EL CERDO SE TRANSFORMÓ EN PULPO
Buenas noches nocturnas… Hace casi un siglo, con la emisión de la serie de ciencia ficción *Star Trek*, se popularizó un dispositivo que entonces se consideraba la proposición de un futuro no demasiado lejano. Esa novedad, el teletransportador —una máquina capaz de desmaterializar a una persona y reconfigurarla, íntegra, en otro lugar casi al instante—, sugería ventajas que solo podían verificarse en los sueños de los guionistas de la televisión.
Lo cierto es que tal invento se incorporó a las rutinas de los viajeros del espacio por razones operativas vinculadas al ahorro. Evitar la representación de los aterrizajes de la nave invitaba a soluciones como la mencionada. Ahora bien, aunque en el año 2040 se ofrecieron noticias de la consecución de ese supuesto, conviene recordar de dónde partieron las primeras actividades científicas encaminadas a este logro.
En una publicación de 2026 se podía leer el siguiente texto:
«Hace más de 30 años, un grupo de físicos necesitaba un nombre para una idea radicalmente nueva que se les había ocurrido sobre cómo transferir los estados cuánticos de átomos o partículas subatómicas a otras partículas distantes sin interactuar físicamente con ellas. Un estado cuántico es un concepto matemático que representa información sobre un átomo o una partícula subatómica; por ejemplo, el nivel de energía de un electrón o la polarización de un fotón».
«Inspirados por la ciencia ficción, se decidieron por “teletransportación cuántica”. Desde entonces, la idea ha pasado de ser un concepto teórico a una realidad verificada experimentalmente».
«Los primeros experimentos, a finales de la década de 1990, demostraron que los estados cuánticos podían transmitirse a través de distancias cortas, mientras que investigaciones posteriores evidenciaron que el proceso funciona a distancias cada vez mayores, incluso desde y hacia la órbita terrestre baja, como demostraron los científicos chinos en 2017».
Pues bien, en el año 2045 se teletransportó un cerdo de engorde desde las instalaciones del Centro de Propulsiones Inmateriales, en Folkestone, hasta un punto indeterminado de Cap Gris-Nez, en la costa francesa. Sin embargo, aunque la prensa se hizo eco de lo sucedido, al poco tiempo el entusiasmo comenzó a decaer. Tanto, que el asunto terminó por olvidarse.
Por eso resulta más relevante lo que se ha sabido a este respecto hace pocos días. Al parecer, como asegura Mark Eting, corresponsal del *Times de Benidorm* —publicación desarrollada para atender la información de la comunidad anglosajona del levante alicantino—, efectivamente el cerdo fue teletransportado, pero ya no era el mismo animal. El cerdo se transformó en pulpo.
En un artículo que acaba de publicarse, un testigo afirma:
«No sé cómo explicarlo sin que suene absurdo. Era un cerdo, eso seguro…, pero no se movía como uno. Cada pata parecía actuar por su cuenta, sin dirección clara, y se relacionaba con el entorno de manera extrañísima. No olfateaba ni exploraba como un cerdo normal, sino que rodeaba los objetos, los tocaba con distintas partes del cuerpo, como si intentara abarcarlos desde todos los ángulos. Además, alternaba momentos de tensión inmóvil con movimientos repentinos y sin rumbo aparente. En realidad, hubiera dicho que era un pulpo. Conozco a los pulpos. Buceo mucho y los he visto. Son amables. Pero este pulpo con forma de cerdo era inquietante».
Por otra parte, en la misma pieza periodística, un experto sostiene lo que sigue:
«El animal no es un “cerdo raro”, sino que su sistema nervioso ha perdido la “jerarquía funcional” que era propia del marrano. La teletransportación preservó la anatomía, pero fragmentó la sincronización neuronal, desacoplando los circuitos locales (médula y ganglios periféricos) del sistema integrador central.
De ahí que:
1. Cada pata actúe por su cuenta.
2. Solo responda al contacto inmediato, sin un mapa del entorno.
3. Inicie movimientos, pero no los complete.
En ningún caso se puede afirmar que se trate de un ejemplo de control distribuido (como en un pulpo), sino de un “fallo de integración”: un estado de descoherencia neural global: una mente que no logra constituirse como unidad autónoma».
Como fuere, cabe preguntarse por qué, desde entonces, no se ha vuelto a saber nada de lo que se presentó como un hito tecnológico difícilmente superable para el resto del siglo.
Seguiremos informando.
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT.




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