AVISO DE CALOR EXTREMO Y ALUCINACIONES


Una mujer menuda y muy delgada avanza por la acera a la que llegaré más tarde. Me ha llamado la atención. No digo que se dirigiera a mí, sino que me interpeló indirectamente por sus gestos. Unos ademanes —a mi juicio semejantes a los masculinos— caracterizados por la cercanía con el aspaviento.


No sé si hablaba sola o se dirigía a alguien a través del teléfono que observé entre sus manos. Es bastante común contemplar el paso de hombres y mujeres adultos, adolescentes y hasta niños, demostrando que pueden hacer dos cosas a la vez: comunicarse y acudir, aparentemente conformes con su destino, a donde fueren.


Desconozco si son actividades que se pueden realizar con dignidad y satisfacción, pero ¿qué importa?


La protagonista a la que aludí se sentó en un banco, no sé si esperanzada con la posibilidad de consolidación de un fenómeno propicio: las interferencias hasta ese momento registradas en cuanto al rigor de la suficiencia solar de este verano podrían durar algo más que minutos. El recuerdo de un estío magnífico, toda vez que las nubes logran imponer sus objeciones de gaseosa trama, alivia, qué duda cabe. 


Porque, al fin, deambulo cerca de su zona de influencia, percibo su mirada. Por encima de las lentes que debía utilizar para la mejora de las prestaciones de sus ojos, envió un certificado de estar al tanto de mi existencia, sin que eso resultara ser gran cosa. Como mucho, parecía cálculo más que una medida defensiva.


Luego, ya en solitario —en compañía o no de otras gentes—, reflexioné acerca del romanticismo de algunas valoraciones. Por ejemplo, para mí, esta oportunidad era la propia a fin de fantasear con que, en vez de haber advertido un episodio llamativo durante el que un ser humano nada pudoroso dejaba al aire sus constantes, aunque a algunos nos pudieran parecer cercanas a la extravagancia, se trataba, más bien, de una evasión: como si, lejos de estar entre los partícipes de una realidad conforme, aquellos que como yo juzgábamos su presencia, anduviera por territorios a los que solo ella pudiera acceder.


Y si era así, ¿qué podría estar dirimiendo?


«¡A ti qué te importa! No te inmiscuyas. Que me hayas visto por la calle y supongas cosas no te da derecho a averiguar la verdad ni a que yo te la diga. Conténtate con que participe en esta ficción descabellada. Además, ¿qué culpa tengo yo? Pensé que el tipo estaba ensimismado, pero que me escuchaba. Yo le escuché gruñir.


»Y ya no me preguntes nada más: solo hablo con la chica del espejo. Mi espejo, sí. El que está repartido por varias habitaciones, en mi casa. Le debo lealtad. Todas las mañanas me saluda desde el otro lado del vidrio. Solidaria conmigo en el desencanto del cuerpo y de la ropa. Y compruebo cómo se esmera en mejorar antes de que salgamos de casa. Ella entiende que merezco la compañía de una amistad aseada y por eso confío. De modo que calla y atiende…


»Te decía, querida, que me pareció un tipo digno de ti. Por eso le di carrete, porque sé que eres muy tímida y me pareció que, como soy más espabilada que tú… ¡sí, no pongas esa cara! Como soy más **despierta** que tú, yo, como una emisaria, como tu representante: ¿quién iba a vender la mercancía mejor con lo mucho que he tratado el paño de tus virtudes?


»Ahora, una sorpresa gorda. ¡Quién iba a pensarlo! ¡Debajo de la chaqueta y del sombrero colorado, nadie! Para que luego digan que los fantasmas no existen. Y sí: tuve miedo. De que me tomaran por loca. Como se desgobernó la aparición, como se vino el andamio abajo, si me hubiera dejado llevar por la histeria, cosa muy común en mí, seguro que me acusan de homicida, de que liquidé a tu galán.


»Y eso no. Que yo no soy una criminal cualquiera. Tengo mis cosas, desde luego, mi mala leche. Vale. Pero de ahí a ventilarme al primero que pasa porque no haya dicho ni buenos días cuando desapareció… en pelotas, porque si se dejó la ropa, ahí se tuvo que ir en cueros… En fin, que ha sido un chasco. Pero ya no voy a decir nada más, no. Porque este tipo no nos quita ojo. No sé lo que pretende. ¡A ver si vamos a tener que llegar a las manos…!»


Y, a empujones apartado de este fragmento de fábula urbana, qué otra cosa ha de hacer el escribidor sino concluir el relato. Y eso hago. A menudo es el acontecimiento que sucede delante de los ojos del que cuenta historias, palanca mediante la que se mueven los sueños, luego materia hecha de palabras y lista para entretener.


Vamos verano: ya te quedan menos días de bochorno y alucinaciones.


Me destoso.



La imagen, obra de Niall McDiarmid, aparece en:


https://www.tumblr.com/niallmcdiarmid/811907695782379520/victoria-line-london-2021-niall-mcdiarmid?source=share






Selección gráfica del día... 

CHAVAL en la cuenta de Instagram de Huberty & Breyne 8 de julio de 2026



JL MARTÍN en X 20 de julio de 2026



PABLO MAGO en THREADS 21 de julio de 2026




Selección de contenidos:

Primera:

BBC Proms 2026 - Tubular Bells

En el Canal geddylee5001

https://www.youtube.com/watch?v=JEquvyaBCLI



Segunda:

Ledisi | You've Got What It Takes ft. Gregory Porter

En el Canal Ledisi

https://www.youtube.com/watch?v=sIK2U0QwXmU



Tercera:

Guajira. Argentina

En el Canal Canal Andalucia Flamenco

https://www.youtube.com/watch?v=GJtT37AMWl4















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