DEL CURIOSO CASO DE LA ESCRITURA FANTASMA
Buenas noches nocturnas… Se trata de una localidad costera con apellido fluvial originada en una comunidad de pescadores. El municipio tiene historia, puerto deportivo, dunas, pinos, un castillo y muchos veraneantes, cuando toca. Sin embargo, desde hace algún tiempo está poniéndose de moda. Muchos son los curiosos y desocupados que acuden a esta villa marinera para pasearse por el llamado «Paraje de los fantasmas».
Existe un paso inferior que comunica el núcleo urbano con unos anexos residenciales situados al otro lado de la carretera que conduce al sur. En sus tramos techados hay una abundante muestra de la simpática promiscuidad creativa de los artistas que confeccionan rótulos multicolores, muchas veces superpuestos sobre los originarios, lo que suele llevar a la confusión. Como ocurre en tantas actividades humanas, los individuos que pertenecen a un mismo gremio son los primeros en «combatir» a sus iguales, con un fin que este cronista no logra explicarse.
El caso es que, aunque no queda mucho hormigón a salvo de tales manifestaciones, junto con algunas muestras de desenfadada y bisoña querencia romántica —«Te espero y te esperaré siempre, Marcela, a pesar de lo mucho que me duele una muela. Tintín»— aparecen fragmentos líricos de reputados maestros y maestras de la poesía escritos, y esto es lo más curioso, como de puño y letra. Es decir, con la misma caligrafía que, en su día, tuvieron estas glorias de la literatura. Por ejemplo, esta estrofa del poeta Jaime Sabines:
«Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan».
Pertenece a su poema «Los amorosos callan» y, según expertos consultados, los rasgos caligráficos de estas palabras se corresponden con la letra grande, impulsiva, muy inclinada a la derecha, del gran escritor mexicano. Es de trazo rápido, con presión fuerte y ritmo irregular, tendencia a simplificar formas y unir palabras, y una urgencia emocional que podría describirse como escritura «a borbotones».
Pero no es el único caso. También aparece, por ejemplo, este fragmento, que quizá les suene:
«Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?»
Están en lo cierto: la segunda estrofa del soneto «Detente, sombra de mi bien esquivo…», de Sor Juana Inés de la Cruz. En este caso, nada hay que evite observar en la muestra examinada los detalles de una letra nítida, vertical y con formas redondeadas. Trazo firme, presión media, ritmo constante… Una estructura muy ordenada, con proporciones de evidente equilibrio: rasgos de escritura conventual del siglo XVII.
Cito aquí estos dos registros, pero hay más. Hasta ahora, se han catalogado muestras de Machado, García Lorca, Góngora, Benedetti e Idea Vilariño. Nadie descarta que puedan surgir otros casos. Lo que ahora se intenta dilucidar es si, de por medio, está la figura de un imitador capaz de hacer indistinguibles las formas de la escritura de todos estos nombres propios de la literatura universal o si, como muchos apuntan, son los fantasmas de los mismos autores quienes se aparecen en ese extraño recinto para dejar lo que fue su voz, ahora devenida en eco.
Muchas preguntas, todavía sin respuesta. Por ejemplo: ¿por qué no solo poetas españoles? ¿Por qué en un enclave amable del Mediterráneo pero sin grandes referencias simbólicas? Sea como fuere, aunque no se ha cerrado el paso, el ayuntamiento ha situado una vigilancia permanente para evitar que la cada vez mayor afluencia de visitantes produzca altercados o cualquier otro género de contratiempos.
Seguiremos informando.
Me destoso.
https://ciudadseva.com/texto/los-amorosos-callan/
https://ciudadseva.com/texto/detente-sombra-de-mi-bien-esquivo/
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI




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