MARZENA Y MARCIANA
Buenas noches nocturnas… Hoy, lunes 10 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Poesía Intrascendente. Una jornada que comenzó a celebrarse por iniciativa de una tropa de culturetas polacos que se reunían en el café “Despedida de África”, traducción del nombre original, ubicado en Varsovia.
Hace treinta y siete años, decidieron conmemorar la memoria de una artista poco conocida: la autora de la colección de poemas menos valorados de Occidente, la sin par Marzena Znikoma, fundadora del movimiento lírico Sociedad de la Palabra Prescindible.
Znikoma falleció en el año 2010, en Burgos, tras una intoxicación al comer un pulpo a feira mal cocinado, en un establecimiento hotelero que lo ofrecía como menú de la semana y que ya cerró. Es autora de una obra caracterizada por el reconocimiento de ciertos aspectos de la vida que no provienen de nada relevante y que se dejan sin concluir porque, tal vez, importen lo que un envoltorio de caramelo olvidado frente a la puerta de una iglesia abandonada.
Archivista de profesión, empleada en una oficina de Asuntos Menores, escribía desde temprana edad y, más tarde, tras obtener plaza en la administración del Estado, comenzó a participar en tertulias poéticas e inició un blog. Entre sus libros más celebrados están: *Romanza para una cuchara de palo*, *La levedad de los cuadernos de muelles* y *Sinfonía compuesta al amanecer en el desierto del Gobi*. Este poemario pudo ser el último porque sus editores no lograban entender la relación qué tenía esa región geográfica con una elegía dedicada a las ranas comunes que nunca tuvo a la vista. Sin embargo, la obra publicada al fin con éxito, sería el aldabonazo para Marzena, quien perseveró en los términos de su arte.
Por ello, su mundo alcanzó cierta notoriedad entre el gran público y se potencian los mensajes que dejó para la posteridad al difundir el contenido de sus libros, gracias a las réplicas que se detectaron en grupos como el aludido al comenzar este comunicado.
No obstante, en esta ocasión, Marzena Znikoma es una actriz secundaria. El verdadero protagonismo se lo lleva otra mujer. También poeta. De larga vida. Murió a los noventa años, precisamente haciendo aquello que tanto le gustaba y a lo que dedicó decenios: la poesía.
En un día como hoy no debe olvidarse a Marciana Tema. Marciana, al poco de casarse con su marido, Alfredo, comenzó un poema cuyos versos se extendieron en una composición que duró veinticinco años. Veinticinco porque, un día, enterada de la emisión de un programa de radio dedicado a la poesía, presentado por Ricardo Sanjuán para *Las Noches de Ortega*, en la Cadena SER, decidió contactar por teléfono y, ya en antena, explicó sus pequeñas y grandes esperanzas.
La señora Tema redactaba apenas una estrofa al día y, a pesar de todo, durante todos aquellos años no supo cómo concluir aquellos versos. Su Alfredo iba cambiando como lo hacemos todos; lo que era virtud entonces se fue convirtiendo en indudable borrón, y en esas idas y venidas aquello que destacaba terminó por verse ensombrecido. El caso es que era incapaz de concretar.
El locutor, simpáticamente, en un intento de conseguir que la situación se desatorase, invitó a Marciana a leer lo que tuviera escrito, y la mujer lo hizo. Lo hizo hasta los 90 años, cuando murió leyendo sus poemas en la radio, mientras ese programa, transmitido sin interrupción, se convertía en el más longevo de la radiodifusión mundial. ¡Qué digo… galáctica!
Por eso, en este día tan, tan, tan especial, los poetas del mundo se arrodillan y repiten estos lejanos versos:
“A la franja iluminada del altillo donde guardas los enseres
perdidos tras la abundancia del ayer,
hoy le faltan luces de bohemia,
afanes de policromía,
veredas al sol sin sitio.
Trompetas.
Obleas.
Alas.
Sí.”
Los dicen de esta manera, los rezan y luego se van a dormir, satisfechos de su lírica indomable.
Me destoso.
https://cadenaser.com/audio/1762338022435/
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT




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