Y LA LUZ SE HIZO EN EL INTERIOR DE LA NEVERA


Buenas noches nocturnas… En principio, resulta chocante; he de decirlo con toda claridad. En una publicación escrita que no solo se adquiere en quioscos, enlazan con esa idea, ya convertida en tradición, de considerar, una vez comienza el año, las directrices o propósitos que las personas adoptamos como metas a alcanzar durante los próximos 365 días.


En cabeza, suele figurar, para bien y para su parodia, la costumbre de acudir a un gimnasio o emprender cualquier práctica deportiva. Esto es tan habitual como la mugre entre las uñas de los dedos para un mecánico que no usa guantes al cabo de una jornada de trabajo. Así que, como sucede en los medios de comunicación cuando sobrevienen las Navidades —que aparecen en las plantillas de trabajo los suplentes— y como el negocio estima que el consumo de los grandes temas se resiente, conviene facilitar cierto tipo de «basurilla», como se conoce, en referencia a los «minutos de la basura», a los últimos instantes de un partido de baloncesto en el que todo está decidido.


Regresar a esto, por tanto, es una materia, perteneciente a esa actividad de agenda que acaba de estrenarse. Algo que, cuando se presenta como un dictamen lleno de sabiduría, enseguida produce cierto tufo. Sin embargo, como dicen en los concursos de la televisión, «hemos venido a divertirnos. Vamos a jugar».


En estos casos, todo el mundo tiene una receta. Pero estas guías de actuación están sujetas a jerarquía. Si los emisores de estas conveniencias resultan ser personas de prestigio popular o de raigambre académica, obran desde sus cátedras y descienden a lo pueril con la idea de manifestar, de nuevo, que ellos sí que saben. La prueba es que, si se examinan estos contenidos año por año, todo gira alrededor de lo mismo: principios de regulación tendentes a fomentar términos de seguridad y la práctica de costumbres saludables. En resumen, son como el resto de iconos de las fiestas. Calculen ustedes si no.


Sea como fuere, de acuerdo con todo lo anterior, confieso que pensé en una variante todavía sin decidir ejecutivamente: preparar un listado de cosas que, las haya hecho en tiempos pretéritos o no, desestimo acometer, al menos, durante este año que está dentro del segundo cuarto del siglo XXI. Claro, debo pensar qué no quiero. O, incluso, pensar qué rechazaré para concederme, por ejemplo, algún capricho.


A estos efectos, lo que sigue no es una lista oficial, sino un borrador. Una vez haya concluido con mis reflexiones, comunicaré lo que proceda. Entonces, sin orden predeterminado, podría negarme a aceptar planes por compromiso. Es verdad que esto supondría permanecer, muy a gusto, en casa, sin atisbo alguno de culpa. Sin embargo, es improbable que esto suceda. Podría acontecer por sorpresa, sin que tuviera tiempo material para reaccionar; ser extraído —como se estima que procede calificar lo del secuestro de Maduro por militares estadounidenses— y, a la fuerza, protagonizar algún asunto verdaderamente tonto.


Una suposición que, si figura al final en mi lista, ha de estar en posiciones lejanas a las prioritarias porque es de rango menor: dadas las condiciones de mi vida social, es bastante fácil de conseguir.


Lo que sí puedo asegurar es que, tras muchos años, abandono la idea de acercarme al frigorífico como si de un santuario de adivinación del porvenir se tratara. Es más, confieso que, desde hace un tiempo, cada vez que abría la nevera, cifraba mis esperanzas en la intensidad de luz que se producía una vez vencido el dispositivo magnético que mantiene cerrado el artefacto. Llegué a pensar que, sobre todo por la noche, cuando la oscuridad era imperio, un principio universal conectado a la vida doméstica por medio del ingenio diseñado para el frío estaba proponiendo algo que solo podía descifrarse a la vez que consumía alimentos alojados en el interior de este electrodoméstico. Ahora sé que estuve engordando unas expectativas bastante poco dignas de tales cuidados. Ha tenido que pasar mucho tiempo, pero ya no me engaño más. En adelante, nada más: productos *gourmet* en restaurantes *prime*. 


He dicho.


La imagen se obtuvo gracias a los servicios que proporciona ChatGPT.




Selección gráfica del día...

FLAVITA BANANA en El País 12 de enero de 2026




JM NIETO en ABC 12 de enero de 2026



ELRICH en la cuenta de X de @SieteSofi  11 de enero de 2026




Selección de contenidos...

Primera:

Ellen Alaverdyan - "Teen Town" (Fretless Bass Cover)

En el Canal EllenPlaysBass

https://www.youtube.com/watch?v=fmWRtRp6u-A&list=RDfmWRtRp6u-A&start_radio=1



Segunda:


Ruben Pozo - Habrá que Vivir 

En el Canal Ruben Pozo

https://www.youtube.com/watch?v=1JR6xhcnio8



Tercera:

When You Said Goodbye

En el Canal The Cords - Tema

https://www.youtube.com/watch?v=jja4aTFD828


















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