PORQUE SOIS VOSOTROS, ¿VERDAD?
Buenas noches nocturnas… Puede que, a causa de cierta pestilencia proveniente de las cañerías —a veces ocurre, y si no se bajan las tapas de los inodoros, se propaga la adversidad odorífera—, uno de los perros que residen en el edificio, en calidad de antigua mascota y actual miembro de una familia, tan sensible a los olores como un “sabueso de sangre”, o también llamado Perro de San Humberto, aunque sea de otra raza, da un respingo.
«El antepasado del sabueso moderno se encuentra en el monasterio de San Humberto, donde se usaban unos perros llamados “segusius” para rastrear lobos, grandes felinos o ciervos, o seguir el rastro a presas heridas. Cuando los normandos conquistaron Inglaterra en el año 1066 d. C., trajeron consigo a muchos de sus perros, y el perro de San Humberto fue uno de los trasladados a Inglaterra, donde acabó conociéndose como *bloodhound* o, para ser más exactos, solo eran los perros negros y canela, porque a los blancos se los conoció como *talbot*. El *bloodhound* moderno no es el mismo perro que el de aquella época, pero sigue conociéndose como *chien du St. Humbert* en Bélgica.»
Como fuere, este, el de 2025, no llega a gruñir. Otra cosa es lo hecho por el cabeza de familia jubilado, a continuación, en sintonía con su buen pariente: sin despertar del todo, comienza a bramar… y reduce de inmediato su espasmo de garganta a la condición de *sacudida laríngea de felino*, seca y amenazadora.
El perro, claro, se alarma. Tiene un olfato excelente, pero no se le escapa una de las que suena. Por lo tanto, ladra.
*Mientras tanto, en otro piso del edificio,* un vecino, al escuchar al cuadrúpedo —bien porque en nada tenga que envidiar al emisor de los ladridos en cuanto a condiciones para enterarse incluso de las evoluciones de un gusano en la escalera del edificio, bien porque coincidiera la interrupción de su descanso con la andanada perruna— piensa en la posibilidad de una maldición… celestial o del averno… que condenara al enmudecimiento de ciertas gentes y su fauna, y se levanta a orinar.
Luego va a la cocina y enciende las luces: desea tomarse un vino, mejor que un vaso de leche, porque tendrá la oportunidad de brindar en honor de los dioses… o de las presencias malignas que llegaran a favorecer sus deseos. Su cocina es una de esas que no solo alumbra lo suyo, sino lo de los demás. Como para que se pueda buscar de noche una aguja en un almacén de paja.
Por desgracia, ese incremento de gasto en electricidad —independientemente de los resultados económicos que se verán reflejados en la factura que ha de recibir para satisfacer el pago durante el periodo en curso— supone la guinda en el pastel de la mala suerte: bastaban, a esas horas, por coincidente acontecer, unos vatios de luz más para que se estresasen los sistemas… y se produjera un nuevo apagón.
Pero lo que parecía un incidente local pronto revela su alcance: por razones que sería largo de explicar —cuando se lograran tener esas explicaciones, cosa que no es precisamente asunto enseguida expuesto por aquellos a quienes corresponda— no solo se oscurece España, sino toda Europa. Y, al caer el viejo continente, van cayendo todos los demás: Asia, Oceanía, África, las dos Américas, la Antártida… El planeta entero es una bola oscura.
Además, lo anterior se produce durante un eclipse solar de dimensiones extrañas, puesto que la interposición de la luna produce un sombreado que se extiende a todas las regiones en las que debiera ser de día.
Muy lejos de allí, en una trayectoria que simula lo imposible, los alienígenas a bordo del ingenioso cometa falso 3I/ATLAS comprenden que esa es la señal: un guiño indisimulado en el planeta azul. Emiten una señal que se adentra en el espacio ignoto… por el que navegan otras naves de exploración. El mensaje es: *No estamos solos y nos invitan; apagan y vuelven a encender.*
En el lenguaje de las estrellas: *No temas, acércate tranquilo, no te voy a comer… ¿Vienes mucho por aquí? ¿Qué estás tomando? ¡Camarero! ¡Póngame lo mismo y cargue lo de los dos a mi cuenta! Así hacemos las cosas al otro lado de la galaxia. Permite que me presente. Y tú, porque ya podemos tutearnos, ¿cómo te llamas? Encantadísimos. Llevamos un montón de días hablando de vosotros. Bueno, de los que creemos que vosotros sois vosotros… Porque sois vosotros, ¿verdad?*
La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona FREEPIK




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