REMANSO DE ABRIL
Buenas noches nocturnas… Esta habitación acaba de despertar a pesar de las horas que son. Concurren temperatura, insectos y algunos colores, a pesar del predominio de la incertidumbre. Las polillas de gasa cubren los cielos. Son una plaga. Son una ilusión fronteriza: nadie puede entrar; nadie puede salir. Esta habitación representa el mundo, esta parte del mundo, la que observo con los ojos muy abiertos, por cuanto al salir de mi casa entré en la de los demás.
Durante muy breves periodos, algún pesar, indeterminadamente localizado tras la multitudinaria presencia de las tarazas, rompe la espesura y se derrama líquido. Pero, si duele, mucho ha de ser el freno o impenetrable la divisoria.
No hay riesgo de petrificación. Se diferencian las horas al compararlas con las experimentadas en cualquiera de esas oportunidades en las que el blanco y el negro dialogan, se combinan y dejan de ser lo que simbolizan por separado para negociar algo en común. En ese espacio no existe soplo violento de los dioses ni urge el abrigo. Quien espere borbotones en las arterias deberá adelantarse y perder dos meses de vida.
Choca todo esto porque se esperaban flores y cielos sin confines y paisanos en camisetas de tirantes. Pero esta es la habitación. No conviene réplica cuando la justicia o la injusticia de estos aconteceres apenas alcanza la categoría de rogativa. No hay derecho en el que puedan intervenir las omnipotencias.
Estamos en la estación correcta, aunque, al alzarse el telón, la escena haya parecido de otro tiempo.
Antes o después, como proponen quienes se dedican profesionalmente a aconsejar y a sugerir productos que sirven para que el acondicionamiento de los espacios resulte una tarea culminada de acuerdo con la orden más beneficiosa que estimen los ejecutores áuricos, por preciadísimos en sus pedestales de conocimiento, habrá que comenzar la llamada limpieza de primavera.
Algunos de esos oráculos explican así la posibilidad que acabo de exponer:
«La limpieza de primavera es una tradición anual que consiste en asear a fondo una casa en sincronía con la llegada de la nueva temporada del año. El objetivo es limpiar y ordenar todos los rincones del hogar para eliminar el polvo y la suciedad acumulados durante los meses de invierno. Esta práctica se remonta a las civilizaciones milenarias, que creían que limpiar a fondo el hogar traía buena suerte y prosperidad».
Y remachan con:
«El proceso de limpieza de primavera generalmente implica sacar todo de las estanterías, cajones y armarios para clasificarlo en montones dependiendo de si se va a guardar, donar o tirar a la basura. Es una excelente oportunidad para ordenar tu hogar y deshacerte de cosas que ya no usas o necesitas. También puedes aprovechar este tiempo para organizar tus pertenencias y hacer espacio para las nuevas».
Así que se espera de quienes emprendan un proceso como el descrito un gasto y una voluntad de consumir. Despejen, sí, pero mejor aprovechar las fantásticas dotes del buen augurio para adquirir nuevas mercancías.
Artefactos al mejor precio, aunque cada vez más caro. Necesarios o, sobre todo, innecesarios. Ellos saben cómo hacer para que nos liberemos de toda culpabilidad.
Al margen de estas constantes, porque descubro que existe un síndrome llamado de «la primavera gris», declaro que este comunicado se redactó sin otra sombra que la natural de la jornada.
El problema al que acabo de aludir, según lo que sostiene María Pía Gutiérrez, psicóloga clínica y docente de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, más específicamente, responde al nombre de «trastorno afectivo estacional», "que, en el fondo, impacta a algunas personas a nivel neurobiológico. Estos cambios de luminosidad y en el ajuste de nuestro funcionamiento biológico pueden traducirse en algunos síntomas que podemos identificar como un poco depresivos; de alguna manera, la persona se siente con menos ánimo, más triste y, a veces, un poco más desesperanzada".
Al final, cuando se restaure el paso entre la tierra y el cielo, tal vez mañana, descubriremos que el sol nunca cambió de postura.
Me destoso.
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI.




Comments
Post a Comment