EL AÑO EN QUE ALGUNAS ALAS PESAN MENOS
Buenas noches nocturnas… En una noticia publicada en el diario *El País*, se cuenta —lo hace Esther Sánchez— lo que concierne a algunas aves que parecen agraciadas por las bondades de la vida, sobre todo porque hace no mucho protagonizaron evidentes adversidades. Los animales que figuran en esta recopilación triunfal son el águila imperial ibérica, recuperada como especie desde las 39 parejas contabilizadas en 1974 a las 841 en 2023. El buitre leonado, que se recupera exponencialmente desde los años 80 del pasado siglo y crece en número, a pesar de algunas amenazas. El petirrojo, un pajarillo al que ayuda, y mucho, el aumento de la superficie forestal. Esto debería investigarlo, porque cada vez que llega el verano da la impresión, al examinar las noticias, de que la totalidad del suelo peninsular es superficie carbonizada. El pico picapinos, pájaro carpintero más abundante en España; a este le van bien, según los expertos, los bosques maduros. El pinzón vulgar, que aumenta la población de una manera muy clara. El carbonero, ave forestal entre estable y creciente, siempre en lo que respecta al número de individuos. El mosquitero papialbo, que, como los anteriores, tiende a mejorar. Y el milano real, con un 30% de recuperación respecto a 2014. Estaba en peligro y ahora es vulnerable, que no suena bien, pero es una transición que, si se consolida y desciende a fuerza de alentadoras contingencias, recibirá una catalogación del todo beneficiosa.
Es decir, la vida se mueve y, en los casos antes dichos, hacia la restauración y el progreso. Del mismo modo, no todo puede salirle mal al planeta. Tampoco a los seres humanos. Para verificarlo, deberíamos hacer como he leído que aconseja Jacobo Bergareche, escritor y columnista que publica en el diario *El Mundo*. Con objeto de hacerlo bien, cabe tomar «dos folios y un boli». En uno de ellos anotaremos todo lo que hemos perdido durante el año; en el otro, lo que se ganó inequívocamente. Al final tendremos una buena idea de lo que ha sido para cada uno este periodo. Balance. ¿Para mejorar el negocio? ¿Para saber, tan solo, cuál es el estado de las cosas? No lo sé. Si usted lo hace, una vez concluido, sigue siendo el dueño de su vida (hasta que no se demuestre lo contrario), así que usted sabrá.
La llamada de atención que hago tiene que ver con la necesidad de percibir que, junto a las fatalidades de la existencia, que acontecen con mayor o menor regularidad, se multiplican las alegrías de lo felizmente conseguido. A las aves del principio les va bien; a sus víctimas, no tanto. Y a sus depredadores, por cuanto se alimentan de aquellos a los que la existencia les sonríe, el invierno que está a punto de acabarse, en la parte que le toca al año 2025, supone motivo de celebración y cohetería. La paradoja.
Pero los vivos siempre tienen la oportunidad de acrecentar sus habilidades, aprender de sus errores y salir adelante como desean. En definitiva, este es un mensaje esperanzador, que choca, lo sé, viniendo de alguien en quien es habitual el dictamen pródigo en sazón tendente a los rigores ardientes de la pimienta. Puede que suela ver las cosas entre el descrédito que confiere la burla y la apatía que suscita el desinterés por lo irremediable. Pero así son mis guisos. Así suelen ser, menos hoy.
Hoy tengo la pimienta dentro de su recipiente, en perfecto estado de revista —desde 1970, los días 29 de diciembre se celebra el Día Mundial del Pimentero, vinculándolo simbólicamente al impacto del invento que permite moler pimienta al instante—, porque ya bastante he tirado de muñeca por no arrojar los granos enteros y «a puñaos» dentro de esta cazuela de la opinión propia. Mis asesores literarios me han aconsejado, y lo siguen haciendo, que me valga del artefacto al que aludo siempre que lo haga en proporciones adecuadas, a fin de lograr un aroma más concentrado y ajustar intensidades (molienda fina o gruesa) con precisión. Que no me pase, vaya. Pero tampoco pediré perdón. Soy como esos padres que consienten los caprichos de sus hijos: con tal de que no se traumaticen…
Pero todo está dicho ya. Algunas veces acerté, otras, como es natural, no. Vida humana, pendiente de mejora.
Me destoso.
https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2025/12/29/6950f539fdddffe7308b4580.html
La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona IDEOGRAM




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