MANUSCRITO EN UN CUADERNO AZUL


Buenas noches nocturnas… En un arcón que procedía de los restos del naufragio de una nave particular, perteneciente al famoso armador griego Cicero Oikonomou, del que no se ha vuelto a saber nada, se encontraron unos documentos, todavía sometidos a examen. Entre este material figura un cuaderno azul, con tan solo unas páginas escritas a mano, probablemente un esbozo o versión libre de un relato atribuido a Mark Twain. Por el interés que pudiera tener, al dedicarme a las investigaciones inesperadas y a sus resultados, paso a reproducir lo que en esa redacción se manifiesta…


“Estaba a punto de prepararme un té. La jornada había sido intensa y, una vez en casa, lo mejor es reposar, saboreando una taza de la infusión que más me gusta. Entonces, llamaron a la puerta. No esperaba a nadie, así que estuve a punto de hacerme el sordo. Sin embargo, retiré la tetera del fuego y acudí a la puerta para resolver la incógnita.


En la calle, sin llegar a pisar el felpudo, una piltrafa masculina. Digo: un ser humano en franca decadencia que amenazaba con desplomarse. Di un paso y lo sostuve preventivamente. Al notar ese contacto, el hombre aflojó sus músculos y, desentendiéndose de toda voluntad, me hizo saber, sin palabras, que necesitaba asiento y cuidados. Lo conduje, como pude, al interior y, tras ayudarle a recomponerse, puse en sus manos una taza de té como el que iba a tomar yo.


Al cabo, una vez recuperado el resuello, pudo hablar y lo primero que hizo fue pedirme disculpas…


—Lo siento mucho, de verdad. Nunca pensé que la vida iba a llevarme por territorios tan ingratos. Soy Aurelio y viajo, como puedo, por el mundo. Nací en Zamora, en una modesta familia de labradores, pero nunca me faltó nada. Partí a cursar estudios universitarios en León, y allí estuve alojado en casa de un tío por parte de madre que trabajaba como ganadero. Bueno, era ganadero. Propietario, terrateniente. Nos llevábamos muy bien y las cosas parecían estar bien encaminadas para mí. Conocí a una chica, también de buena familia, y nos hicimos novios. Justo cuando mi tío se jubiló.


A menudo me pedía consejo porque no pretendía ser un anciano cascarrabias. De hecho, había decidido coleccionar cosas. Empezó con los sellos. Luego con los llaveros. Los libros encuadernados en un determinado color. Las piezas de porcelana de comunidades artesanas exóticas. Y después, tras agotar todos los artículos tradicionales, me llamaba a su lado para que le sugiriera nuevas empresas.


El problema de las opciones antiguas y de las que llegaron después siempre era el mismo: la imposibilidad de completarlas. Existían otros coleccionistas y alguno de ellos conservaba la pieza que servía para concluir un surtido bien ordenado. Gastó mucho dinero en estas cosas, pero su economía no se resintió en momento alguno.


Pero entonces, un poco para que sopesara la oportunidad de dedicarse a otros asuntos, le sugerí que buscara algo muy raro para coleccionar. Por ejemplo, ecos.


¡Ecos!


Y se lo tomó en serio. Viajó por todo el mundo, preguntó, consiguió mapas, descubrió parajes, ascendió montañas y, por fin, esta vez iba a satisfacer sus anhelos. Me dijo que viajaba a Suiza para adquirir una montaña donde se escuchaba un eco doble de resonancias angelicales. Y esto me puso muy contento. Por fin mi tío iba a librarse de sus preocupaciones, yo encarrilaría mis estudios y tal vez me prometiera con Alicia, que así se llamaba mi novia.


No obstante, a los pocos días, mi tío se puso en contacto conmigo para pedirme que me reuniera con él en Suiza. Había un problema. Como otras veces, un segundo coleccionista. Conviene saber que el eco deseado por ambos se producía entre dos enormes planchas de roca, pertenecientes a montañas distintas y enfrentadas. En ese momento, cada uno de los aspirantes era propietario de la mitad del territorio.


Hice de intermediario para que los dos hombres se avinieran y llegaran a algún tipo de acuerdo, pero no encontré el modo. Acudieron a los tribunales. Hubo necesidad de abogados, de informes, de especialistas, de certificados, y hubo que poner mucho dinero en juego. Al final, el juez dictaminó en sentencia firme que, como el eco solo podía conseguirse mediante el dominio de las dos montañas, ninguno de los dos litigantes tenía derecho a reclamar el fenómeno como propio.


Mi tío, persuadido por sus abogados de que lo mejor era ahogar a su rival, compró todos los terrenos que daban acceso a la montaña de la que era propietario el otro coleccionista. Pero pinchó en hueso. El oponente, terco como mi tío, no solo dijo no, sino que aplicó aquella desgraciada máxima: “Si no es para mí, para ninguno”. Dinamitó la montaña y el eco se perdió.


¡Se perdió!


A consecuencia de todo esto, mi tío enfermó gravemente y al poco tiempo fallecía. Como  gastó toda su fortuna en el proceso, resulté heredero de una enorme cantidad de nada. Alicia, al saberme pobre, me abandonó y no terminé mis estudios. Desde entonces vago por ahí, vendiendo puerta a puerta…


Ahora, si a usted no le importa, puede que le enseñe este viejo catálogo de ecos, que conservo de entre los que coleccionó mi tío, gracias a los cuales voy tirando…


El muchacho habló más y, no sé cómo, logró venderme un eco que dijo estar situado en el pico Aneto, en los Pirineos. Desde luego, nunca antes me enfrenté a un vendedor con esas habilidades.”


Si se coteja esta pieza con el original al que parece remitirse, puede que haya semejanzas. Eso sí: ustedes están en disposición de considerar cuánto hay de aproximación y cuánto de impostura.


Me destoso. 



https://www.online-literature.com/twain/3270/



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona DeepAI





Selección gráfica del día...

Jacqui Fehl en la cuenta de X de @Brindille 5 de octubre de 2025



RIKI BLANCO en El País 17 de octubre de 2025



MARTÍN TOGNOLA en La Vanguardia 18 de octubre de 2025





Selección de contenidos...

Primera:

Flor de Lava - Posibilidad 

En el Canal Flor de Lava

https://www.youtube.com/watch?v=qLPcW4uDt8c



Segunda:

Joe Cocker & The Grease Band - Something

En el Canal Joe Cocker

https://www.youtube.com/watch?v=iT0faDVPTyc&list=RDiT0faDVPTyc&start_radio=1



Tercera:

Sophie Ellis-Bextor - Murder On The Dancefloor

En el Canal BBC Music

https://www.youtube.com/watch?v=-sGcN_-tUho&list=RD-sGcN_-tUho&start_radio=1















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