LENGUA DE TIGRE
Buenas noches nocturnas… El primer lugar al que he acudido para asegurarme de que mis humildes conocimientos están en armonía con parte de lo que pienso escribir a continuación es el diccionario. El de la Real Academia. Allí, en esas páginas —en este caso, pantallas— leo: “Hecho o conjunto de hechos memorables. Las gestas de Ulises. La gesta del Descubrimiento”. Es la única acepción de la palabra *gesta*. Como sinónimos de la misma figuran: proeza, hazaña, heroicidad, empresa, aventura, hecho y suceso.
En el diccionario etimológico de Corominas aparece *gesta* como “historia de lo realizado por alguien". Por lo tanto, esa persona, protagonista de un hecho notorio, puede ser quien refiera lo sucedido, u otros, que supieron de las vicisitudes que correspondan, hagan uso de su propia voz para glosar la aventura.
Desde esta definición elevada, me permito descender hacia gestas menos solemnes, pero no sin relevancia. Ejemplos a este respecto, históricos o artísticos, hay muchos, pero precisamente por conocidos me aparto de esa reiteración, aun cuando nunca esté de más cierto recuerdo. Y, aprovechando ciertas consecuciones deportivas recientes, camino hacia lo cotidiano, evito los milagros de la gente que se emplea con coraje a lo largo de semanas, y me sitúo en los aledaños de la irrelevancia.
Porque en este territorio, casi siempre sin bocina, sobre la intersección de los espacios en los que casi nunca se repara, ocurren cosas. Asuntos increíbles. Verán.
Hay personas que se despiden. Que elaboran, para ello, notables discursos. Que los pronuncian en compañía o en soledad. Y lo hacen porque cumplen con los elementos esenciales del concepto que nos ha traído a este comunicado, en una reinterpretación desde lo mínimo, desde la intimidad.
Se puede decir que implica una acción deliberada, con carga simbólica, una decisión consciente de despedirse, pero no de manera pragmática, sino ritual. Es dirigirse a una planta como se habla de cara a la historia, en el dolor por una pérdida o ante un espejo.
Se puede decir que se enfrentan con este gesto a lo invisible, a lo indiferente: porque hay un “enemigo” o una fuerza a vencer. No un dragón, ni un ejército. Se trata de la insignificancia, el silencio, incluso el sinsentido. Hablarle a un ser que no responderá, que no exige nada, es una forma de resistencia contra la indiferencia del mundo.
Se puede decir que transforma lo cotidiano en acto narrativo. Esta iniciativa de la que les hablo no solo ocurre, trasciende. Es un valor documentado. Además, hay estructura, emoción, memoria. Es, en esencia, una mitificación de lo anodino. Y se puede decir que es el testimonio de una sensibilidad.
Se prescinde de la conquista, pues en lo que turba está la meta. No hay trofeos, por otra parte. Debe decirse que es una gesta del alma…
Imaginen el discurso efectuado como salmo de despedida a una “lengua de suegra”. Una planta a la que también se llama planta serpiente, lengua de tigre, espada de San Jorge y rabo de tigre. Formalmente, *Sansevieria*.
Supongan que será entregada a una terapeuta, como ofrenda simbólica para sus pacientes. Supongan que el oficiante proclama:
“Fuiste el único ser vivo que no me juzgó… porque no sabes de leyes. Estuviste ahí mientras hacía recuento de lo recaudado mediante la extorsión y el crimen. No te secaste de milagro y mira que me importaba un pito tu existencia cuando regresaba borracho y, al amanecer, la resaca me podía. Permaneciste incólume como una espina verde clavada en la rutina. Te dejo ahora, no porque me sobres, sino porque tengo un negocio entre manos y necesito cierto tipo de galantería previa para la que me vas a venir como corbata para traje de domingo en día de invierno…”
¿Suponen? Si lo han hecho conmigo —y no se extrañan del pulcro lenguaje tratándose de un facineroso— comprenderán que, aunque estos aconteceres permanecen en los aledaños del camino principal, custodiados por la maleza, como logros de la vida humana, existen. Están y deben contarse.
Ahora, reflexionarán, porque yo he agotado, por ahora, el caudal de palabras que me correspondía.
Gracias.
Me destoso.
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK.




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