado lugar a todo lo que vengo contando.
Por otra parte, quienes se dedican a la venta de accesorios para animales indican las indudables ventajas de sus productos y, los usuarios, destacan las necesidades de salud que puedan tener sus “familiares cuadrúpedos” y otros valores de confort que pueden ser o no discutibles.
Por ejemplo, en *La Voz de Galicia*, en el año 2022, Marta Otero entrevistó al adiestrador Carlos Carrasco y, luego de responder a distintas cuestiones relacionadas con lo que es apropiado o no a la hora de cuidar a los perretes, para atender a la pregunta “¿Y ponerle ropa y llevarlo en un carrito de bebé?”, dijo:
“Llevar al perro en un carrito con ropita supone una humillación para el pobre animal, que no puede quejarse, porque no puede hablar, pero lo estamos desnaturalizando. Habrá gente, seguro, que diga que entonces ponerle su camita al lado del radiador también es desnaturalizarlo. Y es verdad, porque en la naturaleza del perro no está eso. Pero una cosa es proporcionarle un refugio seguro y calentito y otra es que lo vistamos y lo paseemos en carrito.”
Que cada uno saque, por tanto, sus propias conclusiones.
Y si alguien quiere subir la apuesta, tomen nota de lo siguiente: según noticia aparecida en *El Confidencial* en 2022, Jerry, un youtuber de Taipéi, confeccionó un carrito para pasear a sus peces. Y lean:
“Jerry ha creado un tubo acrílico con un sistema de filtración alimentado por una batería. A ello, le ha añadido una bomba de aire con la que proporciona el oxígeno para los peces. Además, ha logrado crear un sistema de iluminación para que sus peces luzcan perfectos cuando llega la noche y no existe la luz del sol. Al estilo carrito de bebé, Huang Xiaojie, más conocido como Jerry, unió todo este innovador sistema a un chasis de metal apoyado en un soporte con ruedas y un manillar para poder trasladar cómodamente a sus animales.”
No me digan que no es para hacerse cruces.
Me destoso.
https://elpais.com/economia/2017/06/04/publizia/1496590158_737991.html
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT, y se editó después.




Comments
Post a Comment