TOMAR EL OLIVO
Buenas noches nocturnas… Leo la expresión en un artículo de Pérez-Reverte. En un blog llamado *El Olivar* mencionan el dicho y lo explican:
«Cuando un torero busca la barrera huyendo del toro, se emplea la expresión “tomar el olivo”. Tal expresión procede de la frase latina *extra oleas vagari*, con el significado de “vagar por entre los olivos”. De la misma frase procede el modismo que citamos, dado que en otros tiempos solían marcarse con olivos los límites de las tierras, de modo que quien rebasaba dichos límites se consideraba huido, fuera del poblado, de la misma forma en la que huye el torero que se refugia en la barrera».
Y pienso que, muchas veces, algo o alguien debe «tomar el olivo», sobre todo cuando las amenazas de muerte son obvias.
Ahí está el rato. Esa medida de tiempo que, según está recogido en el diccionario, alude a lo breve. Sin embargo, no se puede determinar en minutos y segundos cuánto. Esperamos un rato, regresamos en un ratito y queremos matar el rato. ¿Por qué, si admitimos que será un trámite resuelto casi enseguida, nos parece insoportable y queremos acabar con su existencia?
En este sentido, el verbo *matar* acude a nuestros labios en bastantes ocasiones sin que signifique que vayamos a privar a cualquiera de su propia vida.
Por ejemplo, matamos el gusanillo y nos deleitamos con alguna galguería; las matamos callando, que es una manera de conducirse mediante el sigilo y la astucia a fin de perpetrar travesuras o malas acciones mientras se aparenta ser una persona inocente o inofensiva; nos llevamos a matar, propio de quienes se relacionan con sumo encono; nos matamos o nos matan de risa… y es una alegre forma de morir, aunque no suela llegar la sangre al río.
Y luego llega el perro, que también mata: «can que mata al lobo» es un mastín.
No obstante, espero que los mastines —por si algún día me hago ganadero y necesito de su ayuda, no sea que Lope, Luperco, Rodolfo y otros carnívoros de la familia vengan a inspeccionar mi territorio— sean más inteligentes que aquel del que hablara Félix Samaniego en su fábula *El lobo y el mastín*:
«Trampas, redes y perros
los celosos pastores disponían
en lo oculto del bosque y de los cerros,
porque matar querían
a un lobo por el bárbaro delito
de no dejar con vida ni un cabrito.
Hallóse cara a cara
un mastín con el lobo de repente,
y cada cual se para,
tal como en Zama estaban frente a frente,
antes de la batalla, muy serenos,
Aníbal y Escipión, ni más ni menos…».
Y parlamentan, y el mastín indica al lobo que se rebaja demasiado comiendo cabritos cuando puede pelear con el jabalí y con el oso. Entonces, el lobo, que sin duda esperaba exigencias y acometidas, encuentra la oportunidad: da la razón a su antagonista y promete no comer otra cosa que ensalada. Los pastores apalean al perro por idiota, sobre todo porque el lobo persevera en su nuevo régimen alimenticio: ensalada de oveja.
Fue para matarlo y, claro, casi casi que termina en esa ocasión con sus huesos a la espera de los buitres.
De modo que, como se decía en alguna serie de narcotraficantes y mafiosos, ponemos a chupar gladiolos a todo lo que se mueva, sin dar explicaciones prácticamente.
Me he enterado de que esta expresión hace referencia a la idea de quedar bajo tierra, en una tumba, desde donde, teóricamente, las raíces de las flores (como los gladiolos, que se usan mucho en los entierros o arreglos florales fúnebres) crecerían hasta emerger en la superficie.
Sea como sea; el rato nos ha puesto una querella por asesinos.
Habrá que buscar abogado.
Me destoso.
https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2026/09/05/6a9ae628e85ecee5528b45bc.html
https://elolivar.blogspot.com/2018/05/la-expresion-tomar-el-olivo.html
https://iedra.es/locuciones/matar
https://dle.rae.es/can#6AXFDio
https://theconversation.com/de-ataulfo-a-licario-las-muchas-maneras-de-llamarse-lobo-241736
https://es.wikisource.org/wiki/El_lobo_y_el_mast%C3%ADn
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37292358
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GROK.





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