CABALLETAS 


Buenas noches nocturnas… Para ser el día de la Fiesta Nacional, en algunos de los principales periódicos interesa —al menos a juzgar por los titulares de las noticias que ofrecen— la controversia suscitada por la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el desfile de las Fuerzas Armadas presidido por el rey: abucheos e insultos. También, la gala de la reina y de sus hijas. Luego, el desarrollo de esos contenidos habrá seguido esa línea, o no.


He de decir que me interesa mucho menos que lo que expondré a continuación. Pero antes, una menudencia más: admito mi ignorancia, aunque tengo la sensación de que, para quienes informan, lo que realmente importa de las actividades de doña Letizia es el porte y el estilo de sus ropajes y complementos. Eso, o es que he contraído un virus que me obliga a transitar por los senderos del sesgo social de la irrelevancia, quedando privado de toda capacidad para ver las cosas en su justa dimensión. Ahí lo dejo.


Ahora bien, en fecha como la dicha, ocupado en hacer lo que hago cada veinticuatro horas—caminar a una hora razonablemente temprana, siempre la mejor, para esto y para lo que sea, porque la presencia ajena es inversamente multitudinaria— me han interesado, sobre todo, los saltamontes.


He visto varios durante mi caminata. Vivitos y con bríos. Saltaban, casi volaban. Una sorpresa. Porque estimé que estas criaturas, de permanecer al descubierto para hacer sus cosas, evolucionarían con torpeza o fatiga. A punto de retirarse de la circulación, así se renueven los ciclos y llegue, de nuevo, la primavera.


Y craso error el mío, porque las cosas son de otro modo. En espera de que las temperaturas remitan hasta la necesidad imperiosa del abrigo —estos tiempos, sí, periodo de escasa o nula actividad— es la hora de poner los huevos que eclosionarán una vez el invierno haya desistido. Las hembras buscan los lugares más propicios y, por lo tanto, hay cierta movilización en busca de territorios en los que dejarlo todo dispuesto.


Curioso encuentro, por tanto. Tan alejado, servidor, de la geografía rural, de los campos libres de sapiens que los pueblen, acontece —a propósito de una rutina urbana— el saludo de la fauna que suele pasar inadvertida. En los dominios del ladrillo, cuando el objetivo estaba a no demasiada distancia, en la costa, a cuenta de un mar tranquilo a lo lejos.


Después me di cuenta del parecido con los efectos de una masa de ocupación. De una tropa, vista desde un lugar en el que no se apreciaba otra cosa que lo consolidado. El nuevo orden. Porque, más próximos al frente —a ese lugar en el que se discute quién marca la pauta— que si el continente, que si el océano— las cosas estaban revueltas. Producto del temporal de lluvias, apenas en retirada, las olas —el ariete de ese ejército del que hablé— maniobraban con indispensable dureza.


Como advertencia para los que llegábamos, un pendón empapado en sangre daba noticia de lo que se podía esperar en el caso de una incursión arenas adentro. Y a uno solo vi, entre temerario —a ojos del observador— y osado, incluso valiente —como percepción de sí mismo— sobre las aguas, intentando imponerse contra las arremetidas de Neptuno, navegando sobre una tabla… ¿Era la hora del héroe? No. Era la fecha de los chapulines, las langostas, los charates, las burras o los sanagustines.


De ahí que, antes de cerrar este comunicado, solicité el concurso de Silvia Eugenia Castillero, escritora mexicana, poeta, profesora e investigadora, convocada antes a los sitios electrónicos y de papel de la revista *Letras Libres*, donde se publicó este poema en prosa:


“En el verde selvático del primer día del mundo, apareció el saltamontes de un verde corrosivo, mutación de la hierba. Hoja que arde entre las hojas. Sobreviviente de oscuros reinos, nacido de la tierra misma, vino a averiguar el estado del cosmos en formación. Nerviosa planta en miniatura, de fragmentos compuesta, vive discreta bajo el follaje de su cuerpo, con nervaduras que lo atraviesan y una nostalgia genética de su ser vegetal. En su evocación canta de noche, lleva el borde de sus alas carcomido por insectos imaginarios y en la superficie tatuajes de humedad. Así disfrazado, el saltamontes avanza lento detrás de los tallos, para no olvidar su pasado y memorizar lo nuevo que va mirando”.


La pieza, titulada *El saltamontes*, hace justicia cuando concluye este recorrido. No resultó ser un mal domingo.


Me destoso.



https://dle.rae.es/caballeta



https://es.wikipedia.org/wiki/Caelifera



https://seabrookeleckie.com/2009/08/23/grasshopper-season/#:~:text=Even%20though%20grasshoppers%20are%20around,that%20grasshoppers%20are%20most%20notable.




https://es.wikipedia.org/wiki/Silvia_Eugenia_Castillero




https://letraslibres.com/revista-mexico/dos-poemas-32/




La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI






Selección gráfica del día...

EVA VÁZQUEZ en El País 12 de octubre de 2025



MIKI y DUARTE en Diario de Sevilla 12 de octubre de 2025



RICARDO en El Mundo 12 de octubre de 2025




Selección de contenidos...

Primera:

Si vas al baile - Hexacorde & Vanesa Muela

En el Canal ARTILUGIO PRODUCCIONES

https://www.youtube.com/watch?v=wp49l2JLn-s&list=RDwp49l2JLn-s&start_radio=1



Segunda:

Eric Bibb - This One Don't

En el Canal Eric Bibb Official

https://www.youtube.com/watch?v=fEkx3Emve-E&list=RDfEkx3Emve-E&start_radio=1



Tercera:

Il Mago Del Gelato - L'Anguria @ Cava Cugno, Sicilia

En el Canal Il Mago Del Gelato

https://www.youtube.com/watch?v=LI3h_B_SaiE&list=RDLI3h_B_SaiE&start_radio=1


















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