LA LIBÉLULA EN LA LUNA


Buenas noches nocturnas… Me convino ir a México. Evité el avión porque me hablaron de las turbulencias. Aunque me advirtieron que temer lo peor es infundado —los accidentes por carretera son mucho más frecuentes, y con un buen terapeuta todo se arregla—, aludí a la necesidad de suprimir incluso los vuelos intercontinentales: para salvaguardar los intereses del clima y del planeta. Así que restaba ser patrón y marinero.


Otra solución hubiera sido cruzar Europa y Asia a pie, y esperar a que el estrecho de Bering se congelase, para descender —puestas las referencias en el trópico— y llegar antes al país más al sur de los de América del Norte. Un poco largo.


He de decir que, a pesar de las hazañas de seres humanos de bastante más edad que la mía, y de sus prodigiosos contactos con la alta montaña, sucumbo ante la idea de hacer algún ejercicio distinto al que identifica Homer Simpson. Lo hace como respuesta a un malentendido, toda vez que una empleada de farmacia se aviene a salir con él, sin que el hombretón amarillo lo haya solicitado: “Imagina que paseas a un perro viejo a cámara lenta”. Pues eso.


En todo caso, llegar a las costas de un territorio que —dicen— querría anexionarse Estados Unidos, o comprarlo, conforme a supuestas declaraciones de su presidente, Donald Trump, supuso una travesía lenta. Mi capital es exiguo y hube de ir a remo. Más me hubiera valido caminar.


Como fuere, ya en tierras aztecas terminé de informarme como es debido. Porque tenía que confirmar los actos y los hechos de un poeta, periodista y diplomático mexicano; uno de los principales protagonistas de la transición del modernismo a las vanguardias y, para algunos, el inventor del haiku en lengua española: José Juan Tablada. De Tablada son estos versos:


Porfía la libélula  

por prender su cruz transparente  

en la rama desnuda y trémula...


Juntos, en la tarde tranquila  

vuelan notas de Ángelus,  

murciélagos y golondrinas.


El pequeño mono me mira...  

¡Quisiera decirme  

algo que se le olvida!


¡Del verano, roja y fría  

carcajada,  

rebanada  

de sandía!


Si examino la vida a fin de respaldar mi vacilante discurso con la autoridad de quien es merecedor de tal título —aunque mi verbo siga siendo pobre— aprendo y acerco, a quien no supiera, un tantito de lo que conocí. De ahí este largo viaje, y la palabra también breve, musical, para acercarme a un fantástico representante de la fauna del mundo. Según dicen, un insecto malabárico en lo que respecta al vuelo, capaz de destrezas en las que bien pudieran basarse algunas consecuciones pertenecientes a los ingenios construidos por el ser humano.


Antes, unos minutos de documental televisivo han sido suficientes para que llegue a la conclusión de adoptar a una libélula como animal de compañía y como agente protector. Sus registros de caza lo acercan al pleno por cada intento. Uno de sus objetivos alimenticios son los mosquitos, entre otros habitantes del mundo rural y de las aglomeraciones urbanas; no solo molestos, sino transmisores de graves enfermedades y origen de trastornos alérgicos producidos por sus picaduras.


Por tanto, una libélula bien amaestrada puede ser el referente de seguridad para próximos veranos. De hecho, nada se pierde por otorgar a la pipilacha la categoría de figura disuasoria ante el cual todo ejército de violeros se lo pensaría dos veces, en el caso de realizar incursiones sangrientas contra nuestras propias epidermis.


Otra cosa sería —y admito que me puede la ficción— privar a las libélulas de alimento, para que pasaran al ataque en vez de limitarse a la defensa. Una libélula hambrienta... no sé yo lo que pudiera hacer. Tal vez, merendarse a la población de mosquitos del orbe y, luego, todavía con ganas, aprovechar la despensa constituida por los corpachones de sus dueños. Reventar de gula. Otra forma de acabarse y acabarnos.


Mas, a lo peor o a lo mejor, todo lo que digo es delirio. Cosas de lunático, de empedernido observador de la luna sin mirarla nunca, puesto que en todos sitios es igual, como dejó dicho José Juan Tablada:


Neoyorquina noche dorada  

Fríos muros de cal moruna  

Rector’s champaña foxtrot  

Casas mudas y fuertes rejas  

Y volviendo la mirada  

Sobre las silenciosas tejas  

El alma petrificada  

Los gatos blancos de la luna  

Como la mujer de Loth.


¡Y sin embargo  

es una  

misma  

en New York  

y en Bogotá


la Luna...!


Ahora regreso, desde este México, “lindo y querido”, y tengo otra vez que remar. A ver si se abstienen las borrascas de aguarme la fiesta.


Me destoso.




https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Juan_Tablada



https://www.poemas-del-alma.com/jose-juan-tablada-porfia-la-libelula.htm



https://www.jotdown.es/2024/05/jose-juan-tablada-inventor-del-haiku/



https://www.poemas-del-alma.com/jose-juan-tablada-nocturno-alterno.htm



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT





Selección gráfica del día...

IDÍGORAS y PACHI en El Mundo 18 de octubre de 2025



JL MARTÍN en La Vanguardia 18 de octubre de 2025



PUEBLA en ABC 18 de octubre de 2025




Selección de contenidos...

Primera:

Maui - La Acelga y El Lenguao

En el Canal Maui de Utrera

https://www.youtube.com/watch?v=4FvyMp_7XPw&list=RD4FvyMp_7XPw&start_radio=1



Segunda:

Joe Webb - Curveball (Mercury Prize 2025)

En el Canal BBC Music

https://www.youtube.com/watch?v=5O9rVEz7g78&list=RD5O9rVEz7g78&start_radio=1



Tercera:

Lukas Nelson, Sierra Ferrell - Unknown Legend (Official Studio Video) ft. The Travelin' McCourys

En el Canal Lukas Nelson

https://www.youtube.com/watch?v=BytVGRbrDbE&list=RDBytVGRbrDbE&start_radio=1

























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