ISABELA ESTÁ DENTRO DE UNA JAULA
Buenas noches nocturnas… Por lo visto, a la actividad de contemplar aves en sus hábitats de origen, por uso natural del idioma inglés o por simpatía con el mundo anglosajón, se le llama “birdwatching” o “birding”. Es una afición que no figura entre aquellas que puedo declarar como propias. Sin embargo, he llegado a esta terminología por otros derroteros y, como quien alcanza la cumbre, desando el camino hasta la base. Se comprobará enseguida.
Los nombres de muchos pajaritos —y de aves en general— estimulan mi curiosidad. Por ello, me interesé en la posibilidad de que existiera alguna recopilación a estos efectos: una antología o un diccionario. Al valerme de internet, lo primero que pude examinar fue la web de una revista llamada “El Mueble”. Entre el asombro y la estupefacción, encontré una lista de sugerencias para nombrar mascotas de este género de animales. Nunca se me hubiera ocurrido, y me temo que confesarlo es tanto como admitir ciertas privaciones. Pensé que el capricho y la ocurrencia eran suficientes, y eso debiera ser una capacidad estándar entre los sapiens. Sin embargo, ni siquiera para eso parece que tengamos tiempo.
Decidí insistir. Entonces, mediante el motor de búsqueda habitual, encontré una referencia que respondía a la frase que planteé: “nombre de los pájaros”. Así, en “AVES EN GENERAL”, hallé —de parte de Juan Zara— lo siguiente:
“De cualquier manera, es cierto que existe una tendencia, heredada de los birdwatchers angloparlantes, de homogeneizar los nombres comunes: establecer un límite en que los loros son loros, las cotorras, los calancates calancates, etc. Solo las especies de los géneros *Amazona* y *Pionus*, por ejemplo, son ‘loros’ para los observadores de aves. Ahora bien, me parece que eso va un poco en contra del concepto de ‘nombres comunes’ o ‘vulgares’ —en otras palabras, ‘no especializados’—. Después de todo, viene a repetir lo mismo que pretenden hacer los nombres científicos, es decir, los especializados. La mayor parte del tiempo, para poner orden, esa rigurosidad viene simplemente a repartir algunos nombres vulgares entre ciertos nombres genéricos”.
Es decir, los nombres comunes son importantes para la identificación y apreciación de las aves, y su uso no debería restringirse por la necesidad de una clasificación científica rigurosa. Porque esos nombres eran los que me interesaban. Sobre todo, a cuenta de haber recordado una vieja leyenda.
Existen unos pequeños pájaros llamados “manón”, “capuchino del Japón” o *Lonchura striata domestica*. Se trata de un ave fruto de cruces selectivos realizados por criadores japoneses entre el capuchino culiblanco (*Lonchura striata*) y otras especies del género *Lonchura*. Pero, además de todos estos nombres, recibe uno más, desde luego, interesante. ¿Por qué?
En el Japón del siglo XVIII, durante la era Edo, vivió una traficante de aves europea llamada Isabela Dronzuela, cuya ambición supuso un antes y un después en las operaciones para introducir aves exóticas en Europa, especialmente el valioso Diamante de Gould. La facinerosa ideó un plan para eliminar a la competencia mediante rituales antiguos que transformarían al pinzón común —el capuchino culiblanco— en otro ejemplar, distinto, que pusiera huevos albinos por los que no habría de sentir apego. Esto le permitiría controlar la incubación de las aves más valiosas.
Para lograr sus propósitos, contactó con un hechicero capaz de alterar los estados de la vida. Le prometió una fortuna, aunque lo amenazó de muerte en caso de que se negara a llevar a cabo lo que había ideado. Así y todo, durante el ritual, el taumaturgo que la asistía —cansado de la arrogancia de aquella despiadada mujer, aun a riesgo de su propia vida— alteró las palabras finales: en lugar de cumplir con lo que se le pedía, transfirió la identidad de Isabela a la nueva especie.
Desde entonces, estas aves reciben el nombre popular de “Isabelitas del Japón”… No me dirán que no es un nombre especial. Interesante, diría. Y si se encuentran insatisfechos con esta historia, tengo más. Pero no será hoy. Será otro día.
Me destoso.
https://verdeaurora.com/que-es-el-birdwatching/
https://avesengeneral.substack.com/p/los-nombres-de-las-aves
https://verdecora.es/blog/cuidados-isabelita-del-japon
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI.




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