FATIGA DE MATERIALES Y DE CRIATURAS
Buenas noches nocturnas… Puede que no se trate de abundar en la insensatez. No, si propongo esta frase como resumen de algunas de las cosas que están pasando: hemos obtenido un Ferrari, viajamos todos en el auto —pues desarrollamos lo que convino para que fuera así— y, a pies juntillas, quietos en la observancia de la fe en la inmortalidad de los coches nuevos, despedimos a los mecánicos que debieran estar en el taller para satisfacer los actos profesionales que fueran necesarios cuando se presentaran las trabas a las que da lugar el constante uso de los materiales. Todo porque nos gastamos el dinero que teníamos y el que nos faltaba en adquirir el magnífico vehículo italiano.
Es decir, tenemos muchas cosas nuevas o no tanto, y creemos que se van a comportar como el Acueducto de Segovia o esos puentes romanos que siguen en pie a pesar de las acometidas de las aguas. No hay infraestructura ni servicio que no demande atención antes de ser declarado, formalmente, en ruina. Y cuando esto último ocurre, la noticia viene manchada de sangre. La tragedia no se puede eludir, pero no seré yo, ignorante declarado, quien alce aquí una nueva tribuna. Lo anterior era nada más el planteamiento.
Si las cosas nos están costando caras porque detrás del armazón no hay nadie cuidando de que la estructura no se caiga o, si hay alguien, resulta incompetente, surge la pregunta: ¿por qué se caen los árboles? En estos días las riadas, los vientos y otros agentes poderosos quiebran la verticalidad de algunos de nuestros más insignes y nobles compañeros. Y, en otras ocasiones, sin que medien los elementos de fuerza, caen los árboles. ¿Por qué?
En el año 2013, Pedro Mansilla, ingeniero de Montes y jefe de Servicio de la Estación Fitopatolóxica do Areeiro, en Pontevedra, al habla con B. R. Sotelino para el periódico *La Voz de Galicia*, señalaba que ofrecer una explicación genérica llamaba a la imprudencia porque las causas son múltiples: «Habría que estudiar cada caso de forma específica. Hay causas bióticas, abióticas, estructurales... es un mundo y muchas veces, aun haciendo análisis muy específicos, el árbol se viene abajo porque puede que hayas revisado la estructura del tronco, pero puede ser que el sistema radicular no resista».
Según apunta la periodista, el ingeniero hizo hincapié en que «lo habitual es que se planten árboles no adecuados para los sitios en los que están, mal anclaje en la tierra o trabajos en asfaltado que pueden dañarlos». Esto es, más de lo mismo. Tengamos árboles en las ciudades, que ya se ocupan solos de crecer y sobrevivir. Además, los jardineros se acercan y saludan a las plantas, probablemente porque no están autorizados a realizar otras cosas.
Por otra parte, yo creo que los árboles se caen porque están cansados. Con mucho agobio. Esforzarse durante un periodo grande de la vida, si no la vida entera, en el empeño de distanciarse del suelo sin abandonarlo, con la fuerza de la gravedad haciendo lo suyo, debe ser una tarea que deben entender como mucho las jirafas y los gigantes de la NBA.
En realidad, los árboles se caen porque tienen vértigo. Es comprensible: algunos de ellos apuntan a las nubes y bien cerca que se quedan de ellas. Otra proeza que debe producir mareos, desorientación y, al final, accidentes. Porque los árboles no son titanes impertérritos como se cree. Los árboles experimentan, se arriesgan y terminan por caer, pues no siempre sus propósitos están bien ejecutados.
Los árboles fingen. Fingir es muy propio de los árboles. Vas a un bosque y todos los ejemplares te parecen olmos, o pinos, o robles… que es lo que desean que creamos que son. Y, si no, pónganse en contacto con Merry y Pippin, personajes de *El Señor de los Anillos*, que saben bastante de estos fenómenos.
Al fin, los árboles se caen porque desean agacharse y examinar la vida a ras y no miden bien, o porque dan un salto y aterrizan como esos atletas capaces de realizar increíbles ejercicios que, al concluir la prueba, por esa suma de imprecisiones que tiene que ver con el desequilibrio, transmiten una indudable decepción. Los árboles se caen. Y tampoco para esto estamos preparados.
Me destoso.
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2013/01/24/caen-arboles/0003_201301V24C5993.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Peregrin_Tuk
https://es.wikipedia.org/wiki/Meriadoc_Brandigamo
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ARIA




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