CUIDADO: HOY YA ES AYER
Buenas noches nocturnas… Por suerte, hoy, al fin, se ha sabido. Muchas de las personas con las que he repasado la actualidad durante las últimas semanas estaban pendientes del asunto al que ahora aludiré.
Porque, a ver, ¿de qué color? ¿Ustedes tenían alguna idea? No, ya lo sé. Ha tenido que salir Jennifer López, la artista del reconocidísimo y muy valioso culo, para sacarnos de dudas...
«Recientemente, la cantante lució unas uñas en tono chai latte, obra de su manicurista habitual, Tom Bachik. Se trata de un beige cremoso y cálido que resulta elegante, discreto y muy fácil de combinar.»
Eso han comunicado en el diario 20 Minutos, en una información facilitada por Ana San Vicente.
Así que ya podemos dormir tranquilos. Había incertidumbre. Nada se nos pondrá delante a la hora de presentarnos en sociedad a la última. Unos expertos profesionales se refieren a esta variedad cromática diciendo que: «No es rubio. No es castaño. Es el tono que hace que tu clienta parezca cinco años más joven sin que nadie sepa exactamente por qué.»
Por lo tanto, es mágico. No cabe otra lógica. Alguien ha identificado una determinada tonalidad que puede lograr un rejuvenecimiento considerable, lo cual ha de redundar en una pérdida evidente de clientela en el sector de la cirugía estética.
Los expertos a los que acabo de referirme, además, declaran abiertamente que «los tonos que más rejuvenecen no son los más claros ni los más oscuros. Son los que juegan con la temperatura».
Por supuesto, no dicen exactamente a qué temperatura se refieren. Deben ser secretos de alquimia. En los establecimientos que han proliferado desde hace algún tiempo, en los que se cuidan las manos y los dedos de las personas que salen de sus casas y desean cruzarse con vecinos, conocidos o familiares, en perfecto estado de revista social, para seducir y erigirse en referencia, se atienden estas cosas, se utilizan, se verifican las tendencias y se reparte futuro a un precio razonable.
Por lo tanto, gracias a Jennifer, sacerdotisa de la belleza, a la que acudir a partir de ahora cuando los tiempos estén revueltos y se necesite orientación.
Estas cosas son muy importantes. Las formas, las buenas formas, no garantizan un contenido excelente, pero son inseparables de él.
Y esto no afecta únicamente a la estética personal. Es como preparar un sanjacobo, ya saben, ese plato tradicional de la gastronomía española que consiste en dos lonchas de jamón cocido (o jamón york) que emparedan una loncha de queso, rebozadas en harina, huevo batido y pan rallado, y finalmente fritas en aceite, y hacerlo de manera que las condiciones estéticas del procedimiento no sean respetadas. Porque no cuenta solo que los alimentos combinados resulten apetitosos; es preciso servirlos con el equilibrio y la prestancia necesarios.
En ese sentido, el chef y creador de contenido Marc Ballo asegura en un vídeo publicado en sus redes sociales que «uno de los errores que más cometemos es que el queso salga del jamón» al formarlo y antes de empanarlo y freírlo. Lo correcto es «encajarlo bastante bien».
Alejandra González Martínez, también en el diario 20 Minutos, agraciado hoy con toda mi atención, da cuenta de este dictamen.
Se deduce que siempre hay que hacer las cosas conforme a los cánones que ofrecen para su examen aquellas personas del mundo mundial que saben lo que hacen y lo que dicen. Que se pueden hacer las cosas de otra manera, claro, pero se harán menos bien. Y esa pequeña degradación supone renunciar a la vanguardia de las cosas.
No nos lo podemos permitir.
En este mundo dominado por lo que se aproxima a gran velocidad, pues el presente apenas dura lo suficiente para convertirse en pasado, conviene estar atentos y adivinar por dónde llega lo de todos los días, aunque decir esto solo sea un modo de hablar.
Tomen nota.
Me destoso.
https://blendsor.com/blog/chai-latte-hair/
La imagen se obtuvo mediante los servicios que proporciona GEMINI.




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