LA AUXINA Y EL ETILENO
Buenas noches nocturnas... Acabo de recibir un aviso mediante mensajería en el que se notifica que hay alerta de otoño…
«El otoño astronómico de 2026 comenzará en España durante la madrugada del miércoles 23 de septiembre a las 02:05 horas en la Península y Baleares y a las 01:05 horas en Canarias».
Ante este inminente acontecimiento, se solicita a los ciudadanos que extremen la precaución.
No salgan a las calles, salvo en caso de vida o muerte. Procuren atender todas las indicaciones de los servicios de seguridad y teman: aunque hay alguna otra fiesta de por medio, hasta mediados de noviembre se acaba el ruido. Solo entonces se empezarán a medir los dispositivos de iluminación instalados en cada una de las ciudades que aspiran a que se les llenen las calles de adoradores de la lamparita, a pesar de concurrir en todas ellas un desprecio significativo por los turistas que vienen a adueñarse del espacio público.
Existe peligro evidente de pusilanimidad. El otoño, como la primavera, son periodos en los que los humores de lo cursi se expanden y cunden en el aire como el más contagioso de los virus. Este año habrá, también, paisajes memorables y cargantes —por lo repetitivo— y melancolía en porciones.
Los poetas ignorarán todo esto, porque para eso son poetas. Los que escriben versos, por afición o por negocio —por supuesto, respetables—, y quienes los encadenan persuadidos de sus artísticas proezas van a recordarnos los enunciados de siempre y, desde un punto de vista artesanal, nos proporcionarán cacharritos que no hemos solicitado, amparados en un excedente de barro poético procedente de los muchos diluvios que han venido sucediéndose a pesar del ramalazo de noches tropicales del verano.
Cuando oigan o lean acerca de la caída de las hojas, sospechen. Es muy posible que se traslade la idea de que es el viento, meteoro controvertido, quien las termina precipitando para afán y disgusto de sopladores y barrenderos.
Esto ocurre, según nos dice la ciencia, por otras razones. Para ilustrarlo, este ejemplo, según palabras de Begoña Peña, en una publicación de *ESPORES: la veu del botànic*…
«Las protagonistas son dos hormonas vegetales: la auxina y el etileno. En el peciolo existe una región llamada zona de abscisión donde las células se encuentran organizadas en capas más finas de lo habitual y no están reforzadas por lignina, un polímero vegetal conocido por aportar rigidez. La auxina protege esta región de la acción del etileno, que es la hormona que activará una serie de reacciones que harán que las células se separen. Cuando la planta está lista para dejar caer sus hojas, la cantidad de auxina disminuye, dejando actuar al etileno. Es necesaria también la acción de movimientos celulares para que la hoja se desprenda».
Por lo tanto, ante cualquier duda, acuda a su científico de confianza.
Finalmente, como muestra de todo lo anterior, y ejemplo, aunque haya pronunciado en vano el nombre de los poetas, traigo aquí este fragmento de «L’otoño», versos de Constantino Llombart:
«Ya del otoño en la marchita frente
la corona de pámpanos se ve;
y en los trulls els peus bruts, pues no s'els renten,
chafuñen p'als borrachos vi novell.
Pálido el sol con el nublado lidia
su amortiguada lumbre por lucir,
y á aquell que té molt que pencar fastidia
fent qu'á mitant vesprá es fasa de nit.
Húmedo cierzo sopla y la hojarasca
por el árido suelo hace rodar;
plovisna y en lo fanc la chent s'atasca,
o es fá els nasos, si esbara, chorrant sanc».
Que traducido al español en su totalidad equivale a…
«Ya del otoño en la marchita frente
la corona de pámpanos se ve;
y en los lagares los pies sucios, pues no se los enjuagan,
pisotean para los borrachos vino nuevo.
Pálido el sol con el nublado lidia
su amortiguada lumbre por lucir,
y a aquél que tiene mucho que trabajar fastidia
haciendo que a media tarde se haga de noche.
Húmedo cierzo sopla y la hojarasca
por el árido suelo hace rodar;
llovizna y en el barro la gente se atasca,
o se da en las narices, si resbala, chorreando sangre».
Quien avisa no es traidor. Pero puede ser muchas otras cosas. Y disculpen la traducción: si no es exactamente así lo que se dice en valenciano como lo que se traslada al español, sepan que es porque los recursos para contratar a un lingüista especializado, a causa de la falta de Presupuestos Generales del Estado, son los mismos del año pasado: ninguno. Y hubo que recurrir a los servicios automáticos gratuitos sitos en internet.
Ya está.
Me destoso.
https://espores.org/es/es-investigacion/interruptores-climaticos-de-la-caida-de-las-hojas/
La imagen se obtuvo gracias a los servicios de Microsoft Designer.





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