DEL USO DE ALGUNAS PALABRAS Y SUS EFECTOS
Buenas noches nocturnas… Estuve escuchando una grabación ofrecida en el año 2020. Se trataba de una emisión del programa de radio de la Cadena SER, «A vivir que son dos días». Ante los micrófonos, Javier del Pino y Juan José Millás. Pues bien, a propósito de que la Real Academia elaborara un diccionario histórico, Millás recordó un proyecto que acariciaba desde hacía tiempo: la creación de su propio diccionario —a semejanza de ese otro que hoy es certeza— con una premisa distinta: las palabras y la influencia que estas ejercen en la vida del propio escritor. Al poco, durante el diálogo al que me estoy refiriendo, el autor valenciano leyó un par de anotaciones pertenecientes a parte de la obra en esos instantes todavía material sin concluir. Estas dos, que pueden leer acto seguido:
«Cuando tenía ocho o nueve años, adelgacé mucho en pocos días por alguna enfermedad que no recuerdo. El médico vino a casa y le dijo a mi madre: “Este chico se está ahilando”. Consulté inmediatamente en el diccionario y vi que *ahilarse* significaba convertirse en hilo. Lo entendí literalmente, claro, y cuando mi madre cosía con el gesto de resignación habitual en ella, yo pensaba que aquella colección de hilos que guardaba con tanto cariño en la caja de costura eran otros hijos anteriores a mí que habían completado la metamorfosis».
«Durante mucho tiempo estuve convencido de que el albinismo era una corriente filosófica fundada por Albino y no una ausencia completa de pigmentación».
A partir de esa idea de Millás —la resonancia de las palabras, su recepción y cómo nos van determinando— me encontré en la biblioteca con un término que quise poner en contraste con mi propia experiencia. Por ejemplo, «almojarifazgo». He leído, antes de escribir esto, una frase breve relacionada con el significado de esta voz. Si ustedes reaccionan con la misma curiosidad que yo ante lo que desconocen, buscarán información y comprobarán después si lo que encuentren en la fuente elegida para desasnarse produce algún efecto en su vida o si sucedió tal cosa en el pasado.
A mí, así de pronto, «almojarifazgo» me suena a terrateniente, noble, aristócrata… Algo que tiene que ver con poderes intermedios, con influencia, sostén de poderes mayores. Sin embargo, «almojarifazgo» designa el «Derecho que se pagaba por los géneros o mercaderías que salían del reino, por los que se introducían en él, o por aquellos con que se comerciaba de un puerto a otro dentro de España». El origen ha de situarse en el árabe y proviene de la palabra «almojarife»: «Oficial o ministro real que cuidaba de recaudar las rentas y derechos del rey, y tenía en su poder el producto de ellos como tesorero» y «Oficial encargado de cobrar el almojarifazgo». Una especie de inspector. El responsable del cobro de impuestos aduaneros pagados «por el traslado de mercancías que ingresaban o salían del Reino de España o que transitaban entre los diversos puertos (peninsulares o americanos), equivalente al actual arancel».
Según lo que aparece en una entrada de Wikipedia, alude a un puesto que «fue creado en la Corona de Castilla por Alfonso X, junto con la alcabala, para gravar la actividad generada con el desarrollo del comercio interior y exterior. En los últimos años del reinado de Alfonso XI se consideró posible la definitiva sustitución de los antiguos almojarifes hebraicos por tesoreros y administradores cristianos, aunque mantenía la excepción en la corte. Fue acordado en las Cortes de Alcalá de 1348».
Así pues, desde, al menos, el siglo XIV vienen estos asuntos mercantiles de los que ahora muchos podemos conversar y nos parece que suframos, cuando el presidente de los Estados Unidos, de hoy, amenaza al mundo con zarandear las economías ajenas, y el planeta tiembla. Los aranceles que un día sí y otro también aparecen en las emisiones de los medios de comunicación nos parecen una especie de lazo incapacitante que nos ha de someter, salvo que nos apliquemos a cumplir con determinados requisitos. Al fin, es empobrecimiento que llama a la pobreza.
Sin duda, eran mejores los presupuestos de Millás. Más lúdicos, más tiernos, rebosantes de una ingenuidad que mueve a la sonrisa cómplice. De modo que me voy a quedar con ese remite. No cura —porque las laceraciones que produce Trump son graves—, pero alivia.
Me destoso.
https://cadenaser.com/programa/2020/12/20/a_vivir_que_son_dos_dias/1608456558_773157.html
https://dle.rae.es/almojarifazgo
https://dle.rae.es/almojarife?m=form
https://es.wikipedia.org/wiki/Almojarifazgo
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT.




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