EN BUSCA DE UNA LÍRICA DE LA SATISFACCIÓN DOMÉSTICA
Buenas noches nocturnas… Los expertos, por lo que he podido constatar, no saben muy bien si es posible examinar algo de lo que pretendí. Sin embargo, no sería prudente desdeñar el detalle: puede que no haya hecho las preguntas adecuadas. Y, si es así, puesto que estas fuentes de información son muy rigurosas y responden solo con certificada exactitud —ateniéndose al enunciado de lo específico entre los signos ortográficos usuales y no a otra cosa—, no hay manera.
Sea como sea, mi cuita tiene que ver con la posibilidad de que exista un lirismo de la satisfacción que produce resolver los asuntos domésticos. Desconozco si existen personas que hayan tratado esta vertiente de la vida. Nada que suponga el abandono de este camino, una vía que conviene ser explicada a partir de este momento; de este modo, también logro de cierto orden personal del que me beneficio al proseguir con esta comunicación.
Al entrar en contacto con informaciones publicadas por un periódico, «El Español», observo que se repite una fórmula: «Adiós a...». Se refiere a cualquier problema cotidiano que se resuelve mediante procedimientos que presumen de sencillez y de una modesta inversión económica. Mi colección asciende a treinta y seis referencias: adiós al mal olor en el armario, a los vasos desgastados, a las palomas, a los grifos llenos de cal, a los platos de ducha a ras de suelo, a las polillas, al moho, a las manchas y marcas en los paños de cocina... Una muestra nada más.
He pensado que, de acuerdo con la necesidad de convertir las noticias en atenciones que estas propiamente no facilitan, los medios de comunicación diversifican su negocio y se dedican, por ejemplo, a solucionar estos malestares caseros. Es una materia que puede concitar a multitud de seres humanos, muchas veces requeridos por la intendencia domiciliaria, motivo de desasosegantes modos de vida. Suelen ser como la piedrecilla en el zapato: no nos impide el paseo, pero, desde luego, afecta y termina por producir lesiones de no eliminarse.
También sospecho que estas soluciones nunca son las definitivas. Puede que funcionen en algunos casos, puede que den respuesta por un tiempo, pero siempre hay otra alternativa. Además, algunas de ellas son meras variantes que se proponen como un procedimiento muy distinto de actuar y triunfar. Lo importante, llegados a este punto para mi progreso, es conocer, como he adelantado, si existe una ciencia literaria —prosa o poesía, artística tal vez— que recoja las manifestaciones de regocijo que pueden constatarse cuando, por ejemplo, se reducen o se hacen desaparecer los temidos arañazos que se aprecian en las vitrocerámicas.
Ahora bien, en el transcurso de esta redacción, que no se ha hecho de manera lineal, encontré un poema. La autora, Ana Basilio —nacida en Poza Rica de Hidalgo, ciudad localizada al norte del estado mexicano de Veracruz, profesora de Derecho y Escritura—, dice en los versos de «Luna en Tauro»:
Mi mamá me dijo que la comida no podía sustituir al amor.
Y entonces me hizo un chocomilk helado
con un chorrito de vainilla fresca
y espolvoreado de canela.
Estoy a punto de cumplir treinta años de vida
y no he visto nada más precioso
que a mi madre emocionada
con su fuente de sodas Oster color verde
preparando batidos
echándole más hielito.
SHHHHHHHHHHHHHHHHHHCRACK
CRACK
Saca la sandwichera Black & Decker mil
y coloca mi emparedado de dos pisos
relleno de manchego
nuez moscada
mayonesa
y lonchas limpísimas de jamón York.
Foquito verde. Go for it.
Así deben saber por siempre los “te quiero”
No es exactamente lo que buscaba —una expresión que se sitúe en la detección de cualquier escape de agua, nunca tan abundante como para alarmar y, a pesar de ello, desgastante y ruinoso, y la solución de fontanería que concuerde con la idea de estabilidad y confort propia de los estándares que conocemos—, pero hay ambiente de hogar y afectos no disimulados. Queda establecida una cierta cercanía.
Así que doy por terminada esta excursión y a ustedes les resta abandonar el sitio, si quieren, o detenerse mientras reflexionan. Conservan algo de lo que fue, o se olvidan. Muchas veces la vida es tan simple como eso: descartar lo que acontezca o conseguir provecho.
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI




Comments
Post a Comment