VIGOR Y VERSO
Buenas noches nocturnas… Pues no era mi intención y, sin embargo, empiezo junto al mar:
Todo en silencio está. Bajo la parra
yace el lebrel por el calor rendido.
Torna a la flor la abeja, el ave al nido,
y a dormir nos invita la cigarra.
La madreselva que al balcón se agarra,
vierte como un suave olor a olvido;
y a lo lejos escúchase el quejido
de una pena andaluza, en la guitarra.
Del mar de espigas en las áureas olas
fingen las encendidas amapolas
corazones de llamas rodeados…
¡Y el sudor, con sus gotas crepitantes,
ciñe a tus bucles, como el sol dorados,
una regia corona de diamantes!
Estos versos de Francisco Villaespesa llevan precisamente el título que antes enuncié indirectamente: «Junto al mar».
Estaba buscando un salvoconducto, una manera de dar inicio a este comunicado **desde la que manipular las palancas que me interesan**. Es decir, necesitaba un buen **asidero**. Y la pieza lírica, además de aferrarse al gusto y a las emociones, contiene la conjugación pertinente del verbo agarrar. Es la madreselva quien se **agarra** al balcón y, seguro, lo hace con la fuerza justa para no caer.
Esto **es siempre muy útil**. Todas las criaturas, de alguna manera, lo estimamos así. Y no solo es una cuestión que adquiere la categoría de experiencia contemplativa. Antes que nada, es un hecho funcional al que conviene prestar la atención que merece.
Quien agarra con vigor, **se dice** que está más sano que enfermo, **según** manifiestan algunas fuentes, conforme a lo que dicen, bien informadas. La fuerza de agarre es un indicador de salud general. Mediante el gesto y la intención de agarrar se puede medir la función coordinada de los sistemas muscular y nervioso, para verificar los signos vitales que reflejan la acumulación de nuestros hábitos de vida.
Una fuerza de agarre débil se relaciona consistentemente con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, mortalidad, edad biológica acelerada y menor resiliencia. De hecho, puede servir como alerta en casos de trastornos de salud a largo plazo. Para mejorarla, es crucial incorporar ejercicios de resistencia regular que involucre el cuerpo entero, complementado con ejercicios de agarre específicos y una ingesta adecuada de proteínas.
En definitiva, hay que "hacer". Hay que ocuparse de la fuerza de la que disponemos y afianzarnos sin dificultades, salvo que hayamos decidido sufrir algunos inconvenientes de mucho cuidado. Por ejemplo, si llegamos a olvidar todos los supuestos y garantías antes aludidos, a prescindir del transporte público: ¿quién aguanta, si no, dentro de un autobús cuando no se dispone de asiento y ha de permanecer en pie? Peligro, alerta ante las alegrías aventureras en uno de estos servicios municipales que proporcionan emociones indeseadas. El éxito de esta empresa, muchas veces, depende, además de la fortaleza individual, del chófer de turno. Algunos desempeñan su trabajo con la misma vocación que tienen las personas ocupantes de una plaza en los coches de choque cuando llega la feria. Cabe encomendarse a los dioses, antes de sucesos así, y que sea lo que quiera la deidad olímpica de guardia.
En fin, ahora, bien aferrado a mis argumentos, me valgo de un dicho popular catalán, "Agarrar [algú] per davant". O, lo que es lo mismo en español, «Agarrar [a alguien] por delante». Que es una manera de sentir y manifestar antipatía por alguien. Cosa que espero no suceda con este escribidor tras la "turra" de esta jornada.
Me destoso.
https://www.buscapalabra.com/poemas.html?palabras=agarra&cortos=no
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT






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