CENIZAS PARA NADA
Buenas noches nocturnas… La última hora de noticias no debe sorprender a nadie. Se reciben reportes que confirman la decepción tras lo sucedido durante la llamada noche de San Juan. Como saben, incluso los que evitan participar en estos multitudinarios «aquelarres» levantan hogueras —cosa que, teniendo en cuenta las altas temperaturas, parece un chiste— y arrojan al fuego papeles que llevan escritos los detalles de un buen número de acontecimientos desfavorables de los que las personas se quieren deshacer. Pues bien, es costumbre en Málaga, y en otros lugares de Andalucía, la quema de los «bigotes de San Juan»: los júas.
Es una expresión que no tiene un origen documentado al que atenerse como referencia de autoridad, pero sí existe una explicación plausible y coherente con el uso popular y con lo que muestran las fuentes disponibles, según informan los expertos.
En la tradición de los júas, los muñecos suelen representarse con rasgos exagerados, y uno de los más típicos es precisamente el bigote. En Andalucía, «bigotes» funciona a menudo como metonimia para referirse a un personaje entero, especialmente cuando se trata de una figura masculina caricaturizada.
En este sentido, llamar «bigotes de San Juan» a los júas sería una forma divertida de nombrar al muñeco entero a través de uno de sus rasgos más visibles. Esta interpretación encaja con el tono satírico de la fiesta.
Pero ¿qué ocurre? Pues lo mismo que se pudo comprobar enseguida tras la quema de los júas del año pasado, que representaron los efectos indeseados y fraudulentos de las nuevas tecnologías cibernéticas.
Es decir, la quema no sirve para nada. Si se hiciera en invierno, aún. Conviene aliviarse del frío; en cambio, exponerse ahora al calor y quejarse a la vez de las olas de intensidad solar desatada no parece propio de personas cuerdas.
Es como pregonar el feminismo, desautorizar las letras del reguetón y acudir a las grandes convocatorias de artistas que promueven este tipo de música, solo porque las normas, los criterios y las preferencias son las que yo digo y cuando yo las digo.
El caso es que el fuego no purifica nada. El fuego hace sus cosas de toda la vida; independientemente de nuestras supersticiones. El fuego de la hoguera es el mismo fuego que quema el bosque, y la única defensa del uno sobre el otro es que parece que el primero está controlado por quienes prendieron los materiales.
El resultado, a pesar de los rituales, es el mismo. Si a usted le dolía una muela, de las de la boca o de las del alma, por más que lo escriba, lo pinte, lo esculpa o lo vocee, y lo arroje a las llamas más tarde, se va a quedar como estuvo. Más le vale acudir a un buen dentista, si es que su capital ahorrado se lo permite.
Por lo tanto, ante la demostración de que la magia es un asunto reservado para las obras de ficción, a fin de entretener y pasar el tiempo, queda de esta fiesta la natural expansión de las personas que necesitan pretextos para salir de sus cubículos y reunirse con otras a fin de, como dicen los jóvenes y algunos de los no tan jóvenes, vibrar. Como el teléfono.
Por supuesto, bien regado todo.
El gobierno quemó fotografías del líder de la oposición y la cúpula del partido que lidera la oposición no paró hasta reducir a cenizas todos los retratos del gobierno en pleno. Nadie se purificó. Todo seguía igual hoy.
La mala suerte con los juegos de azar de la que se quejan tantos continúa ejerciendo los mismos efectos, a pesar de los materiales incinerados que deberían haber desaparecido para siempre.
Los amores a los que estorba la amargura prosiguen, a pesar de que, cuando llegaron los bomberos, nada se podía hacer por lo tóxico. Las artes del corazón sentimental sujetas a traición continúan en los mismos parámetros que antes del conjuro.
En fin, se entiende, ¿no?
https://www.malagahoy.es/malaga/tradiciones-malaguenos-noche-san-juan_0_2007059971.html
https://www.malaga.es/es/laprovincia/tradiciones/lis_cd-2463/quema-de-los-bigotes-de-san-juan
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona COPILOT.




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