ABOLENGO

Buenas noches nocturnas… La palabra del título nos remite, de acuerdo con su significado, a la familia: al rastro, al poso que dejaron nuestros ancestros y sus valores; al lugar del que procedemos, a su historia; a las costumbres, a las tradiciones, a la identidad. Parece lejos de las actividades que estime llevar a cabo un sindicato. Aunque, si ese organismo —en realidad, asociación de trabajadores que se reúnen a fin de actuar en defensa y promoción de sus intereses— acredita años de presencia en el mundo de lo público o de lo privado, servirse del término para calificar a la junta de síndicos dicha no estaría pendiente de reproche.

Y, si las letras de la palabra elegida para encabezar este comunicado, todas juntas, en el orden propuesto, resultan ser un acrónimo de «Asamblea Benemérita de Organismos Léxicos Enteramente Guturales y Obvios», «abolengo» significa más cosas. Ahora bien, esto no lo van a encontrar en las enciclopedias ni en los textos académicos. Ha sido la casualidad la que me ha puesto al alcance un documento en el que esta agrupación detalla los términos de la huelga que emprenderán en breve y la justificación de la misma.

En el texto —que pude haber fotografiado para reproducir su contenido, pero se deterioró sin posibilidad de recuperación antes de que pudiera lograr algo decoroso— figuraba, en primer término, una llamada a la insumisión laboral inmediata, medida que se impuso, dicen, tras exhaustivas deliberaciones: porque las palabras no pueden más. La situación insostenible de explotación semántica que sufren numerosas palabras en el ejercicio cotidiano de sus funciones ha llegado a tales cotas que las gargantas se niegan a expulsar más aire si este va a destinarse al maltrato sostenido y a la comunicación indigna.

Es el caso del reiterado abuso que supone servirse del sustantivo «tipo» o de la expresión «en plan», sonidos que se acumulan en los museos audiovisuales del meme y que, automáticamente, degradan al hablante. Además, como todas aquellas voces que se están utilizando más allá del tiempo acordado —tiempo que se mide conforme a los usos definidos en la Carta de la Lengua Propiamente Dicha (CALEPRODI), organismo de vigilancia de la ONU— sufren de ensañamiento, es procedente detener actuaciones como las descritas y que cuadran con la idea de crimen de lesa expresión.

Sucede idéntico dolor con «literal», «básicamente» y «rollo». Todas ellas exigen reparación, justicia y un periodo de descanso o moratoria, a fin de recibir los tratamientos adecuados para retornar a la vida y a las cuerdas vocales de las personas de una manera feliz y democrática. Diversos anglicismos se sienten molestos porque ellos no desearon participar de este despiste comunicativo. Si han sido convocados, acuden, y cualquier consecuencia derivada de su empleo es achacable a la impericia de quienes son partidarios del atajo y de la salvedad acomodaticia.

«Rollo» ha sido convertida en comodín universal, perdiendo su identidad morfológica. Pide recuperar al menos un 40 % de su significado original. «Fatal», «terrible» y «horrible» forman un trío al que se recurre con frecuencia a causa de acontecimientos catastróficos de diversa índole o por el concurso de políticos que se suelen valer de la sal para añadir a las heridas.

Existen adverbios clásicos que carecen de evidente protagonismo. Lo mismo ocurre con verbos, adjetivos, preposiciones, artículos, interjecciones… Se dice que la gente lee más, que los jóvenes se han aplicado a la lectura como hacía mucho tiempo, aparecen las estadísticas que lo demuestran y, sin embargo, se acallan otras opiniones científicas: las de los estudios en los que se recoge que, por ejemplo, el público universitario abunda en incomprensión lectora. Es decir, leen, no cabe duda, pero no saben lo que están leyendo.

Palabras como «nada» y «todo» denuncian que se les obliga a abarcar universos enteros sin compensación semántica. Solicitan límites de alcance y un seguro de proporcionalidad. «Amor» y «libertad» se sienten manoseadas y sucias, a pesar de asearse todos los días. Ni siquiera con la fumigación, aseguran, pueden librarse del tufillo. La expresión «o sea» declara fatiga crónica y funcional. Se le obliga a introducir aclaraciones que fomentan la inoperancia. Pide desconexiones obligatorias y un programa de reciclaje discursivo.

Por otra parte, se hace mención al recurso de que se arbitren servicios mínimos para no dejar a la humanidad sin palabras, aunque en el caso de que no se llegue a una negociación fructífera contemplan un escenario en el que los seres humanos comuniquen solo mediante dispositivos electrónicos… ¡de pago!

ABOLENGO no quiere visibilidad. Desea que se escuchen sus reivindicaciones. Y, si no se hace así, nos pesará. Ya lo veremos. Visibilidad es una palabra que está harta. Se siente como un pegote que niega todo lo que pretenden que proponga. Ya está dicho.

Me destoso.


https://dle.rae.es/abolengo


La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona CRAIYON





Selección gráfica del día...

LUIS DAVILA en X 4 de febrero de 2026



ASIER en X 5 de febrero de 2026



EL ROTO en El País 5 de febrero de 2026




Selección de contenidos...

Primera:  

Zach Top - Bad Luck (feat. Billy Strings)

En el Canal Zach Top

https://www.youtube.com/watch?v=0htP3jWD148&list=RD0htP3jWD148&start_radio=1



Segunda:


Track Dogs - Wine On The Piano

En el Canal Track Dogs

https://www.youtube.com/watch?v=77NPRgiABeg



Tercera:

Zoe Gotusso - Lara

En Canal Zoe Gotusso

https://www.youtube.com/watch?v=2RVocYaPo7c&list=RD2RVocYaPo7c&start_radio=1















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