ARCHIPIÉLAGO
Buenas noches nocturnas…
Primera isla.
Los aficionados a la meteorología que conozco dicen, cuando tienen frío, que va a helar y recomiendan abrigo a cuantos se encuentran a su alrededor. Se abstienen de especificar la medida propia del frío, más allá de las temperaturas, porque cada cual reacciona ante el estado de las cosas conforme a su propia naturaleza y a otros considerandos no menores. Por lo tanto, no es que se equivoquen —aunque servidor cree que fallan once de cada diez vaticinios—, sino que los mueve un afán protector desmesurado y dejan que una espesa humareda nuble su vista. Por no hablar de la niebla.
Segunda isla.
Leo en *La Vanguardia* un artículo firmado por Begoña Gómez Urzaiz en el que, entre otras cosas, se expone un surtido de acontecimientos relacionados con el mundo de las citas: anotaciones “de ley, doctrina, autoridad o cualquier otro texto que se alega para prueba de lo que se dice o refiere”. Me interesa “un proyecto artístico de conmemoraciones falsas que llevó a cabo el artista Franco Fossatti en la ciudad de Carrara, apropiadamente titulado *Fake History*”. Prueba de esto es una «placa que dice “en este cine Pier Paolo Pasolini vio *El Padrino* sin pagar la entrada”». Tal vez debería experimentar con eso.
Tercera isla.
En El País, Joaquín García Martín escribe acerca de la artista italiana Nicoletta Strambelli, finalmente conocidísima como Patty Pravo. La cantante nacida en Venecia puede ser emulada por otra estrella de la canción, Madonna, quien, parece ser, grabará un tema de la primera, famoso incluso en planetas más allá de Júpiter: “La Bambola”. Sin embargo, lo que realmente me llama la atención es este párrafo: “... fue en los setenta cuando Patty empezó a ser ella misma en todos los sentidos. Para empezar, rompió con su manager y contrató en su lugar... a su astróloga. Su comportamiento empezó a ser calificado como ‘de diva’. Su repertorio empezó a alejarse de lo anglosajón para mirar más a la chanson francesa y especialmente a Jacques Brel. Y a la vez empezó a ganarse el respeto de la crítica”.
Es decir: tal y como yo lo veo, si deseas ser considerada una diva o un divo, has de renegar del buen juicio o de las asistencias especializadas respecto de las actividades a las que te dediques y pagar un buen sueldo a la encantadora de serpientes o al funambulista más cercano. Una buena bola de cristal mejor que un Ferrari y, al estrellato.
Cuarta isla.
De otro artículo. Este, en ABC: “Lo ideal es que no aprieten demasiado y no tengan telas sintéticas que te hagan sudar como un pollo. Tienen que ser suaves, flojitos y de fibras naturales”, dice Callejo. Callejo es médico y anestesista. Concretamente, David Callejo. Sanitario con sitio en redes sociales. Es a él a quien se refiere Marina Ortiz para salir de dudas: calcetines para dormir, ¿sí o no?
A juicio de este especialista —como ya se anticipa en la frase citada—, sí, porque ayudan a bajar la temperatura corporal. Dice la periodista que el caballero, al iniciarse el vídeo donde comunica estas apreciaciones, menciona en tono jocoso y alude a la oportunidad de llevar calcetines puestos como una posibilidad anticonceptiva. Y pienso, entonces, en el caso de que sean ellos —o nosotros—, los varones, los que deseemos evitar el ayuntamiento: muchas señoras considerarán inadecuadas esas trazas para yacer. Una vez obtenida la desaprobación, el riesgo concluye por cese de actividad. Pero si se espera que seamos ustedes o yo quienes evitemos el abrazo sexual, no será porque nos importe demasiado que la pareja oportuna vista sus extremidades o no.
Me destoso.
https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260118/11430714/rodoreda-sales-globo-discordia.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Patty_Pravo
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT.




Comments
Post a Comment