BAKENEKO


Buenas noches nocturnas… Se están realizando unas obras y, por ese motivo, para que los peatones pasemos, puesto que caen materiales de construcción, se ha dispuesto un andamiaje. Bajo ese entramado de metal queda una especie de túnel por el que puede transitar dignamente una persona. Si pretenden atravesarlo dos —uno será del todo descortés y carecerá, por tanto, de la elegancia de los que practican todo desplazamiento mediante la debida gentileza—, hay que realizar escorzos que obligan casi a entrar en contacto con los pilares que sujetan la estructura.


En el día de hoy no hubo conflicto. ¿Pudo haberlo? Desde luego. Mas no era el día para que experimentase ese tipo de inconvenientes. En otras ocasiones, sí. Y alguna palabra más alta que otra, también.


De hecho, estuve calculando la oportunidad incluso de llegar a las manos con una mujer que me precedía, ligeramente más alta que yo, con la que podía haber coincidido en ese estrecho pasadizo y a la que no hubiera dominado con facilidad. Para ser sinceros, cualquiera podría conmigo. Una de esas divagaciones mentales tan mías... lo de la mujer y la bronca, digo.


En todo caso, después de un encontronazo como el aludido, de unos instantes de estrés innecesarios, hubiera supuesto, para quien cuente en su domicilio con una mascota, la oportunidad de restaurarse. Uno de los argumentos que utilizan las personas que tienen animales consigo es lo relajante de su presencia y trato. No cabe identificarme con este tipo de personas y, además, sé que, de acuerdo con lo que se dice en un artículo firmado por Marta Musso en *Wired*, «si los dueños interactuaban con sus mascotas cuando estaban estresados, esto no les protegía automáticamente del impacto emocional de las situaciones estresantes. Los efectos positivos de la interacción con las mascotas sobre el bienestar parecen ser reales, pero no parecen depender de que los animales ayuden a las personas a gestionar mejor el estrés en el momento mismo en que se manifiesta».


Datos que proceden de un estudio publicado en la revista *Frontiers of Psychology*, al frente del cual estuvo Mayke Janssens, profesora en The Open University, institución afincada en el Reino Unido.


En resumen: ni los perros, ni los canarios, ni las tortugas, ni las iguanas, ni los ratones, ni los gatos obran milagro alguno. Es, señora, señor, lo que usted hace lo que los desatasca. Es lo que nos encarrila de nuevo.


Por cierto que, como prefiero los gatos, si es que estoy obligado a elegir un animal para tener en la casa —asunto que, de prosperar entre mis opciones de vida, habría de dar a entender que algo o alguien manipula mis actos—, me acordé del *Gato con Botas*, del sonriente gato de Cheshire, del gato de Schrödinger, y quise saber más de gatos.


Pensé en Oriente, en Japón, y examiné lo que se sabía acerca de un *yōkai*, de un espíritu popular, llamado *bakeneko*.


En la web *Japan Experience* lo describen así:


«Sus orígenes se remontan al periodo Edo (1603-1868), una época marcada por el desarrollo de las industrias textil y sericícola en Japón. Los gatos, que entonces se utilizaban en masa para proteger a los gusanos de seda de los roedores, proliferaron en las calles, dando lugar a numerosas leyendas.


»Para convertirse en *bakeneko*, un gato debe cumplir ciertos criterios: tener al menos 13 años, pesar más de 3,5 kg o tener una cola anormalmente larga. Esta última característica está en el origen de una práctica muy extendida en el siglo XVII: cortar la cola a los gatitos para evitar que se convirtieran en *yōkai*. El *bakeneko* se confunde a menudo con el *nekomata*, otro *yōkai* felino cuya cola se divide en dos.


»Físicamente, el *bakeneko* puede parecerse a un gato normal, lo que lo hace aún más inquietante. Puede erguirse sobre sus patas traseras y adoptar forma humana, normalmente la de su antiguo amo. Esta capacidad de metamorfosis es uno de los rasgos más emblemáticos del *bakeneko*.»


Y tiene increíbles habilidades:


«Entre sus poderes más temibles están la capacidad de hablar el lenguaje humano, de metamorfosearse e incluso de resucitar a los muertos. Este último poder ha dado lugar a la superstición de que nunca se debe permitir que un gato se acerque a un cadáver.


»El *bakeneko* también tiene fama de poder proyectar bolas de fuego, manipular a los muertos y poseer a los humanos. En algunas historias, puede crear ilusiones y controlar el tiempo. Una leyenda especialmente aterradora dice que el *bakeneko* puede llegar a devorar a su amo para ocupar su lugar y controlar toda la casa».


En resumen: conviene llevarse bien con los gatos. Con algunos gatos. Con un *bakeneko*, por supuesto. Un par de proyectiles de esos, bien dirigidos, toda vez que se produzca un problema urbano, y no habrá matón o matadora que se resista.


Voy a prepararme para un viaje a Japón. Necesito un gato que no sea un gato cualquiera.


Me destoso.


https://es.wired.com/articulos/por-que-no-es-buena-idea-acariciar-a-tu-gato-para-bajar-tu-estres#intcid=_wired-es-verso-hp-trending_c9debb67-c433-4960-b4d8-632dff3571d6_popular4-2



https://www.japan-experience.com/es/preparar-viaje/saber-mas/entender-a-japon/el-bakeneko-la-leyenda-del-gato-monstruo



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK.





Selección gráfica del día... 

JM NIETO en ABC 21 de junio de 2026



LUIS DAVILA en X 17 de junio de 2026



IAN MORA en Instagram 18 de junio de 2026




Selección de contenidos...

Primera:

The Rumba Madre - Corrido Paritario

En el Canal The Rumba Madre

https://www.youtube.com/watch?v=IArU6gp9GpQ&t=33s



Segunda:

Linda Perry: "Feathers In A Storm" (En vivo en Apple Music Radio)

En el Canal Linda Perry

https://www.youtube.com/watch?v=xhvifFL4rVM



Tercera:

Ríos de Babilonia | Rocky Dawuni | Playing For Change | vivo fuera

En el Canal Playing For Change

https://www.youtube.com/watch?v=BHsH_4MDuqc















Comments

Popular posts from this blog