NADA ME DA VALOR, NADA ME ATERRA
Buenas noches nocturnas… Mientras pensaba en lo originado en mí a la hora de resolver este propósito escrito, obtuve un ejemplo mediante la labor no coordinada de otra usuaria de las comunicaciones en línea. Lo suyo, además, se fraguó en el año 2020, en el mes de abril. Esta mujer, de nombre —en internet— Ana Bulnes, propuso una serie de refranes que, dispuestos por pares, afirmaban una cosa y la contraria. Por ejemplo: «La intención es lo que cuenta, pero el Infierno está empedrado de buenas intenciones». O: «Ten cerca a los amigos, pero más a los enemigos. Eso sí, a enemigo que huye, puente de plata».
Parece clara la intención. Este tipo de sentencias se sostienen con agudeza, hasta que no nos sirven. Entonces, como dijo aquel, tenemos otras.
A cuento de algo que he observado en varias ocasiones: operarios que intervienen en tareas de mantenimiento en jardines municipales y se valen para ello de artefactos movidos por motores alimentados al quemar combustibles fósiles. Esta coexistencia es una flagrante demostración de lo inadecuado que resulta invocar a la naturaleza, prometer que se hará todo lo necesario para preservarla, predicar la nueva buena y sumar voluntades. Todo ello, con el fin de exigir a los poderes públicos que se actúe, mientras se lleva a los setos y a los parterres el mismo gas tóxico —además del ruido infernal— que queremos combatir, como cuando marchamos contra la automoción clásica.
Tal vez porque estemos inclinados a actuar como los malabaristas —siempre pienso en el número de los platos que giran sobre una delgada varita— y forzosamente hemos de ir de un extremo al otro, abocados a participar de los opuestos.
Es verdad que necesitaría a un observador independiente para que enumerara aquellas ocasiones en las que suelo ser de luces y opacidades. Lo digo porque no soy capaz de darme cuenta y, sin embargo, sé —con poca probabilidad para el error— que me contradigo. No como pescado desde que, durante la infancia, a causa de una narración familiar, deduje un peligro al que de ninguna manera quise hacer frente. Ahora sigo sin comer pescado —digamos que es la versión oficial— salvo porque figuran en mi dieta algunos animales marinos que no tienen espinas.
Me revuelvo contra algunas cosas, digo que por ahí no paso y, finalmente, cuando llega la hora de la verdad, a pesar de los discursos épicos y la resistencia activa, atravieso el aro encendido como la humillada fiera.
En fin. Habrá más, seguro, insisto, pero, a no ser que se presente uno de entre ustedes capaz de hacerme una auditoría, quede aquí mi declaración.
Eso sí, como complemento lírico, aporto estos dos versos que seguirán, fruto del arte de la escritora, cuentista y poeta argentina Silvina Ocampo, propios de una composición que habla de todo esto:
«Por no querer sufrir sufrí muchísimo.
Por no buscar la dicha fui feliz».
Y de Gertrudis Gómez de Avellaneda, novelista, dramaturga y poetisa cubano-española del Romanticismo, este soneto:
No encuentro paz, ni me permiten guerra
De fuego devorado, sufro el frío;
Abrazo un mundo, y quédame vacío;
Me lanzo al cielo, y préndeme la tierra.
Ni libre soy, ni la prisión me encierra;
Veo, sin luz, sin voz hablar ansío;
Temo sin esperar, sin placer río;
Nada me da valor, nada me aterra.
Busco el peligro cuando auxilio imploro;
Al sentirme morir me encuentro fuerte;
Valiente pienso ser, y débil lloro.
Cúmplese así mi extraordinaria suerte;
Siempre a los pies de la beldad que adoro,
Y no quiere mi vida ni mi muerte.
Por último, diré que conocí a un tipo que me contaba de su madre. Su madre, a menudo —sobre todo en tiempos de su adolescencia, de la de la persona a la que me refiero— solía calificarle como «El espíritu de la contradicción». Pero por llevar la contraria, no por ser contradictorio. O por las dos cosas: esto no lo tengo del todo claro.
Me destoso.
https://matadornetwork.com/es/los-22-refranes-mas-contradictorios-del-espanol/
https://www.revistaelgolem.com/2024/07/07/poemas-de-silvina-ocampo/
https://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/gomez_de_avellaneda_gertrudis/las_contradicciones.htm
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT





Comments
Post a Comment