CIRCUITO CERRADO
Dos amigos, ociosos porque el verano llegó inmisericorde e inflexible y toda oportunidad de holgar divertidamente —al menos de entretener el mucho tiempo del que disponían— parecía destinada a fracasar, decidieron dar el golpe.
—Inventemos algo.
—Bien, hagamos eso. Pero ¿qué? Yo no estoy para pensar mucho.
—Déjame a mí. Ya sabes que tengo buenas ideas.
—Es raro, porque no sueles demostrarlo.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Fuiste tú quien ató al perro con longanizas, no te digo más…
—Vale, vale. ¿Qué te parece...? ¡Inventemos el círculo!
—¿Lo ves, lo ves?
—Sí, ya sé que está inventado. Pero si lográramos que se olvidase por completo para mostrarlo como nuestro después y ofrecérselo al mundo, se nos propondría como eminencias, como sabios, como héroes…
Rieron mucho, pero, inmediatamente se pusieron manos a la obra. Acordaron que «redondón» iba a ser el término elegido como pieza alternativa para dar el cambiazo. La sonoridad rítmica del término propuesto disiparía las sospechas de vinculación geométrica que el significado de la palabra pudiera sugerir.
—Vamos a escribirlo.
—No, no, déjate: grabamos los detalles y luego, si fuera necesario, están las inteligencias artificiales que nos resolverán el asunto.
—De acuerdo.
Como ocurre tantas veces, presentarse sin avisar es una manera de tomar la casa por sorpresa. Por eso, por la experiencia que adquirieron a fuerza de servirse de los mecanismos indicados para lograr cualquier triunfo que se precie, buscaron la gracia en el barullo. Bastaba una broma, porque, en el principio, siempre estuvo un meme.
—Piensa en un lavavajillas abierto. Dentro, un número indeterminado de platos de loza blancos alineados en la bandeja inferior. Que se vean bien.
—Me lo imagino.
—Luz fría de cocina. Nada más.
—¿Y eso qué nos dice?
—¡Ya está! Un letrerito en el que se lea: «La casa de los redondones»…
—«Un redondón limpio vale por más».
—¡Justo eso!
Rieron más mientras compartían canciones. Elaborarían un vídeo y lo echarían a volar por las redes para que internet hiciera su magia. Pensaron que un influencer podría emplearlo sin justificación alguna. Son de este tipo de personas que no tienen vergüenza a la hora de servirse de lo que encuentran sin citar las fuentes. Tal vez, en un tutorial de vaya usted a saber qué cosas, se empleara como si fuera jerga técnica estándar. A partir de aquí, muchos, por el miedo a perderse lo que ha debido estar ahí siempre y por fuerza dignifica a los usuarios que demuestran estar al tanto, lo multiplicarían como lo hacen las células que se originan en un embrión.
—En un hilo de X lo ridiculizarán, atribuyendo a la triste estirpe de los boomers el uso de redondón.
—Usuarios de TikTok promoverán la palabra en tono paródico, a la vez que forma parte de un concepto audiovisual con música absurda.
—Un comentarista de lo viral se hará preguntas vestido con prendas en las que aparezcan objetos completamente redondones…
—¡Qué pasada!
Finalmente, como resultado de toda esta reunión conspirativa, dan por seguro que se consolidará la idea. La señal de pertenencia que propicia la celebración de la palabra sustitutiva promueve certificados de identidad, así que no puede haber duda. Están persuadidos de que el eufemismo será utilizado por las gentes que desean que se les perciba como colectivo que está al día. Porque funcionará como marca de grupo y ha de servir como forma de suave exclusión…
—¿Eres o no eres de redondón?
—Claro que lo soy. Y tú lo eres. Y lo seremos todos. La saturación hará su trabajo.
—Una vez leí que «la verdad contemporánea no se impone por autoridad, sino por repetición».
Rieron como no habían reído antes y, consumido el cuarto de hora que duró toda la planificación, resolvieron descansar porque se sentían exhaustos.
Tuvieron necesidad de cerveza. Y, como las buenas jarras frías que tomaron pasan mejor si se trajina chicha de por medio, aperitivo va, aperitivo viene, llegaron a la hora de la siesta.
Luego, ridículamente desplomados sobre la mesa del chiringuito, durmieron como hipopótamos en su propia charca de sudor: rezumantes de tontuna y entregados a una digestión pesada.
Pesadísima.
Cinco horas después, cuando despertaron, el círculo seguía allí.
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI.




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