DIENTE DE LEÓN
Buenas noches nocturnas… Me fascina el nombre de algunas plantas. También el de los pájaros, pero no serán las aves protagonistas del comunicado que acabo de iniciar.
Entonces.
En la red social de fotografía “Flickr”, encuentro una imagen atribuida al usuario José Rodríguez, “urugallu”. La fotografía muestra un primerísimo plano de un Taraxacum officinale, conocido comúnmente como diente de león o achicoria amarga. Wikipedia señala que se trata de una especie de la familia de las asteráceas. En esa misma entrada aparecen, además, otras informaciones dispuestas para conocer lo más elemental de sus circunstancias biológicas. Baste decir que recibe ese nombre, según algunos, porque las hojas de la planta tienen forma alargada y bordes dentados. La flor es amarilla, similar a un sol en miniatura. Y es muy relevante saber que, cuando envejece, cambia hasta convertirse en una bola blanca y esponjosa hecha de muchos filamentos. Cada uno de ellos porta una semilla, y la ligereza de ese formato contribuye a la eficacia reproductiva: con apenas un soplo de viento, puede alcanzar distancias muy grandes.
No obstante, Rodríguez, el usuario “urugallu”, propone otra razón de ser del nombre de la planta:
«Aunque los médicos árabes fueron los primeros en reconocer sus propiedades diuréticas en el siglo X, se dice que el nombre se debe al médico y botánico Leonhart Duch, que en el siglo XVI recomendaba el Taraxacum officinale a sus pacientes como astringente, antidiarreico, para el dolor estomacal y para favorecer la menstruación, tomando como medida una pieza a la que llamaba diente; a partir de esto no hay mucho más que decir: la gente que se autorecetaba o quienes recomendaban su toma sugerían que se emplearan “N” dientes de la planta del doctor Leonhart… Y, con el tiempo, pasó a transmitirse mediante las indicaciones oportunas relacionadas con el “diente de león”».
Con esto, orígenes a la carta: que cada cual elija.
No obstante, ahora que estamos cerca de mayo, empezaremos a ver esa última fase de la flor destinada a prolongar la vida, a que la planta se reproduzca. A mí me recuerdan siempre a los arbustos rodantes que aparecen en las filmaciones realizadas en los desiertos, por ejemplo, propias de las películas del oeste americano. Hay cierta extrañeza en mi mirada, o quizá es que los miro así; aunque no haya de qué extrañarse, y por eso me parecen abundantes, invasivos y, por todo ello, molestos. ¡Cómo se nota que soy un tipo urbano!
Es la realidad, lo que no interfiere con mi gusto por las leyendas. Precisamente me he encontrado una en la que se menciona al diente de león.
Es el caso de un anciano solitario. Hasta ahí podría ser yo mismo. Dicen que avaro y egoísta, valores de los que no me acuso. Así que yo soy otro, que se entera de todo esto. Ocurrió, por tanto, que el anciano al que me refiero encuentra una olla llena de monedas al pie de un arco iris, en uno de sus extremos. Se conoce que había llovido. Así que, posiblemente empapado por el aguacero, sintió que la fortuna, por fin, le reservaba algo de su gusto. Tanto que lo quiso para él solo y lo escondió.
Sin embargo, por la noche, cuando por fuerza hay que descansar y quien no lo hace está al servicio del diablo, un ratón, a su parecer, y tras lo que sucedería, enviado por Satanás, hizo un agujero en el saco a través del cual gran parte del tesoro se empezó a perder.
Los tesoros son muy dados a perderse, como ya se sabe.
Al día siguiente, el viejo acude al lugar en el que lo dejó todo, para asegurarse de la integridad del respaldo para su nueva vida, y descubre el desaguisado. Busca desesperadamente las monedas por el bosque y no encuentra nada. Desconoce que el ratón trabajaba para los duendes, muchas veces con ganas de enredar más allá de sus territorios.
La broma, esta vez, consistió en repartir el oro perdido, bajo la apariencia de dientes de león, para que se dispersara a la velocidad del viento y pudiera aprovechar a otros, sin que su dueño anterior alcanzara a advertirlo.
He leído otra versión más romántica, con hadas bobaliconas de por medio, pero ¿para qué entretenerles a ustedes con bocados de margarina, pudiendo disfrutar de unas fresas con nata?
Ea, invito yo.
Me destoso.
https://www.flickr.com/photos/urugallu/4540866493
https://es.wikipedia.org/wiki/Taraxacum_officinale
La imagen figura en la WIKIPEDIA y aparece en:




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