BATMAN EN EL METROPOLITANO
Buenas noches nocturnas… Ser actor, desde luego, tiene muchas compensaciones. No digo nada, de lograr el éxito. Sin embargo, para los que somos el nutriente de la base, la legión de los que apenas conseguimos que nuestro nombre llegue a una parte mínima de la población, aceptar ciertos trabajos es adentrarse en prácticas que pueden resultar peligrosas. Tal vez mortales.
Y me explico antes de que me preguntes. De jovencito, entre el asombro y la envidia que me producía la participación de un amigo en producciones teatrales aficionadas, quise imitarle. De hecho, lo conseguí. Me admitieron en el mismo grupo al que mi amigo pertenecía.
Y, ahora, nos ahorraremos distintas etapas y vicisitudes para no encallar cuando la paciencia de los lectores esté disminuyendo...
Digamos que fui encadenando papeles menores hasta que, con algo de suerte, participé en varias películas. Por ejemplo, interpreté a Jack Harmon en una versión barata de Misión Imposible titulada Encargo improbable.
Y así, entre papeles menores y algún que otro desastre, llegó el encargo que lo cambió todo. Me ofrecieron hacer de Batman en un experimento sociológico. Mi misión era subir a distintos vagones del metro para, según me explicaron, observar las reacciones de los usuarios.
Los científicos querían comprobar si viajar a diario en el mismo vagón creaba un sistema casi hermético, inmune a cualquier alteración. Para ponerlo a prueba, reclutaron a una mujer que fingiría estar embarazada, dada su experiencia publicitaria en ese tipo de personajes. La disfrazaron para que pareciera de casi nueve meses.
Aunque en el transporte público existen indicaciones que priorizan a personas como las mujeres en estado, apenas si alguno de los habituales reaccionó. Las cesiones de asiento no alcanzaban el cuarenta por ciento, un registro similar al de otros estudios.
Entonces decidieron introducir un elemento realmente extraño. Ese era yo. Como soy alto y tengo cara de duro de película, y no llevaría máscara para evitar inquietudes, daba el tipo. Me facilitaron un traje completo, con todos los distintivos, pues interesaba la máxima credibilidad.
Así que todo iba como debía. De acuerdo con lo que me dijeron, los expertos notaban que la aparición de mi personaje lograba que algunos de los viajeros se dieran cuenta de la presencia del superhéroe y, a la vez, advertían la figura de la mujer embarazada. A partir de este particular, las cesiones de asiento ascendieron considerablemente.
Hasta que sucedió lo inexplicable. En la última representación —porque, aunque quedaban varias, después ya no hubo más— a la chica se le cayó la prótesis. Los viajeros descubrieron el engaño y se ensañaron verbalmente con ella. Mi presencia les indujo, antes de arremeter contra la chica, a exigirme que actuara… y a mí la improvisación siempre se me ha dado muy mal. He sido toda mi vida un actor fiel a los guiones que se le entregan. Total, tampoco tenía que aprender demasiado texto.
La gente dirigió entonces sus iras contra Batman. No comprendían cómo un defensor de la justicia permanecía inmóvil. Me empujaron, desgarraron mis ropas y me golpearon sin descanso.
Por suerte, como había cámaras, en la parada siguiente aparecieron los agentes de seguridad y me libraron de lo que creí eran mis últimos momentos.
Un mes en el hospital. Los médicos me dijeron que llegué casi desahuciado. Todavía acudo a rehabilitación para volver a valerme sin ayuda más pronto que tarde. O sea que: haz teatro, haz teatro. Luego cine y, ¿después? Después, amigos, la muerte anticipada.
https://www.ivoox.com/experimento-batman-revelo-como-se-audios-mp3_rf_175994660_1.html
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona ChatGPT.




Comments
Post a Comment