MIXOLOGÍA


Buenas noches nocturnas… Hay palabras que no se pueden dejar de lado. Uno se interesa por Jerry Thomas, «el profesor», nacido en 1830 en la bahía de Sackets Harbor, Nueva York, actualmente considerado el padre de la mixología moderna y el primer flair bartender (ese talento instintivo hecho espectáculo) de la historia, y ha de detenerse para saber exactamente qué es lo que aparece al pronto: 


«El término mixología significa, literalmente, ‘el arte de mezclar’, y se emplea para designar la actividad que tiene como fin la preparación de cócteles y, por tanto, es un término asociado al lenguaje de especialidad de la gastronomía».


«Podría considerarse que la palabra mixología se tomó prestada posteriormente como alternativa a coctelería con el objetivo de conferir más prestigio a la denominación de esta actividad, dado que -logía proporciona un carácter científico a lo expresado por el otro elemento de la formación. Sin embargo, frente a la coctelería, que sería la manera tradicional de elaborar cócteles, el término mixología se ha especializado en estos últimos tiempos y designa la maestría en la obtención del cóctel perfecto a partir de las técnicas de la alta cocina moderna y del uso de ingredientes que van más allá del empleo tradicional de simples licores o bebidas, como las especias, las frutas, las flores, etc. En mixología, se analizan los sabores, los aromas, las texturas, los colores, la graduación alcohólica, entre otros factores, con el objetivo de llegar al equilibrio perfecto hecho cóctel. En definitiva, la mixología es una versión moderna de la coctelería, es decir, la coctelería del siglo XXI».


Pues bien, además de su conocimiento de los usos esenciales y de la calidad de sus combinados, fue «el primer barman que convirtió el arte de mezclar bebidas en un auténtico espectáculo. Destacó por sus llamativas técnicas de mezclado, que incluían malabares con botellas, vasos y cocteleras». Esto es algo que tantas veces hemos visto en las películas.


Se dice que esta estrella de los locales exclusivos inventó un cóctel llamado Tom Collins. Todo a partir de una broma:


«Alguien te decía: "Tom Collins dice que usted es un idiota". Vos, enfurecido, preguntabas: "¿Dónde está ese Tom Collins?". Y te mandaban a preguntar al bar más cercano. El que hacía la joda le aseguraba que en ese lugar estaba el supuesto Tom Collins. Cuando la víctima entraba furiosa al bar preguntando por él, la gente se reía (como los parroquianos de Moe cuando Bart llamaba haciendo bromas) porque no había nadie con ese nombre».


Al menos esto es lo que cuenta Nicolás Maggi en MORFAR, autor de las palabras que acaban de leer en el párrafo anterior. Pienso en esa broma, y en el bar donde nunca estaba el verdadero Tom Collins, cada vez que necesito un trago con historia detrás. Y me cuadra como brebaje al que recurrir cuando todo se tuerce. Porque, figuradamente, es lo que le ha podido ocurrir al «profesor vasco» que, según se dice en el diario El Mundo, «encuentra una traducción inédita de Tolkien en la Biblioteca de la Universidad de Oxford».


Pasa que el calor de estos días obra en contra de todos. Soy uno de los afectados. Mas, debo decir en mi descargo que me perjudicó hasta tal punto que, en el interior de este cráneo no demasiado vestido que tengo, la noticia se transformó en un formato "parecido, semejante", cual el que ahora comparto:


«Un profesor vasco encuentra una traducción inédita de Tolkien en la Biblioteca de la Universidad de Oxford y se da a la bebida».


Es lo menos que pudo haberle ocurrido al protagonista del artículo, sobre todo al darse cuenta de que la traducción es mala. Muy mala. De esas que desmontan las cualidades académicas esperables en un documento trascendental. Se trata de la reacción mínima cuando percibe, a continuación, las voces que cuestionan la legitimidad del hallazgo: fuego amigo que enseña que no se debe decir nada hasta estar del todo seguro en cuanto a los términos del triunfo. Es, asimismo, la inclinación presumible cuando, como producto de todo esto, ha de hacer frente a un procedimiento burocrático tendente a la asfixia de quien lo sufre.

Y, a partir de cosas así, ya solo quedan el juego, las 'sobrinas' (siguiendo el ejemplo del exministro Ávalos) y la bebida. El Tom Collins sirve para olvidarse de la culpa, para eludir el síndrome del impostor, para creerse menos solo, para poder encogerse de hombros cuando piensa en la falta de retribución y para acabar lentamente: que se encargue su hígado.


Me destoso.



https://cuberspremium.com/es-es/blog/jerry-thomas/



https://blogscvc.cervantes.es/martes-neologico/mixologia/



https://morfar.org/tom-collins-un-coctel-en-joda/



https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/07/08/6a4e2489fdddff383a8b459e.html



La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK.





Selección gráfica del día...

JL MARTÍN en La Vanguardia 3 de julio de 2026



RICARDO en El Mundo 8 de julio de 2026



JM NIETO en ABC 6 de julio de 2026




Selección de contenidos...

Primera:

Olympia Vitalis - Baby Blues (Live Performance)

En el Canal Olympia Vitalis

https://www.youtube.com/watch?v=tHVpet9uFFY



Segunda:

Fermín - Un Ángel

En el Canal Fermín Sánchez

https://www.youtube.com/watch?v=4kiozvXBFxY&list=RDtRMx773B_jU&index=6



Tercera:

The Javier Nero Jazz Orchestra with Veronica Swift - Softly, as in a Morning Sunrise

En el Canal Dr. Javier Nero

https://www.youtube.com/watch?v=0tY3JPF93uc















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