PRONÓSTICO DE LLUVIA, PROMESA DE HUMEDAD


Buenas noches nocturnas… Arcadi Espada y Yaiza Santos se reunieron ayer para grabar uno de los episodios del pódcast realizado bajo los auspicios del diario *El Mundo*, *Yira Yira*. Una vez puesto a disposición de quienes estamos atentos a esa llamada de la palabra, apenas iniciado el episodio, se escucha —tras un recorrido por los detalles que conciernen a Ahmed Tommouhi, ciudadano marroquí juzgado y condenado por error— al periodista y escritor disparando con sorna contra la AEMET y contra la consejera de Interior y Seguridad Pública del gobierno de la Generalitat de Cataluña, Núria Parlon Gil.


Todo porque esta señora, como recordatorio previsor, dijo: «Si en el momento de salir de casa está lloviendo mucho, no salgamos». Después, en mi mente, ese “lloviendo mucho” se ha ido convirtiendo en «mucho, mucho, mucho». Como una perogrullada que se ensancha, que se hincha, antes de explotar, alcanzada su magnificencia simplona.


Según algunos expertos, una perogrullada está constituida por palabras mediante las que se sostiene un aserto obvio, evidente o redundante, de tales proporciones que acontece con gratuidad innecesaria e incluso cómica. El nombre proviene de aquel personaje proverbial, Pedro Grullo, a quien se atribuían verdades tan simples que no hacían falta ser dichas. Así pues: «Si en el momento de salir de casa está lloviendo mucho, no salgamos». O, mejor: «Si en el momento de salir de casa está lloviendo mucho, mucho, mucho, no salgamos». No, salgamos: miren que lo estoy diciendo por el bien de ustedes.


Ahora bien, aunque la frase podría etiquetarse como una de esas andanadas idiotas cuyo destino no puede ser otro que la masa encefálica deteriorada del público que pueda sentirse aludido, ha sido confeccionada tras un elaborado estudio del que tengo en mi poder algunas consideraciones. Las cosas no se dicen porque sí, como si nos hubieran preguntado —mientras devoramos un kilo de canelones— por la íntima vibración de las medusas al ser paseadas por las mareas de los océanos.


Conviene recordar que todo filósofo del clima que se precie actúa como portavoz de un conocimiento profundo en el que intervienen la ciencia, la comunicación y la economía. El respaldo científico está al alcance de los informes y alertas emitidos por los organismos de guardia, todos ellos coincidentes en pronosticar unos aguaceros de aúpa.


Trasladar esa información a los ciudadanos sin provocar molestias que impidan la buena salud de una parte sustanciosa de los censados —a causa de fallas cognitivas relacionadas con la falta de comprensión lectora y el déficit de atención crónico— no es tarea que mueva a la diligencia. Hay que sopesar los detalles de ese contenido para que llegue a sus destinatarios tras una adecuada masticación, como el chicle que removía dentro de su boca el fiscal general del Estado hace unos días, durante la primera sesión del juicio en el que participa como presunto reo.


Es, en realidad, una aproximación a la cima de la cultura humana: la intersección entre el *logos* y la humedad. Por otra parte, la palabra “mucho”, utilizada por la consejera en términos pluviométricos, se asemeja a esa sucesión en la que se triplica el adverbio como señal semiológica de alarma atmosférica, cercana al pavor que produce un huracán de grado 5 acercándose. Cada “mucho” duplica el riesgo. Tres son una catástrofe anunciada.


Por tanto, el mensaje no redunda: cursa como enunciación matemáticamente anticipatoria, sostenida desde la adivinación. Según algunos textos gnósticos inéditos, las lluvias torrenciales son una forma divina de exfoliación planetaria. Salir sería un acto de rebeldía contra el proceso cósmico de limpieza. Quien se moja, desafía al demiurgo.


No en vano, en legajos bibliotecarios de una antigüedad que está datándose por estas fechas, existe la convicción anotada con carácter de urgencia para verificar la sospecha de daños graves —previos al ahogamiento— cuando se producen lluvias intensísimas. De hecho, se habla de “humectofobia involuntaria”, un síndrome que afecta a quienes, saliendo bajo mucho, mucho, mucho aguacero, terminan calados por dentro… y son acreedores de servicios terapéuticos inmediatos.


Por último, el gremio de fabricantes y vendedores de prendas y manufacturas para protegerse de la lluvia ya ha mostrado su descontento. Si las personas se quedan en casa porque llueve mucho y no se distingue entre zonas inundables y zonas de secano, aunque venga la riada, no tiene sentido consumir estos productos y servicios.


Así pues, conviene precisar y ser exactos.


Me destoso.



https://www.ivoox.com/religion-es-cruz-audios-mp3_rf_162015931_1.html



https://www.elmundo.es/opinion/blogs/el-mundo-por-dentro/2025/06/11/6849b415e85ece092e8b45a0.html



La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona COPILOT






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Primera:

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En el Canal KreuzbergParty

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Segunda:

El tiempo

La conexión con la generación «indie», que se formó en inglés antes de cantar en español, prepara futuros caminos. En el caso de Anni B Sweet es una investigación en curso fascinante. Atención a su obra en ciernes. De momento, aquí está un tema de su primer disco en español, con alas ya de clásico.

En el Canal Santiago Auserón

https://www.youtube.com/watch?v=f_6AtOwhxyc



Tercera:

The Rolling Stones - Fool To Cry (Live from Les Abattoirs, Paris, France / 1976)

En el Canal The Rolling Stones

https://www.youtube.com/watch?v=Ry-6ZhlOXZ4




















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