DESTELLO DE HONOR

Buenas noches nocturnas… Desconozco si, a estas horas, existe alguna localidad en la que no se haya procedido al encendido de los aparatajes lumínicos que se conocen popularmente como «luces de Navidad». Esto, a juzgar por el mucho público que se congrega para experimentar lo que se dice bueno de esta fiesta, tiene notable repercusión. Gusta.

Sin embargo, hay quienes discrepan de la idoneidad de este exceso, de acuerdo con términos similares a los indicados por Pedro Jesús Cuestas Díez, profesor de Comercialización e Investigación de Mercados e Investigador de la Cátedra de Responsabilidad Social de la Universidad de Murcia, según se ha podido leer en la edición web del diario *El País*. Cuestas admite que, desde una perspectiva comercial y económica, la iluminación temprana es una estrategia que tiene su razón de ser. Alude, a continuación, a los objetivos de la Agenda 2030, promovida por Naciones Unidas, y al impacto negativo que pueden tener estas iniciativas en lo tocante a la emergencia climática y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya de sobra conocidos: reducir las desventajas ambientales, sobre todo en los grandes núcleos de población. El autor plantea que no basta con usar una iluminación eficiente; la verdadera pregunta es «si realmente se necesitan tantas luces y si se justifican» los efectos sobre el consumo a costa del choque ambiental.

Por otra parte, en la misma pieza del periódico, se pueden leer las opiniones de Diana Gavilán Bouzas: profesora titular de Marketing de la Universidad Complutense de Madrid. Bouzas estima que la iluminación navideña va más allá de la simple seguridad, actuando como cierto desencadenante que revitaliza los núcleos urbanos. Transforma las ciudades en lugares mágicos y genera lo que podría denominarse una «burbuja emocional», que contagia optimismo, fomenta el espíritu de comunidad y produce emociones intensas (asombro, entusiasmo). Al fin, contribuyen a la motivación de los ciudadanos, dispuestos, por tanto, a salir, socializar y hacer compras. Esta experiencia inmersiva se completa con música, aromas y la decoración, cuyo protagonista es el árbol de Navidad, tótem de la temporada, erguido como mástil de una ciudad que compite por brillar más que sus vecinas. La autora concluye su exposición con la idea de que, si bien los ayuntamientos invierten millones en bombillas y otros emisores de luz para lograr los efectos antes dichos, pretenden alcanzar unos determinados objetivos en cuanto a conciencia ambiental. La adopción de la tecnología LED y de sistemas de control inteligentes ha permitido

reducir de manera significativa el consumo de energía, haciendo posible que las ciudades brillen de manera responsable…

Pero dejemos por un momento la sensatez técnica y pasemos a lo verdaderamente transformador: desde esta tribunita, lanzamos una proposición inédita. A fin de que el ahorro económico —porque interesa muchísimo la reducción de gastos por parte de las administraciones— se traduzca no solo en eficacia presupuestaria, sino en cifras que hablen por sí solas, el programa «Apadrina un destello» podría ser la consecución política más importante, en decenios, respecto a temas como los hasta ahora tratados. De acuerdo con sus líneas maestras, los ciudadanos podrían ser contribuyentes netos de este gasto a cambio de que su nombre y apellidos figuraran en un frontispicio de honor que se erigiría en lugares frecuentados por las gentes que habitan o son visitantes de las ciudades.

De esta manera, la luz navideña no sería solo de todos, sino de unos más que otros, lo cual, en sociedades tan competitivas como estas en las que vivimos, supone un adecuado acicate. Al fin, ¿quién no desea distinguirse? ¿Quién no desea alguna compensación, algún trofeo? Si las personas realizan gastos, entregan cantidades de dinero para que seres humanos a los que no conocen salgan adelante, para que territorios acuciados por alguna emergencia se sobrepongan, ¿cómo iban a desdeñar una contribución personal, señera, al bien común?

Ahí tienen el ejemplo de Amancio Ortega donando máquinas carísimas para hospitales. Todo de su propio bolsillo. De su dinero, que antes fue de otros… y con esto no se quiere decir que lo haya hecho sin respeto por la ley. Solo es un hecho: el dinero que tenemos, antes, fue dinero de otros.

Mas, al margen de estas disquisiciones, una vez repartido el gasto de la manera que decimos, con apagar las luces a la hora de acostarse, todo listo. Otra cosa será —y es un tema, también, sujeto a debate— decidir si queremos trasnochar o no. Si consideramos que las horas de comercio son infinitas… mal arreglo.

Sea como fuere, bastará con una comisión que lo estudie, lo refine… y lo conduzca a la exaltación del cosmos. ¿Nos ponemos a ello? Desde esta atalaya empezamos a considerar que todo lo que se hace así repercute en el brillo de la humanidad, siempre que arrascarse los bolsillos esté al alcance de los ciudadanos bellos. ¡Será por dinero!

Me destoso.


https://elpais.com/opinion/2025-12-03/el-debate-tiene-sentido-la-carrera-de-gasto-publico-por-el-alumbrado-navideno.html


La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI





Selección gráfica del día...

RICARDO en El Mundo 3 de diciembre de 2025



JL MARTÍN en La Vanguardia 3 de diciembre de 2025



ANA AZPILICUETA en X 2 de diciembre de 2025




Selección de contenidos...

Primera: 

091 - No tiene sentido escapar

En el Canal 091oficialVEVO

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Segunda:

Dolly Parton & Kenny Rogers – “Islands In The Stream”

En el Canal ddolIly

https://www.youtube.com/watch?v=A0wM0n-mWDg&list=RDA0wM0n-mWDg&start_radio=1



Tercera:

Stevie Wonder Spain Live London 2008

En el Canal Joaquín Rodrigo Ed.

https://www.youtube.com/watch?v=Jh39A4ndYg0&list=RDJh39A4ndYg0&start_radio=1















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