ÁRBOLES A SU PESAR


Buenas noches nocturnas… Los abrazos tienen buena prensa. Y así ha de ser, siempre que quien recibe un abrazo y quien lo brinda obren con tanta rectitud como sería de desear. Y, aun así…


No sé si continúa haciéndose, pero hubo un tiempo en el que se extendió la idea de que encontrar un árbol y abrazarse a él era un propósito excelente. De hecho, no tendría por qué pasar nada. Como por acariciar a un gato. Las caricias no son malas, ¿verdad? Pero, a veces, los gatos se enfadan. Por lo que sea que se enfaden los gatos. Y no estarán a la vista para decirnos: “Mira, hoy no te acerques; no estoy de humor”. Y sí, puede que quienes convivan con un gato, a fuerza de compartir horas, hayan traspasado las barreras comunicativas y sepan de las andanzas de su minino como para determinar que, no: hoy no conviene.


Pero, ¿y un árbol? ¿Acaso puede hacernos daño un árbol al abrazarlo? ¿Y si, en lugar de recibirnos, nos rechaza con violencia? Pues sí, poder puede. Ahí están los manzanillos de playa. Su nombre científico es *Hippomane* —según su origen griego, *hippo*, que significa ‘caballo’, y *mane*, que se deriva de *manía*, o ‘locura’—: *Hippomane mancinella*.


“El filósofo griego Teofrasto (371 a. C.–287 a. C.) nombró así a una planta nativa de Grecia tras determinar que los caballos se volvían locos después de comérsela. Y el padre de la taxonomía moderna, el sueco Carl Linneo, le dio el mismo nombre al nocivo árbol de América. Su savia lechosa contiene el potente irritante forbol. Con solo rozarlo al pasar, tu piel puede quedar horriblemente escaldada. Refugiarse bajo sus ramas durante una lluvia tropical también puede ser desastroso, pues hasta la savia diluida puede causar una erupción cutánea extrema. Quemar estos árboles también es mala idea: el humo te puede cegar temporalmente y causarte serios problemas respiratorios. Pero, a pesar de que los efectos son desagradables, el contacto de la piel con este árbol tropical no es fatal. La amenaza real viene de su pequeña fruta redonda, pues comérsela puede causar vómitos y diarrea tan severos que deshidratan el cuerpo hasta el punto de no retorno”.


Y no es el único caso inquietante. ¿Qué me dicen del árbol chechén? Este es otro. *Metopium brownei*, por su nombre científico, “es originario del sureste de México y la península de Yucatán. Produce savia tóxica compuesta por urushiol y es irritante: puede producir dermatitis de contacto en la piel”.


Además, acerca de este fastidioso amiguito, existe una leyenda que habla “de dos príncipes guerreros mayas, los hermanos Kinich y Tizic, que poseían fuerza y habilidades extraordinarias”. Conforme a lo transmitido desde aquellos lejanos tiempos, los hermanos se enamoraron de una mujer inigualablemente bella llamada Nicté-Ha. Y como no se había inventado todavía esto de las relaciones abiertas —no que se sepa—, combatieron. Feroces, como se cuenta en las narraciones épicas que exaltan a los dispuestos a matar por amor, los dos perdieron la vida.


Sus espíritus llegaron al inframundo, donde, antes de someterse al suplicio eterno, pidieron a los dioses mayas el perdón, que se les diera una nueva oportunidad para regresar, con mejores hechuras, y frecuentar a la bella Nicté. Los dioses, que —como se sabe— eran accesibles y fáciles de conmover, consintieron, no sin poner sus propias condiciones: volver, sí, pero juntos. Para respetar el equilibrio natural, uno de ellos, Tizic, renació como el chechén; Kinich renació como el chacá (*Bursera simaruba*), un árbol con propiedades curativas capaces de aliviar los efectos del chechén, actuando como su antídoto natural. Desde entonces, allí donde crece un chechén, se encuentra casi siempre un chacá.


Por lo tanto, que los abrazos vengan y vayan, también, atentamente dosificados, con cierta precaución. No sea que el árbol —o la persona— tome represalias. O que, desde el primer momento, haya trazado su propio catálogo de horrores contra quienes se acercan. La vulnerabilidad casi siempre pasa por estados así, aunque no convendría dejarse vencer por la paranoia: se trata nada más de estar alerta, no de empecinarse en el encastillamiento.

Me destoso.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-36560568

https://es.wikipedia.org/wiki/Metopium_brownei


https://www.meteored.mx/noticias/actualidad/el-arbol-chechen-conoce-el-peligroso-arbol-de-la-muerte-que-te-quemara-con-solo-tocarlo.html


https://www.poresto.com/yucatan/2025/3/11/la-leyenda-de-kinich-y-tizic-el-duelo-mortal-que-dio-origen-a-los-arboles-sagrados-de-la-selva-maya-.html


La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI





Selección gráfica del día...

BERNARDO VERGARA en ELDiario.es 26 de noviembre de 2025



TOMÁS SERRANO en El Español 25 de noviembre de 2025



LUIS DAVILA en X 25 de noviembre de 2025




Selección de contenidos...

Primera:

Kiko Veneno - Guitarrita

En el Canal Kiko Veneno

https://www.youtube.com/watch?v=ihq4_FEz8d8&list=RDihq4_FEz8d8&start_radio=1



Segunda:

<<El páramo, antiguo fondo marino hoy convertido en una llanura seca y deshabitada, inspira el foto ensayo ‘El fondo marino’, que, guiado por las palabras de Miguel Delibes y la práctica del caminar como forma de pensar el territorio, explora la vida de quienes aún resisten en esta tierra cada vez más vacía, marcada por sequías, heladas tardías y una crisis climática que expulsa a su gente; en su aspereza persiste la memoria del mar ausente, un paisaje emocional de pérdidas y permanencias donde la autora se reconoce y respira el viento como si, al atravesarla, el mar regresara. En palabras de Delibes: “Un mar gris y violáceo en invierno, un mar verde en primavera, un mar amarillo en verano y un mar ocre en otoño, pero siempre un mar”>>

EL FONDO MARINO, exposición de fotografías de Luana Fischer, en El País.

https://elpais.com/opinion/2025-11-24/el-fondo-marino.html



Tercera:

Bryan Adams - Here I Am

En el Canal Bryan Adams

https://www.youtube.com/watch?v=RiFqyy14lJU















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