OQUEDADES
Buenas noches nocturnas… He recibido una tarjeta postal navideña. Me refiero —conforme explican en la Wikipedia— a esos rectángulos de cartón impreso por alguna de sus partes, debidos en origen a Henry Cole, “un reconocido funcionario público inglés, educador, inventor y patrón de las artes que fundó, entre otros, el famoso Museo Victoria y Alberto —o V&A— de Londres”. El material facilitado en aquellos primeros tiempos se consiguió con el concurso del ilustrador Juan Callcott Horsley y en ellas se podían examinar estampas familiares, en algún caso polémicas. La que tengo en mi poder, en una sola pieza, supone tanto como tener a la vista una oquedad por la que se puede observar un primer plano de los efectos pirotécnicos propios de estas fiestas —y de cualquier otra—, sobre el que aparece escrito, en letra mediana, “Feliz año nuevo”. Vaya usted a saber si, por ser de diseño reciente, fue elaborada con ayuda de inteligencias generativas. Por el lado en blanco, un texto manuscrito:
“Me acojo a esa frase atribuida a Marie Curie: ‘Nada en la vida debe temerse, solo debe comprenderse. Cuando lo comprendes, el temor desaparece’. Para decirte que he encontrado un nuevo empleo como figurante. También de cine, pero, sobre todo, para ‘servir’ en distintos comercios como reclamo: deambulo por las tiendas fingiendo que compro. El marketing moderno propone ejemplos para elaborar contagios. O eso me dicen. Y, ahora mismo, con la marcha que llevan los asuntos de la vida, es eso o trabajar como bocina. Que disfrutes de esa mesa que me dijiste que has reservado en la cocina de tu casa y de la extraordinaria propuesta gastronómica que te espera la noche del día 31. Salud”.
Mi amigo, porque es una amistad quien me distingue con tales atenciones, tiene sentido del humor. Lo digo porque se aviene a prolongar la chanza con la que le expliqué mis compromisos a la hora de participar en los fastos que, a pesar de ser no otra cosa que el encaje de un engranaje móvil en otro, son de “obligado” cumplimiento bajo pena, por desobediencia social, de exclusión. Pero dice algo que no comprendo y me inquieta. A ese respecto, pues cita a la física y química polaca, y me avengo al criterio de tan extraordinaria mujer, me pongo a investigar qué es eso de “trabajar de bocina”. Lo primero que se me ocurre es pensar en algo relacionado con el hecho de repetir en voz alta algún aviso, como si se tratara de un pregonero. Pero esto, creo, es un oficio que ya no existe. Para la palabra “bocina”, desde luego, en cuanto a su propio significado, no encuentro otras referencias que no sean las propias de la manifestación del sonido o acerca de alguna manera de ampliar la fuente. Y, sin embargo, tengo una sospecha. Mi amigo es boliviano. Lleva unos años, pocos, en España. No ha tenido mucha suerte y temo que la precariedad lo fuerce a tomar senderos no recomendables. Recuerdo que, en su país, tuvo dificultades con la ley y, aunque desde que está aquí ha hecho todo lo que estimó adecuado para no regresar a las andadas, en Bolivia, o en esta España de finales del primer cuarto del siglo XXI, cabe la posibilidad de que considere, como última bala, volver a frecuentar los bajos fondos. Al poco de conocerlo, me regaló un libro, precisamente con la intención de desligarse para siempre de la mala vida. He examinado el volumen *Coba: lenguaje secreto del hampa boliviano*, y en él figura la palabra “bocina” con esta definición:
1. Delator, chismoso.
2. El cómplice encargado de alertar sobre un peligro inminente.
No cabe duda de que mi amigo está desesperado, aunque no lo veo empuñando un revólver, a pesar de las menciones que hice en torno a la idea de "última bala". No deja de ser un trabajo de extrema vulnerabilidad, pero, según cuentan, en el sur, a sueldo de las mafias de la droga, hay muchos de estos, nacidos en España o no, que pasan las horas apostados en distintos lugares para avisar en el caso de que se presente la policía. Triste asunto. A ver si me entero del lugar por el que transita con su teatrillo de espantapájaros a la inversa, y le pregunto. Ya diré lo que me confíe.
Me destoso.
https://es.wikipedia.org/wiki/Tarjeta_navide%C3%B1a
https://www.bbc.com/mundo/articles/c157wwg1pq9o
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT




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