EL ANTECEDENTE
Buenas noches nocturnas… Señoría, como se advierte con solo recurrir a conocimientos básicos, aquellos que forman el conjunto de lo que llamamos cultura general, un león es el ejemplar de felino viviente más corpulento después del tigre. Sin embargo, ni el tigre ni el león son, en realidad, felinos, sino que pertenecen a la familia de las panteras. Esto es importante porque entre la posibilidad de asemejarse a algo y constatar que se es ese algo, existen diferencias. Notables, en muchos casos. Por ello demostraré que mi defendido no es otra cosa que la víctima irreparable de este caso.
Se sabe mucho del león. Animal de patas robustas, fuerte mandíbula, colmillos de gran longitud, puede matar a presas de gran tamaño. Puede matar, es cierto, a seres humanos. La coloración de la piel de los leones, como se aprecia en esta foto de mi defendido, va desde el castaño claro hasta un marrón amarillento, rojizo u ocre oscuro. Las partes inferiores acostumbran a ser más claras, y el pelo de la cola es negro. Es decir, hablamos de un animal inconfundible y, por lo tanto, de un animal poderoso. Importante.
Tanto es así que ejemplares como este al que represento durante la vista han sido tenidos en consideración por diversos artistas a lo largo de la historia. Alcanzó el estatus de icono, símbolo de poder —como ya he señalado—, de fuerza, valor, realeza y de dignidad en contextos seculares y religiosos. Durante la época medieval supuso, a los efectos que trato en este apartado, valores positivos y negativos. Con raíces en autores de la Antigüedad y en la Biblia, donde se le asocia con Cristo (“león de Judá”) y con el Anticristo.
Por otra parte, el león es uno de los animales tenidos por guardianes, en tanto en cuanto se midan las cosas por la excelencia de sus formas y resultados. Su estructura se utiliza constantemente en la simbología política y la emblemática guerrera, complementando la imagen del poder. Asimismo, su presencia se extiende a ámbitos como la astrología, representando la constelación de Leo. Finalmente, el león es atributo de personajes, instituciones, linajes y territorios. Estaremos de acuerdo en todo esto.
Por lo tanto, que un león acabe sus días entre las jaulas de un circo a manos de quien lo explotó, obligando a la bestia a formar parte de un espectáculo infame, es un acto irreverente y criminal, ejecutado con dolo. Se acusó a mi defendido de intento de asesinato y se ha expuesto en esta sala que quiso acabar con la vida de su distinguido apaciguador, Comandante Francho Marticus, nombre artístico de quien, en realidad, es el único responsable de todo este caso. Porque Marticus no solo mandó sacrificar a mi defendido, no solo ordenó que se ejecutase a este bravo león, sino que se lo comió. Grave pecado.
Mi defendido, por todas las circunstancias que concurren, de sobra probadas, actuó por urgencia, privado de toda ocasión de concilio, por enésima vez sometido y violentado a causa de las exigencias del domador y de los golpes de látigo que recibía. Este proceder observado contra una criatura libre en origen, sana, noble, distinguida, es abominable. Constituye una definición clara de lo que la audacia opresiva de los hombres es capaz de hacer a fin de satisfacer determinadas apetencias.
Es un escándalo, señoría. Digo que no se puede tolerar. A la justicia corresponde reparar ahora los daños y sancionar como merece a este hombre: por glotón; por tragaldabas; por zampabodigos; y, sobre todo, por abyecto déspota patrón de las vidas que no le corresponden.
En consecuencia, solicito que, al mencionado Comandante Francho Marticus, se le impongan las penas correspondientes conforme al código penal en curso, como autor de un asesinato contra la fauna, con los agravantes de despedazamiento, cocinado y banquete reservado para su persona.
Concluyo, pues, rogando a su señoría que se acoja a esta gran verdad, en cuyo remite honorario ha de ponerse el nombre de la gran escritora argentina Luisa Valenzuela: “Si el león se comió al domador implacable, el hecho puede ser considerado defensa propia o justicia poética. Y es absuelto. En cambio, si el implacable domador se comió al león no puede salvarse: su pecado es de gula y es pecado mortal”.
Me destoso.
https://zoobarcelona.cat/es/animales/leon
https://www.ucm.es/bdiconografiamedieval/el-leon
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT.






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