LA FOTO


Buenas noches nocturnas… Un día cualquiera se levanta, desayuna, atiende las tareas domésticas elementales y sale de casa rumbo a una tienda especializada para adquirir una máquina fotográfica.


Había tomado una decisión y, ya que el origen de esta iniciativa era inobjetablemente peregrino, asume un compromiso elaborado a la par: con ese brillante ingenio hará, cada día, una sola foto. La mejor posible: verdaderamente buena, extraordinaria por su calidad, pero única. Es decir, nada de disponer de un surtido y luego elegir la mejor. No. Una sola fotografía, a conservar en el caso de que sea inmejorable.


Pasados los días, después de haber acertado, a su juicio, la mayoría de las jornadas —pues, como cuando surge el enamoramiento, todo es maravilloso: hay tantas opciones como oportunidades ofrece la naturaleza para que un corazón se estremezca—, empiezan a acumularse las pruebas de la adversidad. Ocurría que gastar adecuadamente la única bala disponible para cada salida comenzaba a engendrar ciertas dificultades.


Porque su compromiso no incluía la posibilidad de concluir un día sin haber hecho la foto de rigor. Una cámara para una sola fotografía obligatoriamente. Esa fue la regla. De modo que, en una caja, va depositando todas esas fotos fallidas. No porque sean malas, sino porque están lejos de ser las mejores.


No obstante, tiene un problema mayor. Todas esas instantáneas terminan en el cesto de los papeles. Prefiere no dejar huellas de sus oportunos fracasos. Y hay una que conserva todavía. Está dando largas antes de tomar una decisión.


Porque la fotografía, de manera objetiva, de acuerdo con sus estándares, era una de tantas que nunca debió haber hecho. Tenía un fondo excesivamente descriptivo: un conjunto de detalles expuestos en demasía y, en cambio, sin incidencia. Compositivamente también era un error: había que discutirle lo centrado de la presencia humana, motivo principal de la foto, lo que cabe atribuir a la falta de riesgos por tomar. Además, era censurable lo que podría denominarse «reflejo incompleto»: no estaba todo lo contenido que debía ni era en verdad legible.


Adolecía de haberse concebido sin una idea concreta, capaz de generar profundidad con todas sus consecuencias. Pero ese salto. Esa sonrisa. A pesar de la fragilidad que denotaba, lo tenía prendido. Arrebatado, aunque no quisiera confesar que era así. Si el instante que logró captar no resultase tan consciente de su exactitud, la imagen perdería gran parte de su valor.


Reconocía que faltaba contexto para proponer una historia sólida. Es verdad que conseguía sugerir, pero no terminaba de concretar. Se hizo —lo recuerda— como un ejemplo de naturalidad, sin que estuviera comprometido por el avance de la mujer, ya que ni se conocían ni ella se dio cuenta de que era retratada. Y, sin embargo, justo eso, la falta de artificio real, lleva a pensar que todo estuviera preparado…


Rango tonal relativamente suave, irregularidades del suelo, grietas y manchas observadas sin necesidad, ausencia de tensión. Nada que pudiera salvarse. Esto estaba claro. Como lo estaba la imperiosa contradicción que había surgido. La que lo ataba a esa imagen.


Y no podía descansar. No hasta que encontrara una justificación a la altura del riesgo. La posibilidad de tener que renunciar a su empresa, a su compromiso, pues las reglas estaban claras desde un principio. Ante nadie habría de responder, porque a nadie comunicó la vigencia de sus actos. Solo se engañaría a sí mismo.


Ahora bien: ¿existía un relato que pudiera presentarse y ante el cual ceder sin sonrojarse de vergüenza?


Sigue sin dormir.



La fotografía pertenece a Bob Willoughby, hecha en 1956, y es un retrato de Jean Seberg; aparece en la cuenta de X de @JuanFerrerVila


https://x.com/JuanFerrerVila/status/2036860075671793877/photo/1





Selección gráfica del día...

JL MARTÍN en La Vanguardia 26 de marzo de 2026



LUIS DAVILA en X 26 de marzo de 2026



TOMÁS SERRANO en El Español 26 de abril de 2026




Selección de contenidos...

Primera:

Fotografía en el diario El País: "Plumas y luces" por Mario Suárez Porras.

 https://elpais.com/opinion/2026-03-23/plumas-y-luces.html



Segunda:

Paul McCartney - Days We Left Behind 

En el Canal PAUL McCARTNEY

https://www.youtube.com/watch?v=2n1IhyF6R0U&list=RD2n1IhyF6R0U&start_radio=1



Tercera:

Müller & Makaroff -La orquesta sigue tocando feat. Ariel Rot

En el Canal Müller & Makaroff

https://www.youtube.com/watch?v=yNT9H1sacUI
















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