LA LUNA SIGUE
Buenas noches nocturnas… Ahora que me he sentado a escribir, echo mano a los bolsillos para rescatar de esas honduras los nombres propios que he reunido esta mañana. En primer lugar, merece una cita el profesor Rodríguez Braun, experto en pensamiento y liberalismo económico, con reconocimiento internacional por sus publicaciones y conferencias. Es doctor en Economía y catedrático jubilado de Historia del Pensamiento Económico, de nacionalidad hispanoargentina. Interviene en distintos programas de radio y colabora con Carlos Alsina en “La España que madruga”. Precisamente, en ese espacio incluido en las emisiones de *Más de uno*, a menudo, cuando no está en el estudio porque marchó de viaje, bromea, refiriéndose al mar —pongamos que al Mediterráneo—, confirmando que, efectivamente, sigue donde siempre estuvo.
Lo recuerdo no por cuestiones de contabilidad mercantil o cualquier otra gaita relacionada con el dinero, sino porque, al escucharlo, pensé que tal vez los astronautas que partieron en la “Artemis II” viajen al espacio exterior solo para llegar junto a ese otro astro que nos es tan familiar y, de regreso, poder comunicarnos:
“La luna sigue allí”.
Arcadi Espada y Yaiza Santos comentaban en el pódcast *Yira Yira* este suceso, la ascensión de la nave enviada por la NASA, y calificaban de emocionante el acontecimiento… Me lo parece, sí. Y creo que es una de las muy pocas buenas noticias que es posible dar durante estos días en los que la vida terrestre es entre estúpida y criminal. Como he dicho en alguna ocasión, somos capaces de lo más sublime y de lo más abyecto, sin paradas ni transición.
Temí un horroroso accidente en los primeros minutos. Por desgracia, no sería la primera vez. Pero bueno. Ahora solo hace falta que cumplan con su misión, regresen sanos y capaces, y nos cuenten de la luna con sus propios ojos y de cómo se ve desde allí este planeta nuestro, tan volcánico sin necesidad de lava y azufre naturales.
Para apuntar estas emociones, mucho más interesantes para mí que las de las calles con desfiles a medias ceremoniales con la religión en primer plano, a medias sobresalientes de sentir forofo, menciono a los dos periodistas porque, en el transcurso de su conversación —en gran parte un monólogo del señor Espada— se citó un libro. Concretamente, *Regreso a la Tierra*, publicado por la editorial Gris Tormenta. El subtítulo de este volumen ya explica el contenido del mismo: “Memoria y reflexiones de nueve astronautas al volver del espacio”. Una publicación en la que se puede leer, de parte del pionero ruso Yuri Gagarin, lo siguiente:
“Las estrellas se ven brillantes, claras, como si las hubieran
abaleado. El Sol también es sorprendentemente brillante; con
los ojos sin protección, incluso entrecerrándolos, es imposible verlo. Seguramente es decenas de veces, si no es que cien
veces más brillante de como lo vemos desde la Tierra. Más
brillante incluso que el metal fundido con el que tuve que interactuar cuando trabajé en un taller de fundición. Para debilitar la fuerza cegadora de los rayos del sol, cada tanto cubría las ventanillas con los obturadores de protección”.
“Quería observar la Luna, entender cómo se ve ella en el
cosmos. Pero, lamentablemente, durante el tiempo del vuelo su silueta se encontraba fuera de mi campo de visión.
«Bueno» —pensé—, «la veré en el próximo vuelo»”.
¡Qué contrariedad! Salir fuera y perderse la faz de esa tan cercana y, sin embargo, siempre más allá de todo horizonte. No obstante, tenemos a los poetas. Los líricos capaces de viajar como los astronautas, pero no solo al espacio. De uno de ellos, Eloy Sánchez Rosillo, dio encendidas noticias el escritor Espada, quien admitió haber leído toda la poesía del autor murciano y asegura lo muy recomendable que es leerlo.
Así que, movido por la curiosidad, asocio el nombre de Sánchez Rosillo con la luna, y estos son los resultados:
“Luna”
“Luna llena que observas
desde fuera del tiempo mi vivir en el tiempo:
viste morir entonces al niño que habitaba,
confiado, en mi ser; luego, al adolescente
que se rindió al hechizo de tu luz misteriosa;
viste morir en mí también al joven
que quería ser tuyo y que te celebraba
con fervor en sus versos.
Ahora ves a este hombre cansado que te mira
con la emoción de siempre. Y un día, cuando vuelvas,
me buscarás en vano”.
“Luna de agosto”
“Es tanta la belleza de la vida
que no disminuiría para mí su hermosura
si de pronto faltaran de la faz de la tierra
algunas de las cosas que más amo”.
“Pero qué triste un mundo en el que no
pudiera yo mirar la luna llena
sobre el mar del verano”.
De estos dos poemas, me gusta especialmente el segundo. Me parece que comunica cierta vulnerabilidad, lo cual, de vez en vez, ha de asumirse como seña de lo que somos.
Y, tras esta estimación, con los versos que admito como de mi preferencia, me retiro, lejos todavía de agosto y sus muchos inconvenientes —aunque los hayan tenido enero, febrero y marzo—, a la espera de ver cómo se configura abril y si la primavera sale o no a escena.
Me destoso.
https://www.carlosrodriguezbraun.com/
https://www.ivoox.com/religion-vuelve-como-eructo-audios-mp3_rf_171242135_1.html
https://www.gristormenta.com/rta
https://www.eloysanchezrosillo.com/biografia/
https://www.poemas-del-alma.com/eloy-sanchez-rosillo-noche-de-luna.htm
https://www.poesi.as/elosan208031.htm
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI.







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