EL NOMBRE DE MOCHUELO QUE OCHO LETRAS TIENE
Buenas noches nocturnas… En uno de los episodios de una serie de documentales sobre naturaleza que estoy viendo —centrados en criaturas pequeñas— descubro al mochuelo de madriguera. Un mochuelo, según algunos, es un búho pequeño. Concretamente, si nos atenemos a la definición que aparece en el diccionario: *Ave rapaz nocturna, semejante al búho pero de menor tamaño, de plumaje muy suave, de color pardo oscuro con pequeñas motas y ojos grandes y amarillos*.
A partir de ahí, me puse a buscar más información. En una web que, a juzgar por lo que he visto en las imágenes, me parece plausible, figura un texto que, en resumidas cuentas, dice lo siguiente:
*El mochuelo de madriguera es un ave pequeña y robusta, con una cabeza redondeada y una cola corta. Sus delgadas y largas piernas le permiten observar su entorno, lo que es necesario debido a su costumbre de permanecer al nivel del suelo. Posee un pico ganchudo y corto, y grandes ojos amarillos. Su plumaje es marrón con manchas blanquecinas, siendo más claro en el pecho y con plumas blancas en el rostro*.
Así pues, su peculiaridad tiene que ver con los refugios en los que descansa y pasa cierta parte del tiempo de su no muy dilatada vida. El ejemplar del que les hablo, en alusión a lo visto en la pantalla, está rodeado de deportistas: practicantes del ‘noble’ ejercicio consistente en golpear una pequeña bola blanca con un bastón, a fin de introducir la esfera en un agujero.
El mochuelo tiene algunos desencuentros con estos diligentes individuos y con el encargado de mantenimiento. Sin embargo, este último también representa una fuente de oportunidades. Cerca de su domicilio está instalada la caseta —o pequeña nave— en la que el trabajador realiza algunas de sus labores, almacena sus pertenencias y guarda, temporalmente, la basura. El mochuelo explora esa parte de la hacienda humana para coger de entre los desperdicios aquello que le parece mejor y depositar sus hallazgos a la entrada de su palacio subterráneo. Lo hace para atraer a las moscas y otros insectos que devorará en cuanto se presenten.
De esta manera —explica la voz sin rostro que se superpone a las imágenes—, en vez de cazar, y lo que eso acarrea, dispone de un bufé libre sin irse muy lejos. Además, aparecen una tortuga mordedora, un pequeño lagarto, un zorro… y suceden aventuras que culminan con su captura y reinserción: la de nuestro pequeño héroe. En las proximidades del campo de golf existe un territorio de cría de este tipo de mochuelos que cuenta con galerías bajo tierra, en las que estos animales se valen con más comodidad. Todo muy feliz.
Mientras todo esto ocurría ante mis ojos, pensaba en el mochuelo y en las referencias populares que conocía. Naturalmente, también existe una dimensión mitológica relacionada con la diosa Atenea, pero eso es más largo de considerar. Por ahora, me basta con traer a estas líneas la expresión ‘Cargar con el mochuelo’. Una frase que se explica con eficacia mediante un fragmento extraído de *El porqué de los dichos*, obra de José María de Iribarren:
*Tocarle a uno lo más enojoso o duro de un asunto. Se cuenta que un mozo andaluz y un soldado gallego llegaron de noche a una posada y pidieron de cenar. Les advirtieron que no tenían más que una perdiz y un mochuelo. El andaluz dijo: “Tráiganlos, que ya nos arreglaremos”. Y cuando les sirvieron las dos aves, le propuso al gallego: “Mira, aquí no hay más remedio que repartir la cena por igual: o tú te comes el mochuelo, o yo me como la perdiz y tú te cargas con el mochuelo: elige”. El gallego, convencido por la fuerza de aquel dilema, exclamó tristemente: “¡No sé cómo te las arreglas que siempre me ha de tocar a mí el de la cabeza gorda!”*
Queda claro. Como también lo es servirse del refrán ‘Cada mochuelo a su olivo’, por cuanto los mochuelos —que no residen en cubiles bajo la tierra— gustan mucho de ese árbol para lo que fuere y son muy de mantener el puesto elegido.
Y digo esto porque probablemente estén ustedes a punto de concluir que por hoy ya estuvo bien la lectura, que mañana será otro día, y se acoge con festejos que me sitúe en las inmediaciones del punto y final. Justamente es en lo que estamos.
Me destoso.
https://owlworlds.com/es/mochuelo-de-madriguera/
https://www.fundacionlengua.com/es/tocarle-uno-mochuelo/art/198/
https://www.fundacionaquae.org/wiki/mochuelo/
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT





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