FIGURACIONES A PROPÓSITO
Buenas noches nocturnas… El pescador ha encontrado un nuevo cebo para disponer en el gancho y hacer el lance. Pero improvisa: desconoce qué piezas pueden estar interesadas. Se trata de una frase, un aforismo del que oyó hablar a una docta personalidad de la cultura:
Ni sí, ni no, ni ni…
La hablante atribuyó la sentencia al poeta, narrador, ensayista, crítico musical y ajedrecista mexicano Luis Ignacio Helguera.
Así que, mientras el pescador contempla el agua y especula sobre lo que pudiera haber más allá de la línea del horizonte, solicita alguna información adicional al almacenista electrónico que lo asiste. Como la solicitud ha carecido por completo de especificaciones, consigue un monólogo confeccionado a partir de una publicación en la revista *Letras Libres*, cuyo título era “Notas alegres sobre algunas características típicas del pueblo mexicano”.
El pescador se divierte con la última estampa…
“Por aquí derechito y luego a la izquierda sale...
Sin duda, y lo aprendimos de los griegos más antiguos y venerables, el saber proporciona placer. Lo que no comprendo es por qué en México, cuando uno pregunta dónde está equis calle, el o los ignorantes informantes experimentan placer dictando instrucciones confusas o de plano falsas. ¿Por engañar? No lo creo. Parece más bien una cuestión de ego y orgullo. No pueden admitir que no saben. Entonces les da por inventar: ‘Por toda esta, mire, derechito, luego dos vueltas a la izquierda y ya llegó.’
Como contraparte, existe el guía bienintencionado. Una vez la madre de un amigo estaba extraviada en la colonia Peralvillo y preguntó, en perfecto francés, a dos gordos, caguamas en mano, por la calle Debussy. Se miraron atónitos uno al otro, sin decir nada. Hasta que uno de los dos reaccionó, le dio una palmada en la cervecera panza al otro y dijo: ‘¡De busi, güey! ¡De busi!’”
Otra vez el pescador, consigo mismo —porque todavía es el primero y el único por esos pagos—, se pregunta:
“¿Quién no se ha comportado de una manera u otra? ¿Quién sostiene que es a babor cuando sabe de sobra que es a estribor? ¿Y quién, con la esperanza de dar servicio, no se ha confundido del todo?”
Esto ocurre casi siempre a posteriori, cuando ya no hay manera de deshacer el entuerto. El bochorno sobreviene y hace falta una alta dosis de condescendencia para con uno mismo y una facilidad para el olvido notable. O bien conservar la anécdota como hilarante ingrediente de episodios futuros.
El almacenista, obsequioso, proporciona poco después otro elemento: una breve colección de microrrelatos que en una *Antología Virtual de la Minificción Mejicana* aparecieron… En “Fábula I”, escucha:
“El sapo y la rana se mostraban una noche lluviosa sus versos. Entre celebraciones, descubrieron de pronto, con asombro extraordinario, que habían escrito un poema —«Loa al charco»— idéntico, literal. Pero en lugar de disputarse los derechos de autor del caso apoyándose en recuentos de circunstancias y argumentos diversos, y como eran animales irracionales, quedaron de acuerdo, con un eructo unísono, en que lo esencial era divulgarlo, y lo proclamaron anónimo”.
Al fin, el pescador tiene en la cesta, bien registrados, algunos ejemplares de las letras originadas en un talento centroamericano capaz, entre otras muchas cosas, de expresar con una rotundidad apasionada la negativa absoluta; de conocer a sus gentes, no tan distintas de todas las gentes; y de observar la naturaleza, a menudo representada a imagen y semejanza del ser humano.
No le ha ido mal, en realidad.
Quedan a solas las aguas del mar de las letras, con sus misterios.
Me destoso.
https://letraslibres.com/wp-content/uploads/2016/05/pdf_art_8960_7112.pdf
https://1antologiademinificcion.blogspot.com/2014/07/luis-ignacio-helguera-1962-2003.html
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT.




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